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Miercoles 15 de Febrero del 2017
SERGIO BRICEÑO GONZÁLEZ

Nangos, verdaderamente nangos

SI quisiéramos establecer un equivalente geométrico, el gobierno de Ignacio Peralta sería un círculo atravesado por numerosas líneas rectas que representan los alfileres que un día sí y el otro también, le han venido quitando a la administración pública estatal desde hace un año el Mandatario priista. No contento con haber luchado por defender su triunfo dos veces, Peralta Sánchez ahora se concentra en recuperar lo que Colima fue antes de la llegada, tanto de Silverio Cavazos como de Mario Anguiano Moreno, quienes juntos dejaron una deuda cercana o superior a los 3 mil millones de pesos.

Para una entidad de menos de un millón de habitantes, tal cifra es un abuso, pero a la vez un delito que se debiera perseguir de oficio. Por desgracia, el periodismo no es, todavía, una autoridad capaz de meter en la cárcel a quienes, con pruebas, han sido responsables de la crisis monumental que enfrentamos los colimenses, que dependen, en más de un sentido, de la buena operación del gobierno estatal. Por eso es indispensable destacar que aquello que no se nota, es decir, el trabajo de zapador, de detalle, de rigor y de empeño realizado por Nacho, representa un esfuerzo colosal, comparado con el daño infligido por los mencionados sátrapas al erario de Colima.

Hace un año, esta parte del país estaba en ruinas; hoy, con esa dedicación sigilosa, de hora tras hora trabajando, no viviendo en la Casa de Gobierno, como se lo dijo Nacho al periodista Héctor Sánchez de la Madrid en una reciente entrevista, sino haciendo talacha constante y comprometida, podemos decir que Colima está empezando a levantar la cabeza. Fueron 12 años de atrocidades, de latrocinios, de robos, de delitos, de crímenes, en fin, de una colección de agresiones contra la nobleza de los colimenses. Por fortuna, eso llegó a su término, pero tampoco se pueden pedir cambios y resultados inmediatos cuando no hay dinero en las arcas, cuando muchos de quienes fueron funcionarios en la anterior administración en realidad eran rateros, vividores, pues, que esquilmaron las finanzas estatales.

Ante ese desolador contexto, a Nacho le ha costado no sólo tomar nota, sino actuar, con base en los análisis económicos, a las calificaciones (la de Fitch Ratings se levantó un tanto, luego de la llegada de Peralta a Palacio de Gobierno), y en torno, sobre todo a las expectativas de lo que se tenía y de lo que se podía lograr en el corto y mediano plazo. La tarea es titánica y apenas está empezando. Un año es poco, en realidad, es un periodo apenas de arranque, de conocimiento del terreno y de presentación de alternativas para resolver el desfalco, sobre el cual resulta inexplicable y vergonzoso ver el cinismo con el que se conduce el ex mandatario Mario Anguiano, paseándose en la cabalgata, y burlándose de los colimenses, a quienes robó miserablemente.

Dudo que haya alguien en Colima que no sienta coraje por ese vedetismo de Anguiano Moreno, mofándose de los ciudadanos a los que dejó en la ruina, autorizándose créditos de cientos de millones de pesos, que es obvio que fueron a parar a sus cuadras de caballos, a sus residencias, en fin, a todo ese capital en el que sigue montado como si nada pasara. ¿Y los diputados? ¿Y las denuncias de Armando Zamora, el auditor, ante la PGR y contra el referido Mario Anguiano? ¿Quién protege a Mario en el centro del país, como para impedir que lo detengan y que pague por todos los delitos que cometió? Ya no tiene fuero, ya no es Gobernador, y ahí están las evidencias contables de lo que hizo. Entonces, ¿qué esperan?

Si Mario Anguiano sigue libre, será una carga que pesará por generaciones en Colima. Validar sus sinvergüenzadas será nuestro cadalso, como sociedad y como generación. Porque equivaldrá a validar ya para siempre las bellaquerías, los robos, la corrupción. O por el contrario, será la prueba de que los colimenses somos nangos, verdaderamente muy nangos como para permitir que nos roben y sigamos felices y contentos, aplaudiendo al ratero y hasta dándole golpes en la espalda.

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