Debate electoral

Jueves 10 de Agosto del 2017
ISELA GUADALUPE URIBE ALVARADO

Visibilizar la violencia política

EL pasado lunes 7 de agosto, asistí a una reunión de trabajo en la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade), convocada por su titular, el doctor Santiago Nieto Castillo, junto con diversas organizaciones de la sociedad civil e instituciones electorales, con el objetivo de revisar el estatus de denuncias ante la Fepade, conocer las estadísticas y casos de la violencia política por razones de género y, sobre todo, buscar sumar acciones interinstitucionales que le abonen a contrarrestar el índice de violencia política que se ejerce contra las mujeres, el cual, por cierto, va en aumento.

En diversos foros y espacios he manifestado la necesidad no sólo de dar a conocer que aun y a pesar de que tenemos un marco normativo garante y paritario, la realidad es que el incremento en la participación política de las mujeres ha provocado, también, la aparición de un fenómeno, que si bien no es nuevo, sí cuenta con un nombre y un apellido y representa, a pesar del avance, el mayor freno político que tenemos las mujeres para participar en la vida pública de nuestro país, y se llama violencia política por razones de género.

La paridad llegó de la mano con la violencia. Y es que las resistencias, y sobre todo la simulación de obedecer la norma, ha sido una constante que deja entredicho una realidad dura y castrante, que nos indica que las asimetrías en la participación política entre hombres y mujeres persisten. He tenido la oportunidad de escuchar diversos testimonios de mujeres que han sido víctimas de violencia política, y es inconcebible la forma en cómo se sigue burlando y atropellando todo tipo de derechos.

Aún y a pesar de que vivimos en un país donde la cultura de la denuncia es mínima –lo cual obedece también en una medida a contar con altos índices de corrupción– para el caso de la violencia política de género, el número de casos, de acuerdo a Fepade, es de 180, partiendo de 2015 a la fecha. Lo preocupante de los datos es que las denuncias que se tienen detectadas, que vulneran los derechos político-electorales de las mujeres, la gran mayoría se da cuando las mujeres están en pleno ejercicio de algún cargo público, y ello preocupa aún más.

Tenemos un escenario nada favorable y poco alentador, porque a pesar de que esté regulado y normado –no en todos los estados–, el derecho a participar en igualdad formal, hombres y mujeres, la realidad nos dice que hay frenos que impiden que esto pueda ser posible. Recordemos los casos de mujeres alcaldesas y regidoras electas de Chiapas, Guerrero y Puebla, por ejemplo, que no han podido ejercer a plenitud el cargo que se ganaron, y ello manda un mensaje muy desalentador para el resto de mujeres, en pensar: “¿para qué participo?, si me puede pasar lo mismo”.

Todos los casos de violencia política tienen acciones y omisiones, tienen nombre y apellidos; es urgente, pues –a propósito de reelección–, que se señale y que se visibilice a las y los responsables de ejercer cualquier tipo de violencia. Hay que colocar y denunciar el tema sobre la mesa las veces que sean necesarias, para intentar frenar y abatir cualquier acto que vulnere derechos.

Se ha discutido demasiado el porqué; verdaderamente, no se le ha querido entrar en serio, para ponerle dientes y armaduras necesarias para castigar por medio penal la violencia política. Nada difícil de comprender. La realidad es que han pesado más los intereses de partidos y de cualquier otro tipo, que la falta de compromiso social y la falta de responsabilidad ciudadana.

A pesar de un contexto poco favorecedor, es necesario emprender acciones –todas las necesarias, insisto– desde cualquier ámbito de competencia, para trabajar de una manera responsable y comprender que la democracia sin mujeres no es democracia; que la democracia sin la representatividad de más de la mitad de la población, no es democracia, y que discriminar a la mujer en la política también implica delinquir.

 

*Consejera del IEE

 

consejera.isela@ieecolima.org.mx

Protegemos su pago con los métodos más seguros: