Debate electoral

Jueves 13 de Julio del 2017
ISELA GUADALUPE URIBE ALVARADO

Federalismo

UNO de los debates importantes en la actualidad, producto de la reforma político-electoral de 2014, es señalar la reconfiguración hacia un nuevo federalismo electoral en nuestro país. Históricamente, el federalismo en México tiene orígenes desde la Constitución de 1857, donde “la voluntad del pueblo mexicano era en constituirse en una República representativa, democrática y federal compuesta por estados libres y soberanos, pero unidos en una Federación”; es decir, el federalismo surge como una forma de organizar el poder político y estructurar al Estado mexicano.

México vivió un proceso de transición de alternancia en el poder político de tipo hegemónico o unipartidista, a uno pluripartidista. Gracias a una serie de reformas  de tipo electoral, así como a la incidencia social, poco a poco hemos tenido una apertura del sistema electoral y de partidos. Paulatinamente, la centralización de las reglas en la organización de las elecciones hasta antes de 2014 y del propio sistema electoral, se fue transformando hasta lograr quitar la “mano” de los poderes fácticos en el sistema electoral, así como lograr recuperar la confianza en las instituciones electorales por medio de la ciudadanización.

Nuestro sistema constitucional prevé para la renovación de los Poderes públicos, la realización de procesos electorales de carácter federal y local. En los procesos electorales federales se elige al Presidente de la República, así como a los miembros de las Cámaras de Senadores y Diputados. En cuanto a la renovación de los Poderes públicos estatales, se eligen a los gobernadores, integrantes de los Congresos locales y de los Ayuntamientos.

En materia de federalismo electoral, las reformas electorales de 1977, 1987, 1991, 1994 y 1996, abonaron a fortalecer el régimen de partidos políticos; contribuyeron a registrar un avance significativo en temas como transparencia, certeza, legalidad y ciudadanización de organismos electorales, pero, sobre todo, dotaron de autonomía a cada una de las entidades federativas para organizar y establecer mecanismos propios en competencias electorales, de acuerdo a necesidades de cada estado, prueba de ello fue la creación de los Institutos electorales en cada una de las entidades federativas.

Actualmente, de acuerdo al esquema del Sistema Nacional de Elecciones, para la organización de la renovación del poder político, tanto la autoridad nacional representado por el INE como la autoridad local, representada por cada uno de los Organismos Públicos Locales, tienen atribuciones específicas y complementarias también. Si bien es cierto que a la autoridad nacional se le atribuye el ejercicio pleno en materia de fiscalización, capacitación electoral, designación de consejeras y consejeros integrantes de Oples y distritación, por citar algunos ejemplos.

La autoridad local tiene atribuciones para hacer efectiva también la renovación de las autoridades locales, como el caso de la gubernatura, el Congreso y los Ayuntamientos, el tema es buscar un punto de equilibrio entre la autoridad nacional y local, donde el respeto y la cooperación interinstitucionales fortalezcan y representen una mejora en los procesos electorales.

Para poder garantizar que las elecciones se adecuen a la naturaleza que rige al Sistema Federal, se debe alentar a que todos los integrantes del Sistema Electoral actúen apegados siempre a los principios rectores que rigen la función electoral, y que con ello le abonen a la renovación de los Poderes públicos, conforme a los parámetros constitucionales y democráticos, y tengamos en consecuencia resultados en una mayor participación de la ciudadanía, no sólo en elecciones, que tengamos mucho más confianza en las autoridades electorales, que generemos mayor certeza en los resultados, y por ende, contemos con una mayor legitimidad social en los procesos electorales.

 

*Consejera del IEE

 

consejera.isela@ieecolima.org.mx

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