Debate electoral

Jueves 23 de Marzo del 2017
ISELA GUADALUPE URIBE ALVARADO

Alto a la violencia política

EN días pasados, la Casa de la Cultura Jurídica del Estado de Colima, que forma parte de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, me invitó a que impartiera una conferencia acerca del Protocolo para atender la Violencia Política contra las Mujeres.

El objetivo de la conferencia, además de explicar lo que es el Protocolo, fue demostrar que para referir algún tipo de violencia hacia las mujeres, es indispensable conocer y realizar un análisis del contexto en el que se presenta, para afirmar que la violencia política contra las mujeres también es un problema estructural.

Esto quiere decir que el pleno ejercicio de los derechos político-electorales de las mujeres, no quedan exentos de verse afectados por dicha organización política, social, cultural y económica de nuestra sociedad, que da pie a una “normalización de la violencia”.

En este punto, parto de la premisa sobre el enorme rezago histórico de la participación de las mujeres en la política, la cual, actualmente y a pesar de que la norma constitucional exige que tengamos igualdad de participación hombres como mujeres en puestos de elección popular, no existen las mismas condiciones de competencia; ejemplo de ello es la distribución oficial de los tiempos de radio y televisión, existen evidencias de inequidad y asimetrías fuertes que exponen la existencia de muchísima más cobertura para la difusión de campañas de hombres que de mujeres.

De acuerdo al resultado del monitoreo global en medios, que el Observatorio de Medios de Comunicación e Información de la Mujer A.C. (CIMAC) realiza en 178 países desde 1995, dice que en 20 años, la presencia de las mujeres se ha incrementado sólo 7 puntos porcentuales; es decir, hoy la cobertura en medios (hablando sólo de noticias) refleja una enorme desigualdad de género: 24 por ciento de mujeres contra 76 por ciento de hombres.

Además de que la cobertura de la presencia de la mujer en espacios noticiosos es insuficiente, la forma en la que ésta se realiza viene a complejizar más la estructura social, política y cultural sobre la concepción de “cómo deberían de ser” las mujeres.

Según CIMAC, en las elecciones de 2015 en todo el país, fue muy poco lo que se habló en medios sobre las propuestas de campañas de las candidatas; situación que se pondera cuando hay conflictos de violencia hacia las mujeres, así como problemas internos entre su partido.

Actualmente, se continúan reproduciendo el sexismo y los estereotipos de género en las mujeres, mediante la atribución exclusiva del espacio de lo privado, mientras que lo público sigue siendo territorio de varones. Asimismo, aún se utiliza al género femenino como una herramienta de captación del voto mediante la sobreexposición de sus cuerpos, priorizando lo físico sobre las capacidades intelectuales.

La llegada de la paridad abrió paso a establecer una norma que, en muchos de los casos, es simulada y no se asume como tal, por lo que las mujeres sí arribamos al poder, pero “sin poder”. ¿Qué pasa con la distribución en el financiamiento de gastos de campaña entre hombres y mujeres? Es una realidad, a todas luces que no se le “apuesta” en serio, tal y cual dice la norma, de forma paritaria a las mujeres.

Estamos frente a un contexto de desigualdad, discriminación y asimetría entre hombres y mujeres que nos lleva a comprender la necesidad de signar un precedente y poner nombre a lo que siempre ha existido: la violencia política contra las mujeres.

Quizá para comprender este tipo de violencia, tendremos que desprendernos y dejar de lado toda clase de “normalización” de estas acciones, porque escuchamos, vemos y formamos parte (por acción o por omisión) de cualquier tipo de violencia, sin hacer nada.

Dejemos de creer que las mujeres no podemos ponernos de acuerdo, pues la condición humana de discernir, no es algo exclusivo del género femenino. Dejemos de decir que somos “el sexo débil”, “el grupo vulnerable”, “minoría”, que “no hay mujeres para la política”, de cuestionar que si realmente estamos “preparados” para que nos gobierne una mujer.

 

*Consejera del IEE

consejera.isela@ieecolima.org.mx

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