Debate electoral

Jueves 1 de Diciembre del 2016
ISELA GUADALUPE URIBE ALVARADO

Violencia a las mujeres

A  propósito de la reciente conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, cada 25 de noviembre, se recuerda el asesinato de las hermanas Patria, Minerva y María Teresa Miaval, en manos de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo.

Este año, en el marco de la iniciativa, durante 16 días de activismo contra la violencia de género, que comienza desde el 25 de noviembre y culmina hasta el 10 de diciembre (Día de los Derechos Humanos), Naciones Unidas hace un llamado a la acción de la campaña Únete, para poner fin a la violencia contra las mujeres, bajo el título “Pinta el mundo de naranja”. La campaña naranja tiene como objetivo generar conciencia y prevenir la violencia en contra de las mujeres y niñas, haciendo un llamado a los activistas, gobiernos y socios de Naciones Unidas, para movilizar a los diversos sectores de la población, a que se generen las políticas públicas y medidas necesarias para poner fin a todo tipo de violencia.

De acuerdo a la propia ONU, una de cada tres mujeres y niñas ha sufrido algún tipo de violencia en su vida. Es evidente que las mujeres hemos vivido en un contexto de violencia, desigualdad y discriminación por años. Se ha tenido una creencia histórica que las mujeres somos un grupo vulnerable, débil y minoritario. No somos vulnerables, somos fuertes, hemos sabido enfrentar batallas cotidianas y hemos sabido resistir una serie de retos que nos ha hecho contar con una fortaleza distinta y luchar de manera constante por el reconocimiento de todo tipo de derechos.

Justo este tipo de creencias permitieron que se abriera paso a todo tipo de violencia. Históricamente, a las mujeres se nos excluyó de lo público y se nos recluyó a lo privado. Ahora, frente a un contexto de igualdad formal, se abre paso a otro tipo de violencia: la violencia política, la cual se suma a una serie de tipos de violencia que ya han estado perfectamente identificados y reconocidos, como la física, simbólica, verbal, patrimonial, sexual y psicológica.

¿Qué ha sucedido? Los índices de violencia a las mujeres no sólo no han disminuido, sino que van en aumento. Creo que, en particular, la violencia política se ha evidenciado debido al incremento en la participación política de las mujeres, es decir, la paridad formal tiene ya sus consecuencias prácticas y podemos detectarlas de manera visible con los resultados concretos, como el incremento del 4 por ciento de la participación efectiva de diputadas en el Congreso de la Unión.

A nivel de los Congresos locales, la participación política de las mujeres ha ido en aumento paulatino; por ejemplo, en 2015 subió a 25.76 por ciento, y en 2016, a un 16.33 por ciento más. Existen Congresos locales donde ya hay mayoría de mujeres en las curules como Chiapas, con 59 por ciento; Campeche, con 54 por ciento; y Querétaro, con 52 por ciento. A nivel municipal, el ascenso ha sido menor, pero ha ido en aumento; en 2014, que sólo había un 7 por ciento de presidentas municipales en todo el país, subió en 2015 a un 13.57 por ciento, y en 2016 llegamos ya a un 26.41 por ciento de alcaldesas.

Tenemos una realidad que nos dice que las mujeres llegamos para quedarnos, y que lo público y lo privado tendrá que ser un espacio compartido para hombres y mujeres en igualdad de circunstancias.

Necesitamos 50 por ciento de mujeres en lo público y 50 por ciento de hombres en lo privado. En este escenario estamos transitando. Es evidente que hay un sector que no le agrada para nada estas transiciones, y ahí pudiera explicarse entonces el incremento de todo tipo de violencia a las mujeres y el surgimiento de la violencia política.

El principio de paridad he generado el incremento de todo tipo de violencia a las mujeres; es urgente frenar y avanzar a la paridad como un principio democrático. El principio de paridad democratiza el espacio de lo público, debido a que incorpora tanto a hombres como a mujeres en la toma de decisiones. Éste tiene que eliminar las brechas de desigualdad y construir una sociedad mucho más democrática y equilibrada.

 

*Consejera del IEE

consejera.isela@ieecolima.org.mx

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