Como Saramago, escribo para desasosegar

Jueves 5 de Enero del 2017
VERÓNICA GONZÁLEZ CÁRDENAS

DECÍA el gran escritor portugués José Saramago: “Yo no escribo para agradar ni tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar”. Me parece que estas palabras bien podrían incluirse –si no es que ya lo están– en un compendio de filosofía, porque encierran una verdad no sólo para la literatura, sino para quienes nos hemos dedicado a escribir desde el periodismo, la academia y la función pública, como ha sido mi caso desde el 17 de febrero de 2015, cuando publiqué mi primera colaboración en Diario de Colima como consejera electoral, con el título “Derechos Humanos y elecciones”.

Hoy, a casi 2 años de aquella colaboración, se han publicado 75 artículos de opinión y reseñas bibliográficas, con una diversidad de temas que giran en torno a la democracia, la participación ciudadana, las elecciones, los Derechos Humanos, la paridad de género, la igualdad sustantiva, las candidaturas independientes, la pluralidad política, la no violencia, los medios de comunicación y la democracia; los debates políticos, la civilidad político-electoral, el principio de máxima publicidad, la violencia política de género, la autonomía de los organismos electorales y el voto de los colimenses en el extranjero, entre otros.

Un tema central a lo largo de este periodo ha sido el de los Derechos Humanos, pues la reforma al artículo 1 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos incorporó el principio pro homine (pro persona), que plantea la aplicación de las normas constitucionales y los tratados internacionales de la materia para favorecer, en todo tiempo, a las personas la protección más amplia de sus Derechos Humanos. Así, los derechos político-electorales del ciudadano han de interpretarse bajo la protección más amplia.

Saramago decía también que “la historia se escribe desde el punto de vista de los vencedores, los vencidos nunca han escrito la historia. Se escribe, fatalmente, desde un punto de vista masculino”. Precisamente por esa razón y por razón de mi género, decidí escribir desde el punto de vista de las mujeres. Y durante casi 2 años, desde este espacio que generosamente me brindó esta Casa Editora, escribí acerca del acontecer semanal en materia político-electoral, bien fuera desde el ámbito local o bien nacional, procurando seleccionar temas de interés que pudieran aportar algo al desasosiego, entendiendo éste como un estado de pérdida de la quietud, para incitar a la reflexión y, si fuera posible, a la participación.

Otro de los temas centrales fue el de la paridad de género, que va concatenado con derechos como el de participación política de las mujeres. Sin duda, se han dado grandes pasos en materia democrática para que más mujeres lleguen a ocupar cargos de elección popular, tanto en Colima como en el país. En Chiapas, por ejemplo, por primera vez 59 mujeres fueron electas presidentas municipales, tanto por partidos políticos como por sistemas normativos indígenas. Pero la participación política de las mujeres ha traído aparejado un aumento de la violencia política de género, por ello debemos abocarnos a prevenirla, atenderla y sancionarla.

Hay un largo camino por recorrer en materia de reformas legislativas, cultura cívica y democrática, igualdad de derechos y construcción de ciudadanía, y soy optimista para recorrerlo, pues como escribí en mi colaboración anterior, creo que un México mejor es posible.

En esta última colaboración, aprovecho para agradecer a los periodistas Héctor Sánchez de la Madrid, Presidente del Consejo de Administración de Diario de Colima; Armando Martínez de la Rosa, Director General; y Glenda Libier Madrigal Trujillo, Directora Editorial, por haberme brindado este espacio. Y a los lectores, por desasosegarme.

 

*Consejera del IEE y periodista

Twitter: @verogonzalezc

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