Estrategia Nacional de Cultura Cívica

Jueves 27 de Octubre del 2016
VERÓNICA GONZÁLEZ CÁRDENAS

DE acuerdo con el politólogo estadounidense Ronald Inglehart, la cultura política consiste “en un consenso sobre ciertas reglas de juego o procedimientos constitucionales y el surgimiento de ciertas actitudes culturales básicas, como la confianza interpersonal, la predisposición de participar en política y un compromiso de largo plazo de la población con las instituciones democráticas”. En tal sentido, la educación cívica se comprende como un proceso orientado a construir valores y prácticas democráticas en una sociedad.

Es así que el pasado 14 de octubre, el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) aprobó el Acuerdo INE/CG732/2016, por el que se emite la Estrategia Nacional de Cultura Cívica (ENCCÍVICA), misma que fue diseñada, considerando las recomendaciones plasmadas en el Balance de la Estrategia Nacional de Educación Cívica para el Desarrollo de una Cultura Política Democrática 2011-2015, suscrito por el Comité de Especialistas para el Seguimiento y Evaluación de dicha estrategia. De igual modo, contempla el Informe País, sobre la calidad de la ciudadanía en México y la Consulta Infantil y Juvenil 2015, entre otros.

Para el diseño de la ENCCÍVICA, el INE encabezó varios foros en las distintas regiones que conforman el país, en las que se recogieron las observaciones y comentarios de los Organismos Públicos Locales Electorales, de manera que se trata de una estrategia íntegra e incluyente, que pretende incidir en la cultura cívica de la población mexicana, tomando en cuenta el contexto social en términos de desigualdad.

La ENCCÍVICA tiene un enfoque de política pública, por su gran relevancia e interés en la apropiación del ciudadano, y contempla 10 ejes rectores que son los siguientes: “La importancia de la información pública”, se plantea por la ausencia de un sistema amplio de transparencia proactiva y la no apropiación del derecho a la información; “Estado de Derecho y Derechos Humanos”, por la necesidad de acabar con la deficiente cultura de la legalidad y la grave crisis de Derechos Humanos que se observa día con día; “gobernanza y construcción de redes”, con el propósito de generar mecanismos que faciliten y promuevan la participación ciudadana; “perspectiva de género”, para hacer incluyentes a las mujeres en el ámbito político.

Asimismo, la “interculturalidad”, que toma en cuenta a las comunidades indígenas y a los migrantes; “igualdad y no discriminación”, rubro que pretende erradicar los distintos tipos de discriminación; “participación ciudadana como empoderamiento de la ciudadanía”, que intenta impulsar el interés e incidencia del ciudadano en los mecanismos de participación que transforman su entorno; “el binomio partidos políticos-gobierno”, el cual pretende cambiar los bajos índices de aprobación de los ciudadanos respecto de los partidos políticos y su gobernanza; “medios de comunicación”, para desarrollar condiciones aptas para la labor informativa (libertad de expresión) y que repercutan en la calidad de sus contenidos; y por último, “espacios del Estado para el fomento de la cultura cívica”, lo cual resulta básico para la promoción de valores y prácticas democráticas, contribuyendo a la formación ciudadana.

Es necesario puntualizar que la educación cívica no puede ser concebida como un concepto único, sino que debe orientarse en una estrategia común: medios y actores fundamentales, pero también debe advertir que las y los destinatarios forman un universo plural y complejo que, a su vez, reacciona y se adapta al entorno político en que actúa.

Asimismo, cabe destacar que para su implementación y evaluación, el INE celebrará convenios de colaboración con los OPLE, instituciones y actores políticos, que permitan el desarrollo de actividades específicas en la entidad de que se trate, con la finalidad de incidir y elevar la cultura cívica y democrática de los mexicanos.

 

*Consejera del IEE y periodista

Twitter: @verogonzalezc

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