Declaración y Plataforma de Acción de Beijín

Jueves 13 de Octubre del 2016
VERÓNICA GONZÁLEZ CÁRDENAS

El 9 de marzo de 2015, se reunió la Comisión de la Condición de la Mujer de la ONU (CSW59) para evaluar la aplicación de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijín. Dicho instrumento fue resultado de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, realizada en septiembre de 1995 en Beijín, que reunió a 17 mil participantes y 30 mil activistas con un objetivo único: la igualdad de género y el empoderamiento de todas las mujeres, en todas partes el mundo.

La Declaración y Plataforma de Acción de Beijín es considerado el plan más progresista que jamás había existido para promover los derechos de la mujer, pues formuló amplios compromisos en 12 esferas de especial preocupación: la mujer y el medio ambiente; la mujer en el ejercicio del poder y la adopción de decisiones; la niña; la mujer y la economía; la mujer y la pobreza; la violencia contra la mujer; los Derechos Humanos de la mujer; educación y capacitación de la mujer; mecanismos institucionales para el adelanto de la mujer; la mujer y la salud; la mujer y los medios de difusión, y la mujer y los conflictos armados.

En la Plataforma de Beijín, las mujeres son socios plenos e igualitarios. Ellas deben estar en el centro de todos los procesos de decisión, y para lograrlo, se pugna por su empoderamiento y porque éste se integre en todos los programas y políticas públicas, como un requisito indispensable para alcanzar un desarrollo realmente sostenible e inclusivo. Así, el empoderamiento de las niñas y las mujeres es clave también para la paz, la igualdad y los Derechos Humanos.

En la reunión de 2015, a 20 años de la Declaración de Beijín, representantes de distintos países hicieron un análisis y evaluación, y se comprometieron a acelerar la aplicación de la plataforma en aquellos rubros que menos se han cumplido, uno de ellos es la Resolución del Consejo de Seguridad 1325 sobre mujer, paz y seguridad, de la ONU. Asimismo, se puso énfasis en que el desarrollo debe basarse en los Derechos Humanos y la eliminación de la desigualdad de género y la violencia de género.

En África, por ejemplo, se están haciendo esfuerzos por lograr el empoderamiento de las mujeres y la igualdad de género, y campañas para acabar con los matrimonios forzados y tempranos, así como para eliminar la ablación (mutilación femenina). En la Unión Europea (UE), se está trabajando para que se erradique la trata de niñas; se han invertido recursos en hacer realidad en goce de nuevos derechos, como el de igualdad y ciudadanía, pero la discriminación contra las mujeres persiste en la vía laboral.

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en el mundo, cada 7 segundos se casa una niña menor de 15 años. En 2015, México reformó su Código Civil Federal, para eliminar el matrimonio infantil; es decir, los menores de edad ya no podrán contraer matrimonio, ni con la autorización de sus padres, pues los contrayentes deberán presentar identificación oficial que acredite su mayoría de edad.

Detrás de esta reforma, está el compromiso de México, de cumplir la Plataforma y Declaración de Beijín, una amplia e insistente demanda de la sociedad civil, y datos alarmantes, pues según el informe, “todos los niños y las niñas cuentan de la Unicef”, correspondiente al año 2014, casi un cuarto de las niñas mexicanas cumplen la mayoría de edad tras haber contraído matrimonio, tener hijos o una pareja.

En febrero de 2016, el Senado de la República exhortó a 25 Legislaturas locales a reformar sus códigos civiles, con la finalidad de elevar la edad mínima para contraer matrimonio a 18 años. Esta medida fue adoptada en Colima el mes pasado, de modo que para casarse los pretendientes, deben presentar el acta de nacimiento y, en su defecto, un dictamen médico que compruebe su mayoría de edad.

 

*Consejera del IEE y periodista

Twitter: @verogonzalezc

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