Escenario político

Miercoles 30 de Noviembre del 2016
GABRIEL GONZÁLEZ CASTELLANOS

Legislativo local

EL inicio de la Legislatura local sentó un precedente político para nuestra entidad federativa, considerando la composición, mayoritariamente panista, que terminó con el dominio del tricolor. En la retórica de la nueva mayoría, se contenían expectativas de profundos cambios en el estilo del quehacer legislativo, que para mala fortuna de la ciudadanía, no se tradujeron en los hechos concretos.

Las vicisitudes surgidas en el ejercicio del poder de parte del blanquiazul, motivaron que tres de sus integrantes que habían participado como candidatos externos del PAN en el proceso electoral, se separaran para formar una fracción independiente. En una tesitura de tal naturaleza, la bancada de Acción Nacional hubo de dejar la dirección legislativa a una peculiar mayoría plural compuesta por el resto de tribunos, con excepción de MC.

En la lógica de la nueva correlación de fuerzas al interior del Legislativo, se suscitaron cambios en los distintos espacios de administración, en las diferentes comisiones de trabajo y en la dirección política, con lo cual se mostraron claras evidencias de darle otra fisonomía a la funcionalidad y quehacer legislativos.

Ahora, cuando la mayoría plural ha tenido un espacio de tiempo para exhibir cambios sustanciales, los avances han sido mínimos pero notorios, en el entendido que se ha manifestado voluntad política de las partes, para darle otra configuración al ejercicio del poder. Hay pendientes legislativos que no pueden pasar desapercibidos, que no pueden soslayarse, porque significan la confirmación de sepultar viejos atavismos.

Esos pendientes están en el contrariado caso de las cuentas públicas que corresponden al sexenio pasado, cuya trascendencia no sólo se comprueba en el estrecho margen de maniobra de la administración actual, sino también en el estancamiento del desarrollo mediato de la entidad federativa. El daño a las finanzas del erario no fue cualquier cosa, y en tal sentido, lo que deba corresponder al Legislativo para la aplicación de la ley, debe mostrarse en hechos.

Otro pendiente más se concentra en los casos de los ediles de Tecomán y Cuauhtémoc, resuelto ya por el TEPJF, y darle curso a ello, no va en función de revanchismo o de actitudes viscerales, sino simple y llanamente, porque una decisión del máximo órgano de justicia electoral debe ser acatada. La conducta a seguir de parte de la mayoría del Legislativo en torno a estos casos, dará pauta para definir la distancia política a la que se quiere llegar.

Ha sido también motivo de arreglos cupulares que las cuentas públicas de los Ayuntamientos se aprueben siguiendo ciertos criterios de equilibrio entre una y otra fuerza política, en que se castiga mínimamente a funcionarios menores. Es indispensable que la persistencia de esta perniciosa costumbre, traducida en hábito político, se haga a un lado, para dar lugar a la exigencia legal de la aplicación clara de los recursos públicos.

El Legislativo tiene tareas muy importantes en lo inmediato, pero particularmente su mayoría, que requiere trascender hacia actitudes que aseguren que el ejercicio del poder, se sustenta en principios democráticos. Los tiempos, además, son elementales para exhibir que la tarea legislativa tiene el decoro de la organización, de tomar las debidas decisiones en su momento, pero no, de ninguna manera, siguiendo sesiones maratónicas que dejan mucho que desear.

Por necesidad de existencia, las fracciones legislativas que componen la mayoría plural, requieren del diálogo y la negociación entre sí, pero, además, están obligadas a lo mismo con la fracción blanquiazul, en el marco de la tolerancia, del respeto, pero, sobre todo, porque de un buen quehacer legislativo dependen muchas situaciones de la ciudadanía y población en general. Reivindicar la función de los tribunos es tarea urgente.

Protegemos su pago con los métodos más seguros: