De buen humor

Viernes 11 de Agosto del 2017
PETRONILO VÁZQUEZ VUELVAS

LAS melodiosas notas de la pieza musical De buen humor, éxito que grabara en 1939 el internacional músico Glenn Miller, se depositaron aterciopeladas en los oídos de los cientos de trabajadores del Gobierno del Estado que asistimos a la ceremonia cívica del pasado martes, en donde se abanderó a la Selección de Paralímpicos de la entidad.

Vaya, hasta Nacho Peralta volteó francamente para mirar de frente a la banda de música que interpretaba la melodía, que hiciera el deleite de los estadounidenses en la época de la Segunda Guerra Mundial. Mi compadre Arnoldo movía el choclo, tratando de llevar el compás, mientras muchos otros trataban, discretamente, de acompañar el ritmo con lo que fuera.

Eran las notas de la Banda de Música del Gobierno del Estado, dirigida atinadamente con la vara de virtud de su director, Miguel Ángel Alatorre. Luego siguió Pensilvania, Éxodo y concluyeron la miniaudición con la interpretación Collar de perlas (no la de La Santanera); me quedé esperando Al sur de la frontera, otro día será.

La banda impactó gratamente a un público conocedor. El nuevo concepto y arreglos han hecho grata las interpretaciones de esa banda de larga historia y grandes músicos. Aprovechamos para recordar con grata memoria a los maestros que anteriormente la dirigieron, entre otros, Alfonso Álvarez, Arturo Ochoa, Mario Rodríguez, Carlos Gabriel Cortés, Salvador Uribe, y desde abril de 2016, Miguel Ángel Alatorre, quien le ha impreso este toque de música instrumental, new age y música culta.

Omití intencionalmente a don Carlos González Ortega, porque quiero abundar con especial interés que es, quizá, el director de la banda más emblemático, el que más tiempo ha durado al frente de ella, más de 30 años, tiempo durante el cual cuidó la banda como si fuera uno de sus grandes amores, y orgulloso se venía dirigiéndola en los desfiles y en reversa desde el jardín Núñez hasta Palacio de Gobierno.

Don Carlos fue un metódico y promotor de la música culta, misma que imprimió a la banda, compuesta por músicos talentosos que logran expresar, por medio de sus metales y percusiones, su arte y sensibilidad. Han tomado un aire novedoso y atractivo, porque hasta arreglos de la súper banda Queen he escuchado; así que solamente me toca reiterarles mis felicitaciones a todos y a su director, Miguel Ángel, de mi parte y de los asombrados oyentes.

Yo creo que la Feria de Todos los Santos, con su importante plataforma publicitaria, debe ser el marco idóneo para el relanzamiento de esta agrupación, presentando un repertorio especial para tal efecto; mientras tanto: Muchas felicidades.

 

ARNOLDO

 

En el mismo tenor, ayer vi al secretario General de Gobierno de muy buen humor. Alternaba, haciendo acuerdos sobre la marcha con varios funcionarios y secretarios de gobierno, mientras seguía moviendo el choclo rítmicamente, recordando la interpretación del equipo de músicos de Alatorre.

Arnoldo Ochoa es, sin duda, el político más experimentado de la administración. Ha sido calificado de gruñón, regañón, exigente, duro, implacable, obsesivo, ¡uf!, pero también es preciso abundar que es un hombre culto. Aparte de su doctorado en política, conoce bastante de música clásica, instrumental, rock, tauromaquia e historia universal. Siempre antepone los intereses de grupo a los particulares, por eso fue un factor decisivo en la creación del Grupo Universidad y en la consolidación de proyectos y equipos políticos de gran duración e influencia en el estado.

Pero tal vez su mayor cualidad es la honestidad; no es corrupto, nunca se ha enriquecido al amparo del servicio público. Nunca ha abusado del puesto. Un dato: en una ocasión, los sombrilleros de Cuyutlán le ofrecieron una comida por una gestión, Arnoldo mandó pagar el importe sin que se dieran cuenta, cuando lo hicieron, firmemente impidió que le regresaron lo pagado. De ese tamaño es Arnoldo.

 

EXEQUIAS

 

Descanse en paz, doña Mercedes Meche Llerenas González.

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