Malas compañías

Martes 31 de Octubre del 2017
MARIO ALBERTO SOLÍS ESPINOZA

Ellos sí mandan al diablo a las instituciones

LA procuración de justicia en México atraviesa una etapa aciaga; las instituciones responsables de esta delicada área de la gobernanza están desmanteladas, sin titulares, y su integración es motivo de disputas políticas, moneda de cambio en la agitada coyuntura que vive el país.

De por sí cuestionada por su ineficacia, la Procuraduría General de la República (PGR) adolece una desorganización total. Su conversión a Fiscalía General sólo ha servido para desnudar los intereses mezquinos de la clase política nacional, así como la incompetencia del Gobierno Federal.

A la fecha, la PGR no tiene titular, tampoco la Fepade, responsable de perseguir los delitos electorales. En la misma situación está la Fiscalía Anticorrupción. No hay nadie responsable de la procuración de justicia en el país, justo en una época en que la delincuencia parece superar en fuerza y presencia al Estado.

Los niveles de impunidad en México son alarmantes. Si con instituciones debidamente conformadas la persecución de los delitos es una farsa, con el desorden actual, la criminalidad se potencia, en detrimento de los ciudadanos y sus bienes.

El reciente capítulo del cese de Santiago Nieto, quien fuera titular de la Fepade, muestra cuán endebles son las instituciones frente a los poderes fácticos. Parece que desde el Gobierno Federal se sacrifican posiciones, sin importar la gobernabilidad y en aras de proteger intereses, ocultar corruptelas.

Dicho sainete muestra que quienes son un peligro para México ya están enquistados en las posiciones de poder, desde donde maniobran para eliminar a sus enemigos, sin importar el demerito que causan a dependencias de tanta trascendencia, como la PGR.

A ese desprestigio le abonan fuerzas políticas que toman como rehén a la Procuraduría y sus fiscalías. Por ejemplo, los legisladores del PAN pretenden posicionarse electoralmente a costa de la discusión en torno al nombramiento de los nuevos fiscales; más que el interés general, los mueve su ambición.

En ese contexto, la disputa en la cúpula gubernamental deja indefensos a los ciudadanos, sin dependencias claves que puedan garantizar el derecho a la seguridad. En México, cada vez es más obvio que predomina la ley del más fuerte; si no le quieren llamar ingobernabilidad, entonces es la ley de la selva.

Temas capitales como el combate a la corrupción y la persecución de los delitos electorales parecen no estar en la agenda de quienes toman las decisiones, su desdén hacia esas dos fiscalías es sintomático de la enfermad que gangrena al país: la corrupción.

Y en ese estado de cosas, Colima no está muy lejos; aquí tampoco tenemos Fiscal General y tampoco al que será responsable de perseguir a los funcionarios corruptos. Aunque a diferencia de la situación nacional, en Colima ni siquiera hay discusión, es la indolencia la que marca el rumbo de las instituciones.

 

BREVE HISTORIA PARA CAMILA

 

La princesa tuvo un fin de semana movido. El viernes tuvo presentación con el ballet al que pertenece; el sábado pasó la tarde en una alberca, con motivo de la fiesta de cumpleaños de una de sus compañeras, y para el domingo, fuimos al cine para ver una excelente película infantil. Sin ser actividades extraordinarias, la moconeta se divierte en cada una de ellas. No es la estrella de su ballet, pero se esfuerza todos los días, y está ahí, constante y radiante, ya le tocará su momento de sobresalir. Entre sus amigas, disfruta con la sencillez, no hay celulares ni selfies, son niñas y como tal se comportan, aún juegan a las escondidas y eso me place. Y conmigo, me llena de emoción que a los 11 años y aun cuando cada vez más parece más señorita y menos niña, sigue buscando mi mano cuando caminamos juntos por la calle; podría caminar sola y a distancia, pero seguimos, a pesar del tiempo y su natural desarrollo, tan juntos como siempre. La princesa y yo le enviamos un saludo a Héctor Villa, recién operado. Un saludo afectuoso, compadre, recupérate pronto.

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