La palabra del domingo

Domingo 16 de Julio del 2017
ÓSCAR LLAMAS SÁNCHEZ

La semilla va cayendo, ¿dónde?

EN el Evangelio de la misa de este domingo, Jesús nos narra la parábola del sembrador y de la semilla que va sembrando en diversas tierras del cultivo. Los resultados de esa siembra son opuestos; unos son decepcionantes, otros son alentadores.

Unas semillas cayeron a lo largo del camino, vinieron los pájaros y se las comieron. Otras semillas cayeron en terreno pedregoso, los brotes se marchitaron y se secaron. Otras semillas cayeron entre espinas que las sofocaron. Y las semillas que cayeron en tierra buena, dieron mucho fruto.

Dios es un Padre que quiere platicar con sus hijos. Dios nos ha creado y se ha metido en la historia del hombre, en nuestra historia personal, en tu vida, en la mía. Dios nos habla por etapas en el Antiguo Testamento y nos habla definitivamente a través de Jesucristo, el Hijo de Dios que se hizo hombre y habitó entre nosotros para salvarnos.

En la parábola del sembrador, la semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo. Su Palabra está contenida en la Biblia, la tradición y el magisterio de la iglesia. La palabra de Dios está cayendo entre los hombre y podemos colaborar a su eficacia o podemos estorbar su acción redentora.

Unos ponemos trabas a la palabra de Dios cuando, llenos de vanidad y orgullo, la ignoramos y la rechazamos. Otros, somos los inconstantes que aceptamos la palabra, pero al rato nos cansamos y renunciamos cobardemente. Otros ahogamos la palabra por los afanes de poder y de riqueza que nos ciegan y embrutecen. Simplemente somos tierra estéril, o somos las piedras, los pájaros, las espinas que obstruyen la palabra de Dios.

Por fortuna, gracias a Dios, hay quienes atienden la palabra de Dios, la aman y la ponen en práctica. Procuran la lectura y meditación de la Biblia, personalmente o en familia. Se integran a escuelas o grupos católicos de estudios bíblicos y teológicos; pertenecen a algún movimiento de evangelización y catequesis. Hay muchos centros de formación y de acción 

Es necesario y urgente, profundizar y actualizar las técnicas de evangelización atendiendo a los signos de los tiempos. Debemos colaborar fuertemente en la propagación de la buena nueva, confiando plenamente en la voluntad salvífica de Dios, porque su palabra “no regresará a Él sin haber dado frutos”.

Amigo(a): Recordemos hoy estas palabras del Santo Padre, Juan Pablo II, que no pierden actualidad: “Vivimos en una época de transformaciones y confusiones, pero la palabra de Dios no pasa, recorre la historia, permanece estable y luminosa. La fe de la iglesia está fundada en Jesucristo, único salvador del mundo: ayer, hoy y siempre”.

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