Maldonado dice…

Jueves 20 de Abril del 2017
CARLOS MALDONADO VILLAVERDE

Espacio para nuestros chavos

EN 2003, la elección de Gobernador se anuló, hubo nuevos comicios, pero volvió a ganar Gustavo Vázquez Montes. Dos años después, el avión donde viajaba cayó el 24 de febrero, en un predio agrícola de Michoacán. Todos los pasajeros y los tripulantes murieron en el evento. Hubo nuevas elecciones en las que no participé, y las ganó el candidato del PRI, Jesús Silverio Cavazos Ceballos. 

El nuevo Gobernador buscó la cordialidad entre todos los integrantes del conglomerado social, y así, a pesar de militar en la oposición, nos hicimos amigos, tanto, que tuve el atrevimiento de invitarlo a la presentación del software Campeón Plus 8, en la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción… ¡Y asistió!

Pensando en aprovechar el momento, le hablé de la necesidad de espacios de trabajo para los miles de jóvenes egresados en tecnologías de la información del Tecnológico de Colima, la Universidad de Colima y las universidades privadas que producían este tipo de profesionistas en nuestro estado. Casi todos tenían que emigrar a otras latitudes, por falta de oportunidades, pero también las empresas, pues aún no había firmado el estado de Colima el acuerdo para ofrecer el programa Prosoft, de apoyo federal, a las empresas de TI.

Allí mismo respondió, instruyendo al secretario de Fomento Económico, José Ignacio Peralta Sánchez, a signar el convenio con Prosoft y a trabajar conjuntamente con los empresarios de tecnologías de la información para desarrollar oportunidades.

De inmediato, nos planteamos dos grandes objetivos: Uno, que el convenio con Prosoft fuera permanente, pues la oferta de recursos a “fondo perdido” estaba haciendo migrar a empresas colimenses a Guadalajara.

Dos, trabajar para lograr el Tecnoparque CLQ. Con el Gobernador logramos que se adquiriera el predio aledaño a Casa Grande y a los terrenos propiedad de Cervecería Modelo. Eran más de 40 hectáreas para desarrollar.

Con CONACyT logramos recursos para edificar un Laboratorio Anecoico y un Laboratorio de Agrobiotecnología. De los recursos de mi empresa, más una aportación del Sefidec, más la buena voluntad del despacho de arquitectos que capitanea mi hermano Gil Roberto Maldonado Villaverde y del ingeniero Jorge Morales –que hizo el estudio de suelos– se logró integrar el expediente completo para poder arrancar el proyecto. Estábamos juntando “todas las canicas” para tener éxito.

Ese tiempo tuvimos grandes avances. Después, en 2009, entró Mario Anguiano Moreno como Gobernador, y el proyecto quedó desarticulado, quedando pendiente la subestación eléctrica y la línea de fibra óptica que daría servicio al parque tecnológico.

Sin embargo, el proyecto está bien planteado y tendrá excelentes resultados. Acordamos que las líneas de acción del Tecnoparque serían cuatro: la investigación en agrobiotecnología, la logística, las energías renovables y las tecnologías de información y comunicaciones. Éstas cubren el espectro económico de Colima: la agrobiotecnología, para apoyar los municipios eminentemente agrícolas como Tecomán, Armería, Coquimatlán y Cuauhtémoc; la logística en función del puerto de Manzanillo, como nodo central del corredor Asia-Pacífico que se dirige a los mercados del este de los Estados Unidos de Norteamérica; las energías renovables, en función del clúster de energía que se ha formado en Manzanillo con la Termoeléctrica de Campos, las instalaciones de Gas Z y la planta de reconversión de KMS de GNL; finalmente, las tecnologías de información en función de la matrícula, y los egresados que han generado una masa crítica en el estado y que, principalmente, se ubican en Villa de Álvarez y Colima.

El gobernador Mario Anguiano perdió el tiempo tratando de construir un edificio faraónico al que llamó “La Triple Hélice”. No pudo concluirlo, y tampoco estaba claro el propósito de la construcción.

El resultado es que, en 6 años, el Tecnoparque CLQ no avanzó mayormente. Sin embargo, la esperanza sigue latente, y el nuevo Gobernador de Colima podría retomar el proyecto con entusiasmo y sacarlo adelante. Stanford logró arrancar Silicon Valley después de más de 20 años. Espero que en Colima tardemos un poco menos.

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