Apuntes

Jueves 20 de Abril del 2017
MARIO CÁRDENAS DELGADO (ACPE)

Redes de corrupción

EL fortalecimiento, expansión y diversificación de actividades de los grupos delincuenciales obedece, en gran medida, a la capacidad, visión y habilidad de sus líderes para integrar a peces más chicos, malandrines de baja y regular estofa, empresarios corruptos, políticos y funcionarios de los tres órdenes del gobierno que aceptan participar por ambición de dinero y poder, aunque también los hay que se ven obligados ante las amenazas de los rufianes.

Estos empresarios del mal, porque eso son, están perfectamente organizados e integrados bajo principios, como el fin justifica los medios y nadie es indispensable, entre otros del mismo tenor, de tal manera que cuando es detenida o eliminada una pieza importante, de inmediato la sustituyen por alguien de similar perfil y que profese la misma fidelidad a los líderes, por eso es tan difícil combatir y acabar con estos grupos.

Hasta aquí pudiera pensarse que me refiero a los cárteles del crimen organizado, cuya mayor responsabilidad de combatir recae en el gobierno de Enrique Peña Nieto, en coordinación y con el apoyo de las administraciones estatales y municipales, aunque por declaraciones hechas últimamente por Miguel Ángel Osorio Chong, secretario de Gobernación, y Renato Sales, comisionado nacional de Seguridad, parece que no lo consideran así.

Pero las pandillas de malandrines que se enriquecen exagerada y desvergonzadamente mediante el atraco a las arcas gubernamentales; la extorsión y el chantaje a contratistas y proveedores de bienes y servicios; a los negocios chuecos y la creación de empresas fantasmas que regentean familiares, amigos y socios, tienen un patrón y objetivos similares a los otros cárteles.

Así han operado los Duarte, Yarrington, Padrés, Moreira, Borge, Aguirre, Vallejo, Herrera, Alonso, Medina, Torre, Sabines, Montiel, Murat, Ruiz, Villanueva, Zamora, Cavazos, Anguiano y muchos otros que, junto con los integrantes de sus redes, se sirvieron rebanadas gigantescas del pastel hacendario o realizaron operaciones ilegales, sabiéndose protegidos por gallones de la más alta esfera política que los dejaron hacer a su libre albedrío, porque así era el sistema, y además, los ladrones gubernamentales eran sus aliados, algunos de los cuales presumidos, incluso, como la nueva sangre de su partido, como ocurrió a Duarte y a otros con Peña.

Pero un buen día, atosigado por el hartazgo que la sociedad siente y manifiesta cada vez con mayor fuerza contra ese entramado de corrupción, complicidades e impunidad, el gobierno central se vio obligado a reconocer, denunciar, perseguir y, en algunos casos, atrapar a esos facinerosos de cuello blanco y uñas larguísimas, para demostrar que su intención de ir contra los corruptos ahora sí va en serio, premisa que su partido ha tomado como principal bandera política.

Pero cómo creerles si la propia figura presidencial ha sido fuertemente cuestionada por hechos como el de la Casa Blanca, que dejó al descubierto un red de corrupción y complicidades, por mencionar sólo uno cuyo intento de aclaración y disculpa presidencial no convenció a la sociedad; si en el Poder Ejecutivo, como en el Legislativo y el Judicial, hay enquistados individuos que amasaron cuantiosas fortunas mediante los procedimientos mencionados; si permiten y solapan que algunos líderes sindicales ladrones sigan en el pandero, sólo porque son sus aliados.

Y como ocurrió en Colima durante 10 años, si los gobiernos panista y priista solaparon que gobernantes sin escrúpulos armaran redes corrupción e impunidad donde participaron y se beneficiaron integrantes de las Legislaturas locales que coincidieron en ese periodo, para saquear el erario y hacer lucrativos negocios chuecos. Y ahí andan muy campantes junto con familiares, amigos y cómplices, ostentando y derrochando lo mal habido, burlándose y manifestando un desprecio olímpico a los titulares de los Poderes Ejecutivo y Legislativo. Hasta ahora son intocables.

En la edición de ayer de Diario de Colima, se publicó como nota principal una declaración del diputado Santiago Chávez, presidente de la Comisión de Hacienda del Congreso, referente a que a más tardar en 10 días se presentará el dictamen de la auditoría excepcional que se realizó al gobierno de Mario Anguiano. Dando por hecho que la Legislatura ahora sí cumplirá, debemos estar conscientes de que será apenas el inicio de un proceso contra el ex gobernador y algunos de sus colaboradores, quienes tienen dinero, y mucho, para pagar los mejores abogados que los defiendan. Existe la posibilidad real de que salgan indemnes de este trance.

Cuando todos los culpables de quebrantar las finanzas del estado regresen lo que se robaron y purguen en la cárcel la condena que merecen, entonces creeré, como muchos colimenses, que la cruzada contra la corrupción y la impunidad va en serio. De lo contrario, nadie me quitará la idea de que se trata de un show mediático, como el que montaron con Javier Duarte como actor principal y las autoridades guatemaltecas en calidad de secundarios, y que las redes de corrupción tejidas por los cárteles políticos, como los otros, gozan de cabal salud.

 

*Círculo de Analistas Políticos Colimenses

 

apuntesmario@hotmail.com

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