Despacho político

Martes 31 de Octubre del 2017
ARMANDO MARTÍNEZ DE LA ROSA

Medio siglo

MEDIO siglo y un año más, quedará inhabilitado Mario Anguiano Moreno para ocupar cualquier cargo público.

Como tiene 55 años de edad, podría volver al servicio público cuando llegue a 106, es decir, en 2068, cuando se cumpla un siglo de los Juegos Olímpicos en México y de la masacre de Tlatelolco.

Si todavía viviese entonces, el ex gobernador apenas se mantendría en pie, de modo que sería imposible ocuparse en un empleo cualquiera. Quizá tampoco estaría interesado en volver al ámbito de donde salió en 2015 con las peores calificaciones posibles y un desprestigio que avergonzaría al más cínico político del mundo.

Quizás a Mario no le importa mucho que lo inhabiliten, porque ya no necesita trabajar. Su paso por la gubernatura fue suficientemente productivo a su economía personal, tanto que tendrá dinero para vivir bien de aquí a que le levanten la sanción o muera antes, en caso de no ser tan longevo.

Le importaría más que lo dejaran en paz, que no le tocaran ninguna de las propiedades que adquirió o le “regalaron” en el ínterin de llegar a la alcaldía de Colima en 2006 y la salida de la gubernatura, en 2015. Porque a la Presidencia Municipal llegó con sólo una casa propia declarada y unos pocos pesos en el banco, producto de su trayectoria en la burocracia, donde ha medrado toda su vida.

Si sólo fuera la inhabilitación, a Anguiano lo invadiría la felicidad. Pero es mucho más. Sucede que hay mil 800 millones de pesos que su gobierno dijo pagar en nómina desde 2013 a agosto de 2015, el lapso que analizó el Osafig. Es una nómina que nunca debió pagarse. Falta saber si en realidad se erogó y a quiénes. Pudo suceder que algunos nombres de las listas de pago correspondiesen a personas existentes, pero también otros a inexistentes.

Para desviar ese dinero, el gobierno de Mario simuló obras públicas que nunca se construyeron. Pura invención. Imaginación les sobraba, eso sí. De ahí salía el dinero para tan abundante nómina. ¿De veras se pagó ese dinero a personas reales? ¿Quiénes eran y por qué?

No es cualquier cosa. Los cometidos por Mario y su pandilla con esa nómina son delitos graves, que de probarse merecen pena corporal, esto es, prisión. Por eso mismo, hay sendas denuncias penales del Osafig y el Congreso del Estado. Deben reactivarse las averiguaciones previas, para que el Ministerio Público pueda consignar los casos ante jueces.

Quienes crean que Mario “ya la libró” y que va a andar por las calles sonriendo, saludando y repartiendo billetes de 200 pesos, se equivoca. El ex gobernador está lejos de finiquitar los pendientes con el erario colimense. Y eso que los auditores apenas le esculcaron 2 años y medio de gobierno. ¡Lo que falta por conocer!

Una de las claves para que Anguiano responda ante la ley por los delitos que le atribuye el Osafig, es el desvío de dinero para pagar una nómina ilegal. Esa maniobra financiera burdamente hecha, llevó al gobierno de Mario a cometer delitos como la simulación de construcción de obras públicas y falsos pagos. Las obras no existen. ¿A quién o quiénes se pagaron tales fantasmones? ¿Por qué el entonces gobernador permitió y solapó esas conductas delictivas? ¿A cambio de qué? ¿Fue esa una de las razones para que la Secretaría de Finanzas tuviera cinco titulares, uno de los cuales renunció antes de tomar el cargo?

Cuando las complicaciones financieras llegaron a punto de crisis y parálisis, Mario dijo que él personalmente entraría a hacerse cargo de Finanzas. “A arrastrar el lápiz”, dijo. En realidad ya andaba arrastrando la cobija. El desastre estaba consumado. Al saqueo se sumó el desorden, el derroche, el despilfarro, la carencia de controles de gasto y, sobre todo, la abundancia de cinismo.

Mario quiso salvarse designando un sucesor. No pudo. Cuando el candidato del PRI fue Ignacio Peralta Sánchez, lo boicoteó y luego respaldó a Jorge Luis Preciado. Perdió una y otra vez. Finalmente, dijo protegerse a la sombra de un priista presidenciable. Tampoco ahí parece acertar. Que el Gobierno Federal ya le puso los ojos encima, lo revelan las noticias sobre él en medios de la capital del país. Las facturas comienzan a llegar y tendrá que pagarlas.

 

MAR DE FONDO

 

** “Padre,/ desde los cielos bájate, he olvidado/ las oraciones que me enseñó la abuela,/ pobrecita, ella reposa ahora,/ no tiene que lavar, limpiar, no tiene/ que preocuparse andando el día por la ropa,/ no tiene que velar la noche, pena y pena,/ rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente./ Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,/ que me muero de hambre en esta esquina,/ que no sé de qué sirve haber nacido,/ que me miro las manos rechazadas,/ que no hay trabajo, no hay,/ bájate un poco, contempla/ esto que soy, este zapato roto,/ esta angustia, este estómago vacío,/ esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre/ cavándome la carne,/ este dormir así,/ bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido/ te digo que no entiendo, Padre, bájate,/ tócame el alma, mírame/ el corazón,!/ yo no robé, no asesiné, fui niño/ y en cambio me golpean y golpean,/ te digo que no entiendo, Padre, bájate,/ si estás, que busco/ resignación en mí y no tengo y voy/ a agarrarme la rabia y a afilarla/ para pegar y voy/ a gritar a sangre en cuello”. (Juan Gelman, argentino, 1930-2014. Oración de un desocupado.)

Protegemos su pago con los métodos más seguros: