Despacho político

Viernes 11 de Agosto del 2017
ARMANDO MARTÍNEZ DE LA ROSA

Rafael Márquez

VARIOS cabos sueltos quedan en el asunto del futbolista Rafael Márquez, acaso el más admirado, querido y respetado de la afición balompédica nacional hasta antier, miércoles, cuando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo acusó de ser prestanombres del presunto narcotraficante Raúl Flores Hernández.

Los denuestos sobre Márquez llovieron de inmediato. En un país acostumbrado a juzgar sumariamente a cualquiera, sobre todo a quienes destacan en su profesión, el ícono se derrumbó para muchos, en el veredicto de los mediocres que así aplacan la conciencia de su intrascendencia. Formaron también multitud quienes confiaron en que el capitán de la Selección Nacional de futbol saldrá airoso del que –dijo él– sería el partido más difícil de su vida.

Observé los cabos sueltos, inconsistencias, casualidades que es difícil admitir como tales, como la extraña coincidencia –con lenguaje y perspectiva diferente, pero esencialmente lo mismo– de dos columnistas de medios nacionales condenando a Márquez. Nunca han coincidido antes ni en temas ni en perspectivas. ¿Tienen las mismas fuentes interesadas en vapulear al futbolista? Extraño.

Otro cabo libre es el peculiar perfil del narcotraficante Raúl Flores Hernández. Presuntamente dedicado al lavado de dinero desde hace más de 20 años, cumple esa tarea para dos cárteles enemigos entre sí, el de Sinaloa y el de Jalisco. ¿Qué genio de las finanzas, la diplomacia y la estrategia puede trabajar a un mismo tiempo para dos organizaciones delictivas ambiciosas y sanguinarias que tienen años cruentamente enfrentadas como lo vemos en Colima, para no ir lejos? ¿De veras Flores Hernández tiene tal capacidad? Y si eso es verdad, ¿cómo ha hecho para mantenerse seguro, a salvo y sin molestias lavando tanto dinero? Extraño.

El renombrado kinesiólogo de prestigio internacional Luis Fossati es socio de Rafael Márquez en la empresa Prosport&Health –de Guadalajara–, una clínica de rehabilitación por lesiones deportivas, probablemente la mejor de la especialidad en el país. En ese negocio, dice el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, el futbolista mexicano es socio del narcotraficante Flores Hernández, y por tanto acusa a Márquez. ¿Y por qué entonces excluye a Fossati? Extraño.

¿Qué clase de histrión tendría que ser Rafael Márquez para aparentar durante más de 20 años una vida y una conducta que ahora, según los gringos, es falsa? ¿Por qué nadie detectó la supuesta doble vida del futbolista? Extraño.

Si tuviese sustento real la acusación estadounidense, ¿por qué hasta ahora la presenta, si Flores Hernández sería uno de esos capos legendarios por sus procedimientos y su capacidad para apenas figurar en el mapa del delito? Extraño.

Flores Hernández se dedicaba a blanquear dinero de los dos más fuertes cárteles del país y además traficaba él mismo, según los gringos, cocaína a Estados Unidos. Es decir, les lavaba dinero a dos organizaciones criminales confrontadas entre sí y además competía contra ellas por el mercado de estupefacientes en Estados Unidos. Extraño.

¿Cómo hizo un narco de ese tamaño para que ni por asomo las autoridades mexicanas supieran de su existencia? Esas mismas autoridades que ahora corrieron presurosas a cerrar empresas, congelar cuentas bancarias y darse golpes de pecho. Extraño.

Rafael Márquez dio la cara de inmediato. En el lugar donde debutó profesionalmente en el futbol, el Club Atlas, dio una conferencia de prensa para decir dos cosas solamente: que es inocente y que enfrentará el partido más difícil de su vida.

Creo que será mucho más difícil de cuanto ahora aparenta, derrumbar a Rafael Márquez. Ayer, anotó un gol importantísimo en ese partido: el narcotraficante Flores Hernández dijo que Rafael Márquez desconocía las actividades del capo. Y no lo dijo a la prensa ni a sus abogados. No. Lo dijo a agentes de la DEA que lo entrevistaron en prisión ayer mismo.

Por la tarde de ayer, la Federación Mexicana de Futbol, la Liga MX y el Club Atlas dieron un público respaldo al capitán de la Selección Nacional. Extraño, pero bien que actúen en defensa de sus afiliados, y especialmente cuando se trata de un emblemático deportista.

Rafael Márquez saldrá bien librado de este problema que me parece se ha originado en una excesivamente apresurada acusación estadounidense y un método poco recomendable: inferir que todo mexicano es criminal, como piensa Trump.

 

MAR DE FONDO

 

** “¿He tenido razón en todos mis desórdenes?/ no sabría salir del desconcierto/ me ato al corcel que arrastra lo imposible/ mientras su barca evade las palmeras y los caminos/ de cangrejos/ soy el animal lanzado a la aurora/ bajo un cielo que arde en purísimas llamas/ esas ánforas ya no contienen mi sangre/ ese techo sólo corona mi inocencia/ y/ limpia/ mi carrocería marcha sobre ruedas/ sobre las flores y las fantasías de este mundo”. (Esdras Parra, venezolana, 1939-2004. ¿He tenido razón en todos mis desórdenes?)

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