Despacho político

Miercoles 30 de Noviembre del 2016
ARMANDO MARTÍNEZ DE LA ROSA

Policías indefensos

DOS agentes de la Policía Estatal, marido y mujer, fueron asesinados antier, lunes, al llegar a su casa a descansar, luego de un turno de trabajo de 24 horas continuas.

Recientemente, otro policía fue baleado en Tecomán.

Por la forma en que mataron a los tres agentes, se infiere que es autoría del crimen organizado, sin que hasta el momento se conozcan los motivos de los delincuentes.

Por sí misma, la ocupación de los gendarmes es peligrosa. Más lo es en las circunstancias actuales de Colima, pues los agentes están a dos fuegos, es decir, entre dos cárteles, el de Sinaloa y el de Jalisco, que se disputan sangrientamente el control del territorio estatal –con el puerto de Manzanillo como objetivo principal– para el trasiego y elaboración de drogas.

Luego de que los policías fueron acribillados, una veintena de sus compañeros acudieron al Congreso del Estado, apoyados por el diputado Héctor Magaña Lara, a exponer las condiciones en que laboran.

Dijeron tener salarios bajos en relación con el riesgo a que están expuestos; les son impuestos absurdos turnos de 24 horas de trabajo por 24 de descanso; carecen de seguro de vida, servicios médicos ágiles, pues el Seguro Social les resulta insuficiente; sin acceso al Infonavit, también les niegan crédito en negocios particulares, ya que sus probabilidades de morir en servicio son elevadas, según el criterio de las empresas a las que solicitan crédito.

Y en el colmo del absurdo, una vez que han terminado el turno, obviamente agotados por la fatiga, deben dejar su arma de cargo en el cuartel de policía y se retiran a descansar indefensos, inermes, como se encontraban los acribillados, sin posibilidad siquiera de intentar repeler el ataque.

Las corporaciones policíacas están limitadas, como lo expuso a los diputados, la semana pasada, el secretario de Seguridad Pública, Javier Castaño Suárez. Se necesitan al menos entre 500 y 600 agentes nuevos, les indicó.

A esa condición de desventaja ante el crimen organizado y los delincuentes comunes, se deben agregar otras limitaciones, como la carencia de suficiente equipo táctico, tecnología que simplemente no sirve, porque hasta eso saquearon Mario Anguiano y su pandilla.

El patrullaje de vigilancia también es insuficiente, no por negligencia, sino porque el escaso número de gendarmes y de patrullas obliga a que los rondines abarquen áreas extensas que vuelven lenta la acción y tardada la reacción ante los hampones, sean organizados o comunes.

Un rondín debe llevarse a cabo en no más de 10 minutos. Los tiempos actuales, sin embargo, requieren mucho más que ese lapso. Así, los bandidos tienen tiempo de delinquir y escapar, luego de haber estudiado el paso de las patrullas por una determinada zona.

Mientras persista la carencia de equipamiento, el insuficiente número de gendarmes, será sumamente difícil atajar los delitos y someter a los delincuentes.

Esta condición ha obligado a muchos ciudadanos a tomar medidas extraordinarias. Una de ellas es contratar vigilancia privada, que disuade a los delincuentes, sobre todo ladrones, pero no todas las personas están en condiciones de asumir tal gasto. Otra más es la organización vecinal, para labores de vigilancia, coordinándose con la policía. En ocasiones, atrapan a algún bandido, pero se exponen, pues obviamente los colonos están desarmados.

A pesar de la insuficiente cantidad de gendarmes, muchos son ocupados en los operativos contra la delincuencia organizada, que se forman con soldados de la Defensa Nacional, la Marina y la Policía Federal y policías municipales.

Es evidente que se necesita invertir más en el fortalecimiento de las corporaciones policíacas. No queda salida, sino esa. Aun en las limitaciones de las finanzas públicas que el gobierno de Mario Anguiano destrozó, se debe gastar en seguridad, y más en la Policía Estatal. De ninguna manera es fácil, pero entrará el Congreso a una etapa en que puede analizar, deliberar y reasignar partidas presupuestarias de cara a 2017. Deberá destinar dinero suficiente para respaldar a la gendarmería. Es inexorable, si se quiere seriamente abatir el delito, poner en la cárcel a una gran cantidad de delincuentes y mejorar la seguridad pública.

 

MAR DE FONDO

** El boletín que publicó ayer Mario Anguiano tiene la intención de, mediante la mentira, confundir a los ciudadanos. Afirma que el crédito de 638 millones, por cuyo desvío está denunciado penalmente, lo contrataron, recibieron y gastaron el ex gobernador interino, Ramón Pérez Díaz, y otros funcionarios estatales. Falso. Se trata de dos empréstitos: el que desvió Anguiano y no pagó y el que adquirió Pérez Díaz para precisamente pagar el de Mario, pues de lo contrario, el derrumbe de las finanzas públicas estatales habría sido estrepitoso. Mala defensa la del truhán de Tinajas.

** “El General a veces nos decía/ extendiendo sus manos transparentes:/ ‘así fue que lo vimos aquel día/ en la tranquila lluvia indiferente/ sobre el negro caballo memorable’./ Suavizaba la sombra del alero/ su camisa de nieve irreprochable/ y el arco duro del perfil severo./ Y mientras en el patio de azul fino/ cercana renacía la tristeza/ del platanar con sus nocturnos roces,/ más allá de las palmas y el camino,/ limpiamente ceñida su pobreza,/ pasaban en silencio nuestros dioses”. (Eliseo Diego, cubano, 1920-1994. El General a veces nos decía.)

Protegemos su pago con los métodos más seguros: