
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
Armando MARTÍNEZ OROZCO
La escritura del cuento literario es mucho más difícil que la de una novela porque la segunda es una navegación creativa muy larga y se establece un pacto “raro” con la idea principal que lleva a la historia “y ahí le vas metiendo todo lo que quepa: poesía, ensayo, reportaje, entrevista. Y luego el chiste es desescribir lo que escribes”, dijo a Diario de Colima, Jorge F. Hernández, autor del libro Milonga para una intrusa.
“En el caso del cuento, como se apela a la brevedad…decía Juan Rulfo que se escribe de una sola sentada. Y cuesta mucho trabajo contar bien un cuento. Yo vengo de una familia donde el cuento es sinónimo de chisme o de chiste. Si no sabes contar bien un chiste, lo echas a perder. Y si no sabes contar bien un chisme, puedes meter en problemas a alguien”, aseguró.
Entonces, este reportero le realizó una pregunta cursi, trillada, donde se le pedía que nos informara de los tres libros que se llevaría a una isla desierta, a lo que él contestó: “La biografía del presidente Enrique Peña Nieto; El Quijote; y La emperatriz de Lavapiés que escribí hace 12 años”, afirmó.
Agregó que respecto a la biografía del presidente, su decisión se funda en el hecho de que no se explica cómo un hombre puede ir a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, siendo candidato a la presidencia de la república “y no poder mencionar tres libros bien. Ojalá y corrija el rumbo y haga todo lo que pueda por los libros porque lo único que nos va a salvar como país y como personas, está en los libros y en la lectura”, opinó.
Por otra parte, añadió que la poesía que él ha escrito es privada y que no la ha querido publicar aunado al hecho de que tiene muchos ensayos “y tengo una columna semanal en el periódico Milenio donde escribo pequeñas crónicas y desde hace doce años tengo una columna ahí que se llama Agua de azahar y yo, básicamente escribo eso: la columna, novelas y ensayo. Pero estudié historia. Soy discípulo de don Luis González y González y entonces tengo libros de historia”, explicó.
Se le mencionó que, lo cual era algo que él evidentemente sabía, Alfonso Reyes creía que el ensayo literario es el centauro de los géneros, y se cuestionó acerca de su centauro: “Mi centauro es Juan Villoro que ya dijo que la crónica es el ornitorrinco de los géneros. Y yo soy, digamos, un híbrido, porque yo quisiera ser tan buen cronista como Juan Villoro o Fabricio Mejía Madrid y quisiera ser tan buen novelista como Eliseo Alberto que era como mi hermano mayor, que no me explico que ya se fue”, concluyó.
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