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AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

 

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Triunfan Pablo Hermoso y Joselito en La Petatera

Miércoles 20 de Febrero de 2013
         


Petronilo VÁZQUEZ VUELVAS

 

Cortan dos apéndices cada uno; toros bravos y bien presentados

A las 5:43 horas, en sombra de la tarde, se inició el paseíllo con que se abrió la segunda corrida de feria en la monumental Petatera, de Villa de Álvarez; una tarde cálida y soleada, con un coso a reventar y un público impaciente y motivado.
El primer toro de la tarde, de nombre “Corralero”, de 475 kilos de la divisa verde, blanco y rojo, propiedad del ganadero y empresario Pablo Moreno, era un toro negro, listón, veleto y meano, fue recibido por El Conde, enfundado en coral y oro, quien le aplicó al astado una soberbia tanda de navarras, rematadas con serpentinas.
El segundo tercio lo cubrió con dos soberbios pares de banderillas, puestos todos en el centro de las agujas; el otro par, colocado en todo lo alto por Joselito, a invitación del de Guadalajara.
El tercio de muerte fue remarcado con una vistosa tanda de molinetes que emocionaron al público. A Alfredo Ríos se le vio muy maduro, alegre y esforzado, ante un toro que lo empezó a sentir en la recta final de la lidia; mató de un estoconazo y el juez lo premió con salida al tercio.
El segundo de la tarde, de nombre “Limonero”, un delantero, negro zaino, de 480 kilos, le tocó al rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza, quien dio una cátedra en el dominio y manejo del corcel, trayendo al toro prácticamente cosido de la grupa por todo el ruedo. Pegó un hermoso ramillete de banderillas largas y cortas al estribo, caracoleando el caballo encima de la cara del toro.
Con el rejón de muerte fue muy certero, haciendo rodar al toro para ganarse dos orejas y la ovación del respetable.
“Pedregal”, propiedad de la ganadería de Pablo Moreno, fue el tercero en suerte para Joselito Adame. Era un cárdeno entrepeladao oscuro, delantero, astifino, enmorrillado, de 490 kilos. Joselito lo recibe con una larga cambiada de rodillas, para enseguida lucirse con tandas muy bien hechas de chicuelinas y espectaculares lopecinas.
En el segundo tercio, pegó un buen par de banderillas al cuarteo, invitando a El Conde en reciprocidad, luciéndose este último al colocar un buen par, corriendo hacia atrás al estilo del “Fandi”, arrancando los aplausos del público. Con la muleta, Adame no tuvo mayor suerte, pinchando una vez al entrar a matar, lográndolo al segundo intento, colocando un certero estoconazo y descabellando de manera fulminante.
El de Aguascalientes oyó silencio.
El segundo de su lote para Alfredo Ríos, El Conde, fue un toro negro, salpicado, girón, de nombre “Naranjero”, con 450 kilos de peso de la divisa de Pablo Moreno.
El Conde atendió la brega con muy buenas formas, algunas chicuelinas y verónicas; el tercio de banderillas lo cubrió con elegancia, y el último tercio se vio adornado con finos racimos de molinetes de rodillas. Mató de certera y fulminante estocada, aunque después de haber pinchado en una ocasión.
El quinto de la tarde, de nombre “Pastor”, fue un toro negro enmorrillado, con una estampa bonita y 470 kilos de tonelaje, de la ganadería tlaxcalteca, de Rancho Seco.
El rejoneador Navarro le hizo una magnífica faena, pegándole rejones de castigo de muy buena factura y dos escalofriantes banderillas; con “Manolete”, caballo de estima de la cuadra de Pablo Hermoso, dio prácticamente una vuelta al redondel, con el toro pegado a los estribos, en una bellísima estampa de galope de costado.
Bordó la tarde con un esplendido par de banderillas a manos sueltas, dejándose arrimar al astado a quien le hizo en dos ocasiones el teléfono. No tuvo suerte a la hora de matar en el primer intento, lográndolo al segundo. Escuchó aplausos.
El último de la tarde era un toro bien puesto, delantero, negro, de 470 kilos, de nombre “El Seis”, con la divisa tricolor de Pablo Moreno. Tocó a Joselito Adame hacerle los honores, recibiéndolo con una larga cambiada; solicitó al juez no lo picaran, anotándose enseguida un pequeño rosario de chicuelinas muy bien elaboradas. El tercio de banderillas fue muy bien cubierto por el de Aguascalientes, aplicando los tres pares de palos, asomándose al balcón.
Entonces, las hadas bajaron a La Petatera y tocaron al diestro, quien empezó a torear con bellos naturales y derechazos exquisitos, corriendo la mano por abajo suave y desmayada como marcan los cánones.
Se sublimó al torear por redondo, en los tendidos se escuchaba el grito de ¡torero, torero! Entró a matar, hundiendo el acero hasta tocar pelo, concediéndole al juez las dos orejas.
El Conde: salida al tercio y silencio.
Pablo Hermoso: dos orejas y aplausos.
Joselito Adame: silencio y dos orejas.
El juez Alfredo Huicoechea estuvo muy bien, concediendo dos orejas y dos a petición del público
La ganadería: Buena, toros bravos, bien presentados, aunque estaba anunciado la ganadería de Cuco Peña, y fue la de Rancho Seco para la corrida de rejones, sin que se haya anunciado previamente, como lo marca la reglamentación.


 

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