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AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

 

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Acuden miles a Marcha por la Paz y la Justicia

Domingo 17 de Febrero de 2013
         


Mario Alberto SOLÍS ESPINOSA

 

Llama el obispo de Colima a una cruzada por la paz; todos debemos ser partícipes en la construcción de una civilización de amor, dice

En silencio, miles de ciudadanos marcharon por las calles de Colima para pedir que regrese la paz y la justicia a la entidad. La respuesta a la convocatoria de la Iglesia Católica superó las expectativas, hasta convertirse en una de las concentraciones apartidistas más grandes en la historia de Colima.
Durante la homilía, posterior a la Marcha por la Paz y la Justicia, el obispo José Luis Amezcua Melgoza llamó a los feligreses a emprender una cruzada por la paz, en la que cada ciudadano se convierta en un agente para recuperar la armonía.
Los asistentes iniciaron su recorrido en la glorieta del Rey de Colimán, a las 5 en punto de la tarde, marchando por la avenida del mismo nombre, subiendo por la General Núñez, tomando la Francisco I. Madero, hasta llegar al Jardín Libertad. Era tan numeroso el contingente que mientras la vanguardia arribaba al Jardín Núñez, los últimos de la fila apenas dejaban el punto de reunión.
En el mensaje central de la celebración eucarística, el obispo de Colima hizo un llamado a la conciencia “a quienes han convertido la violencia en su modo de existir. Cada quien debe hacer su esfuerzo para recuperar la paz perdida; hay que recordar que Dios dijo que sólo puede vencerse el mal con la fuerza del bien”.
Fue enfático al hacer un llamado a los ciudadanos “para que naden contracorriente y encuentren la paz y la justicia, pues es obligación de todos ser partícipes en la construcción de una civilización de amor”.

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Miles de fieles católicos y ciudadanos participaron en la Marcha por la Paz y la Justicia que organizó la Diócesis de Colima, en una de las concentraciones apartidistas más numerosas en la historia del estado. En la celebración eucarística posterior, el obispo José Luis Amezcua Melgoza llamó a emprender una cruzada por la paz.
En silencio y vestidos de blanco, los más de cinco mil participantes recorrieron las calles de esta ciudad capital, encabezados por el obispo y sacerdotes de las 60 parroquias que integran esta demarcación eclesiástica.
La significativa concentración de fieles motivó a que el máximo representante católico en la entidad convocara a lo que llamó una cruzada por la paz, “pues no queremos seguir viviendo con miedo de pasar a formar parte de una fría estadística”.
En punto de las 5 de la tarde se inició la marcha que fue resguardada por agentes de Tránsito. Era tal la cantidad de personas, que cuando la vanguardia del contingente arribaba al Jardín Núñez, el final de la columna apenas salía del Rey de Colimán.
Minutos después de las 6 de la tarde concluyeron su arribo al Jardín Libertad los últimos participantes, donde ya los esperaba el obispo sobre un templete ubicado afuera de la Catedral de Colima, desde donde ofició la misa a los asistentes.
En su mensaje, el obispo Amezcua Melgoza confió en que esta marcha sea un llamado a la conciencia de quienes han convertido a la violencia en su modo de existir; por esto llamó a una cruzada por la paz, “en la que todos seamos agentes para recuperar la armonía”.
Pidió a los fieles que “rueguen por una patria afligida, por los miles de muertos en todo el país y en el estado de Colima, pues el respeto ha desaparecido, hay desintegración de las familias, y parece que en estos tiempos, más vale armarse hasta los dientes”.
Insistió en que la convivencia está dañada, “las leyes son despreciadas y hay muchos que quieren hacer justicia por sí mismos; aquí es donde debemos preguntarnos qué debemos hacer ante el gran mal que ha entrado a nuestro mundo”.
A lo anterior respondió que cada quien debe hacer su esfuerzo para reconquistar la paz perdida, “hay que vivir en armonía, aunque eso hoy parezca imposible; no debemos sumarnos a los destructores, si la violencia destruye todo a su paso, es necesario tener presente lo que dijo Dios: ‘Vence el mal con la fuerza del bien’”.
Destacó que en lo individual, los ciudadanos deben reflexionar sobre las causas de la violencia para tratar de remediarlas, “esa tendrá que ser la tarea inmediata de todos, pues la fe se manifiesta en las obras, no solamente en las palabras”.
Llamó enfático a la grey católica a “colaborar por el bien de toda la sociedad, a decidirse a nadar contracorriente para encontrar la paz y la justicia. Es obligación de todos ser agentes para construir una civilización de amor”, esgrimió.
Para concluir la celebración eucarística, el representante de la Iglesia Católica agradeció a todos los que acudieron a la convocatoria de esta marcha y pidió que se dieran un abrazo.
Durante una rueda de prensa posterior, el obispo José Luis Amezcua se mostró contento de que la asistencia rebasó cualquier expectativa, “es una respuesta hermosa, más de lo que pudiéramos pensar”. Luego preguntó a los reporteros sobre la cifra de participantes, y éstos respondieron que alrededor de cinco mil personas.
Enfatizó que la Iglesia no busca venganza, “sino la paz, por eso queremos que nuestros hermanos participen y pidan por que regrese la tranquilidad, mientras que las autoridades hacen lo que les corresponde; esa es la esencia de esta marcha”.
Finalmente, el prelado recordó que hoy por la tarde se celebrarán marchas en los municipios de Tecomán y Manzanillo, donde también se espera una participación cuantiosa de fieles y ciudadanos.

 

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