
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

Tenía cerca de 50 toneladas de peso; varias miles de casas resultaron afectadas por la onda expansiva; imposible de detectar por tamaño y hora: NASA
MOSCÚ, Rusia.- Un gran meteorito cayó ayer en una zona poblada de la región rusa de los Urales, dejando un millar de heridos, además de causar pánico entre la población.
Esto ocurrió horas antes del paso de un asteroide a sólo 27 mil kilómetros de la Tierra.
“Había varias decenas de fragmentos bastante grandes del meteorito, de los cuales varios llegaron hasta la Tierra”, afirmó Vladímir Puchkov, ministro para Situaciones de Emergencia de Rusia, según las agencias locales.
Científicos rusos montaron un laboratorio en la zona para estudiar los restos del meteorito bautizado ya como el “Bólido de Cheliábinsk”, ya que es en esa región de los Urales donde cayó el cuerpo astral.
Al principio se pensó que se trataba de una lluvia de meteoritos, lo que fue negado por la agencia espacial rusa, Roscomos, que confirmó que se trataba de “un cuerpo celeste, un meteorito, que se movía a una velocidad de 30 kilómetros por segundo a una trayectoria baja”.
El director del observatorio astronómico de la Universidad de Irkutsk, Serguéi Yazev, aseguró que el meteorito tenía cerca de 50 toneladas de peso, mientras otros expertos afirmaron que su diámetro medía entre uno y varios metros.
Algunos científicos relacionaron la caída del meteorito con el asteroide denominado 2012DA14 que pasó también ayer apenas a 27 mil kilómetros de la Tierra, la mayor aproximación de un objeto cósmico peligroso a nuestro planeta de la que tiene constancia la agencia espacial estadounidense NASA.
El meteorito cayó a unos 80 kilómetros de la ciudad de Satka, cabecera del distrito del mismo nombre, sobre las 09:20 hora local, pero la onda expansiva afectó a varias regiones adyacentes y hasta a la vecina república centroasiática de Kazajistán.
“Cuando sonaron las ensordecedoras explosiones pensábamos que era un terremoto. Los niños que patinaban en ese momento en el hielo se cayeron debido a la ola expansiva”, afirmó Alexandr Martents, residente en la ciudad Cheliabinsk.
Según el gobernador de Cheliabinsk (3.5 millones de habitantes), unas 950 personas resultaron heridas debido a la caída de los fragmentos del meteorito, mientras varios miles de casas sólo en esa ciudad resultaron afectadas por la onda expansiva.
Las autoridades cifran en 100 mil metros cuadrados los cristales de las ventanas que saltaron por los aires debido a las explosiones, lo que dejó a centenares de viviendas sin protección en pleno invierno.
Según el Ministerio de Sanidad, dos personas se encuentran en estado grave y otras 22 de mediana gravedad debido a diversos traumas, heridas y cortes, muchos de ellos provocados por cristales.
“En las noticias hemos oído que han aumentado los niveles de radiación y que es aconsejable quedarse en casa y cerrar las ventanas”, comentó una farmacéutica de la localidad de Kopeisk a RIA-Nóvosti.
No obstante, Puchkov aseguró que “no se ha registrado un aumento de los niveles de radiación”, lo que fue corroborado por el jefe sanitario ruso, Guennadi Oníschenko.
“Nadie nos advirtió sobre este fenómeno. Yo pensaba que había sido una explosión de gas. Y después cuando salí a la calle vi en el cielo una gran estela roja”, señaló la farmacéutica.
Y agregó que “la gente tiene miedo de que no la dejen salir durante varios días a la calle, por lo que hace acopio de medicinas. La gente compra vendas y agua oxigenada, ya que estallaron las ventanas. Y también tranquilizantes como valeriana (...), ya que todos están con estrés”.
Pese a que los expertos aseguran que los fragmentos del meteorito no son radiactivos, el Ministerio para Emergencias ha aconsejado a la población que no se acerque si encuentran alguno cerca de sus viviendas.
Los astronautas de la Estación Espacial Internacional aseguraron que no vieron la caída del meteorito, ya que en ese momento sobrevolaban Nueva Guinea.
En cuanto a una posible repetición del fenómeno, el experto en meteoritos de la Academia de Ciencias de Rusia, Dmitri Badiukov, lo descartó.
NASA
El meteorito que impactó en Rusia no fue detectado por telescopio alguno debido a su tamaño y por la hora del día a la que pasó.
“Ningún telescopio puede ver objetos con la luz del día”, explica Paul Chodas, científico de la NASA, en una conversación en vivo que ofreció la agencia espacial.
Sumado al tiempo, el meteorito que cayó en la región rusa de Cheliábinsk, en los montes Urales, era de un tamaño “muy pequeño”, por lo que sólo son detectados cuando están realmente cerca a la Tierra.
“Pequeños asteroides como el tamaño de este que impactó sobre Rusia pegan en la Tierra un promedio de 100 años (...) es un raro evento y aun más raro ver el asteroide 2012 DA14 en el mismo día, el cual no tiene relación alguna entre sí”. En 1908 un asteroide de unos 40 metros de ancho atravesó la atmósfera y cayó en Sibería.
“Hubo una onda expansiva porque los asteroides entran a una velocidad increíble de 40 mil millas por hora, inclusive más rápido que el asteroide 2012 DA 14, en orden para que el pequeño asteroide reduzca su velocidad la atmósfera absorberá esa energía, por lo que emite la energía en velocidad y en luz, esto tuvo que ser más brillante que el Sol”.
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