
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

EL UNIVERSAL
El cónclave para elegir al nuevo Papa será entre el 15 y 20 de marzo; Benedicto XVI enfrentó traiciones, dice cardenal Rivera
EL VATICANO.- Durante la celebración de la tradicional misa del miércoles de ceniza, teniendo como marco una Basílica de San Pedro completamente abarrotada, Benedicto XVI, que el 28 de febrero renunciará a su ministerio pontificio, denunció sorpresivamente la “hipocresía religiosa, el comportamiento de quienes buscan el aplauso y la aprobación del público”.
Durante su homilía de esta simbólica misa, con la que dio inicio a la Cuaresma, el Papa también enfatizó que el rostro de la Iglesia aparece en ocasiones “desfigurado” por los atentados contra la unidad de ésta y las divisiones en el cuerpo eclesial.
Al término de la liturgia, unas ocho mil personas le tributaron un largo aplauso. “Gracias, pero ahora regresemos a las plegarias”, les dijo el Pontífice, emocionado, antes de impartir su bendición.
Mientras, el Papa besaba el altar y subía a la plataforma móvil, en la que comenzó a recorrer la Basílica de San Pedro, los presentes, al unísono, comenzaron a gritar “viva el Papa” y a aplaudir mientras recibían el saludo y las bendiciones de Benedicto XVI.
De esta manera festiva concluyó la última misa pública de quien dejará de ser el pastor universal de la iglesia de Roma, por su propia voluntad, el próximo 28 de febrero.
Otro momento emotivo tuvo lugar cuando el cardenal Angelo Comastri, vicario de la ciudad de El Vaticano, impuso la ceniza en la frente del Papa y a otras 23 personas, entre las cuales estaba el decano del colegio cardinalicio, Angelo Sodano, y el secretario de Estado, Tarcisio Bertone.
Durante la misa, luego de recordarle la gran conmoción que causó el anuncio de su renuncia, Bertone dijo al Papa: “No seríamos sinceros si no le expresáramos que esta tarde un velo de tristeza envuelve nuestro corazón”.
Por la mañana, en ocasión de la audiencia general de los miércoles, el Pontífice reiteró, esta vez en italiano y no en latín, su decisión de renunciar a la cátedra de San Pedro. Benedicto XVI recordó a los fieles que llenaban el aula Paulo VI que en esta decisión “me sostiene y me ilumina el saber que la iglesia es de Cristo, quien siempre me seguirá guiando y protegiendo”.
Retomando las palabras pronunciadas el lunes pasado, el Pontífice agregó que había adoptado esta decisión “en plena libertad y por el bien de la iglesia”, porque “ya no estoy en condiciones de desarrollar debidamente el ministerio petrino”.
En la rueda de prensa que siguió a la audiencia, el portavoz de la Santa Sede, padre Federico Lombardi, hizo saber que el Papa dejará el palacio apostólico el 28 de febrero a las 17:00 horas y que se trasladaría en helicóptero a la residencia Pontificia de Castel Gandolfo, donde a las 20:00 horas, sin emitir ninguna otra comunicación, concluirá oficialmente su pontificado, iniciado el 19 de abril de 2005.
A partir de ese momento y una vez selladas las puertas del departamento papal, iniciará oficialmente la llamada sede vacante, el período que corre entre el final de un pontificado y el inicio del siguiente.
Según la Constitución Pontificia el cónclave, durante el cual se elegirá al nuevo Papa, deberá celebrarse entre los 15 ó 20 días sucesivos del inicio de la sede vacante.
El portavoz vaticano dijo que el cónclave para elegir al nuevo Papa comenzará entre el 15 y 20 de marzo próximos.
Por su parte, el cardenal Norberto Rivera Carrera dijo que Benedicto XVI deja una Iglesia en paz, luego de que tuvo sortear tempestades, incomprensiones y hasta traiciones.
Rivera Carrera, uno de los tres cardenales mexicanos que participarán en el cónclave donde se elegirá al sucesor de Benedicto XVI, afirmó que la salida del Papa es un adiós sereno, pero marcado por el sufrimiento de quien durante casi 8 años ha llevado sobre sus hombros la enorme responsabilidad de apacentar el rebaño del Señor, de conducir en medio de las borrascas y los presagios más negros, la barca de la Iglesia universal, a la que supo guiar, con firmeza y mansedumbre, a buen puerto.
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