
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
EL UNIVERSAL
El presidente de E.U. y el Congreso volverán hoy al trabajo en un último intento para llegar a un acuerdo
WASHINGTON, E.U.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y el Congreso volverán hoy al trabajo en un último intento por evitar el abismo fiscal a partir de enero, aunque los ciudadanos son cada vez más pesimistas sobre la posibilidad de que la Casa Blanca y los republicanos lleguen a un acuerdo.
Según una encuesta de la firma Gallup divulgada ayer, un 48 por ciento de los estadounidenses dudan de que se llegue a un pacto antes del 1 de enero, cuando entrarán en vigor automáticamente los aumentos generalizados de impuestos y recortes del gasto público conocidos como abismo fiscal.
El sondeo de Gallup se realizó entre el 21 y el 22 de diciembre, y su resultado contrasta con la “sólida mayoría” que durante las últimas 3 semanas mostraba su confianza en que se cerrara el año con un acuerdo.
El escenario más probable ahora es que el Senado vote antes del 1 de enero un proyecto de ley en el que está trabajando el líder de la mayoría demócrata en esa cámara, Harry Reid, en colaboración con la Casa Blanca.
De acuerdo con los medios y los analistas, la propuesta de Reid sería una “medida provisional” para prorrogar los recortes impositivos aprobados durante el gobierno de George W. Bush a la mayoría de los ciudadanos y dejar que expiren para los más ricos.
Esa propuesta incluiría también algunos recortes de gasto a corto plazo, pero sería en todo caso una especie de “parche” que dejaría para 2013 la negociación sobre un acuerdo fiscal completo.
La mayor incertidumbre es si el líder de la minoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y sus compañeros de partido, apoyarán la propuesta de Reid y votarán a favor de ella.
Además, de ser aprobada en el Senado, quedaría en manos del presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, someterla a votación en ese órgano, donde los conservadores tienen mayoría.
El llamado “plan B” contra el abismo fiscal presentado por Boehner la semana pasada en la Cámara Baja fracasó estrepitosamente al no conseguir apoyos suficientes dentro de su propio partido.
Si ese acuerdo no llega, las subidas de impuestos se producirán como consecuencia del vencimiento de exenciones aprobadas durante la presidencia de Bush.
Por su parte, los recortes automáticos del gasto público fueron acordados por el Congreso en el verano de 2011 como mecanismo de presión para forzar un acuerdo bipartidista, que nunca llegó, sobre la reducción del déficit presupuestario y la deuda.
Los analistas alertan de que este abrupto ajuste fiscal podría devolver a Estados Unidos a la recesión en el momento más inoportuno, cuando su economía todavía se está recuperando con lentitud de la grave crisis de 2008.
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