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AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

 

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Aumentan quejas por la ceniza de caña quemada

Viernes 07 de Diciembre de 2012
         


Armando MARTÍNEZ OROZCO

 

Ensucia casas y ropa, daña la salud, dicen ciudadanos en sondeo realizado por Diario de Colima; se inconforman pensionados y amas de casa; no es competencia de Profepa verificar ni regular la quema, señala su delegado Eloy García

Habitantes de la zona urbana entrevistados por Diario de Colima se mostraron descontentos con el hecho de que el tizne generado por la quema de la caña durante la zafra esté llegando a sus casas, a su ropa limpia, a sus techos y a sus pulmones.
Amas de casa se quejan de que deben barrer y trapear tres veces al día y, además, en el caso de pensionados, su salud es más vulnerable cuando inhalan el polvo, manifestaron.
Todos coincidieron en el deseo de que se le dé una salida oportuna y benéfica a este problema que abarca toda la zona conurbada.
Vecinos del Ecoparque El Manrique e integrantes de la Asociación de Pensionados y Adultos exigen que deje de quemarse caña en el municipio de Colima.
El delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), Eloy García Alcaraz, dijo que no es competencia de esa dependencia verificar y regular las plantaciones agrícolas, como es el caso de los cultivos de caña de azúcar.


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En sondeo de opinión realizado por Diario de Colima, ciudadanos señalaron que el tizne de la quema de caña de azúcar ensucia sus casas, su ropa e incluso perjudica la salud. Es un mal necesario, porque de ahí es donde los colimenses obtenemos el endulzante, dijeron algunos.
Sin embargo, eso no quita el hecho de que les moleste tener que limpiar sus hogares tres veces al día y que sus prendas de vestir, sobre todo las blancas, tengan máculas.
Así, el descontento fue general. He aquí los testimonios:
Rodolfo Hernández Álvarez, jubilado, manifestó que la ceniza de la caña genera basura que llega a la ropa y entonces la vestimenta no se puede limpiar debidamente, además de que las azoteas están llenas de basura y tizne. “La casa la debe limpiar uno día a día, pero con esto lo tenemos que hacer con más trabajo y tiempo”, señaló. “Hay que saber que la caña es la que nos da el azúcar. Como vulgarmente se dice: es un mal necesario”, puntualizó.
Liberato Cárdenas Tinoco, pensionado de Sagarpa, opinó que la ceniza contamina su casa toda la tarde y gran parte de la mañana y agregó que la ropa que se lava se ensucia inmediatamente y genera un gran problema cuando se mete el tizne al hogar. “Desgraciadamente como que no acatan las órdenes los que queman la caña, porque tengo entendido que ellos deben atenerse a un horario para realizar esas actividades. Además hay otros métodos para cortar la caña, pero no sé por qué no se ha llevado a cabo”, comentó.
Luisa Delgado Magaña, ama de casa, informó que desde hace tiempo la ceniza cae en su casa en la mañana, en la tarde y en la noche. “Entonces al día siguiente ya barre uno y todo el polvito que suelta es el que nos hace estornudar. Y yo como hago mucho quehacer, me canso. Es cierto que éste es un mal necesario. Necesitamos el azúcar de la caña”, destacó.
Eva Cantero, ama de casa, dijo que en su casa les gusta sentarse afuera para que les pegue el aire, “pero entonces un día caía mucho tizne y yo salí a tejer. Yo veía la ceniza que me caía en el vestido, pero hasta cuando me fui a acostar ya vi que algo me había caído en la parte interior de mi ropa y como tuve cáncer de mama, al desvestirme, mi relleno que traigo de chichi, porque es lo que se dice, ya estaba negro de tizne. Le digo a mi nieta: ‘ahora sí nos tiznaron’”, recordó.
Marco Antonio Rodríguez Vizcaíno afirmó que es injusto que el tizne esté cayendo a su casa porque a veces ha intentado quemar basura afuera de su hogar y con celeridad aparece alguna autoridad para reprenderlo. “En la quema de caña tienen que hacerlo y no sé si se les llamen la atención también”.
Ladislao Uribe López, licenciado en derecho, argumentó que su esposa tiene que lavar y relavar la ropa porque le cae la ceniza y por ende el patio está lleno de basura, aunque esto no les parece raro porque Colima es una zona cañera. “Hemos vivido en otras zonas cañeras como Veracruz y Morelos y tienen el mismo problema. Esto sucede a nivel nacional, no es exclusivo de nuestro estado. Definitivamente esto es un mal necesario, porque si no, no habría zafra”, indicó.
J. Jesús Jiménez Heredia, profesor, mostró que la quema de caña sólo le ha afectado porque le ha producido mucha basura en su casa, pero en salud no ha tenido ninguna contrariedad. “Pero de todas formas creo que esta situación no la podemos evitar porque yo, por ejemplo, trabajé en el Ingenio de Quesería como 7 años, era contador de la báscula, y descubrí que solamente quemando la caña se puede cortar para llevarla a la fábrica. Es poco lo que afecta a Colima y es específicamente a los plantíos que están por Las Guásimas, Tinajas, Acatitán, ya que el viento corre de sur a norte y no lo podemos evitar”, aclaró.
Jacqueline Padilla Noxpanco, ama de casa, mencionó que ella proviene del Distrito Federal y tiene poco tiempo viviendo en Colima. “Yo no sabía qué era lo que estaban quemando y ya aquí los vecinos nos dijeron que era la caña. Pero sí, es mucha basura. El tizne se mete hasta las recámaras y cuando lavo la ropa está un poco sucia”.
Rogelia Aguirre Velasco, dueña de la Juguería Xóchitl, empezó con impedimentos para respirar, “yo echo de ver que cuando hay ese polvo de la caña a mí inclusive se me empieza a dificultar la respiración’”.
Guillermina Mercado Herrera, ama de casa, comentó que la caída de la ceniza de la quema de la caña, ensucia la ropa “y en cuanto termina uno de hacer el aseo ya está otra vez sucio, y suelta el tizne un polvito que yo creo que es dañino para la salud si lo respira uno”.
Isabel Torres Hernández, comerciante, opinó que la caída de ceniza de la caña le afecta de mayor manera en las ocasiones en que va a lavar la ropa de su hogar, o en los momentos en que tiende la ropa.
Ileth Lazcoapan Dueñas, ama de casa, declaró que el tizne es bastante molesto ya que tiene a su nieto de 3 meses y debe limpiarle la cara a cada momento.
Gladis Ríos Ceballos, ama de casa, se mostró consciente de que “la ceniza tiene que caer y ni modo que a dónde se va, ¿verdad? Entonces sí afecta en la calle ¿Quién la va a barrer? Pues nosotros. Pero igual. Tenemos que comer azúcar y de ahí sale el alcohol y todo. Es un mal necesario, pero así sobrevivimos”.
Lucía Meillón Domínguez, ama de casa: “Lo que pasa es, como toda la vida yo he vivido aquí y siempre ha pasado esto, como que ya estoy acostumbrada, pero es necesario, porque es el proceso que existe para producir el azúcar”.
Norma Fabiola Aguilar Zepeda, ama de casa, señaló que la ceniza sí ocasiona daños en su casa, porque la ensucia y mancha la ropa, y consideró importante que el tizne pueda ocasionar problemas en las vías respiratorias.
Consuelo Cortés Robles, maestra jubilada, destacó que la caída de ceniza de la caña de azúcar “al lavar la ropa, como no avisan, de repente se nos llena de tizne y es muy difícil de quitar. En las calles va uno caminando y acabas bien tiznado de la cara y del cuerpo. De parte del Gobierno del Estado se están tardando para dar un calendario de estas actividades y uno tener el conocimiento y así poder hacer las labores de casa”.
Susana Maldonado Robles, licenciada en pedagogía, manifestó estar inconforme porque cuando lava la ropa se le ensucia “mucho, así también adentro de la casa, porque se mete y pues la verdad a mí no me parece. Ocupamos del azúcar, pero sí es algo incómodo”.
María Dolores Ruiz, ama de casa, apuntó que “el tizne es muy molesto. Aparte cuando lava uno se ensucia la ropa así recién tendida y pues si hubiera otros métodos, yo los acepto”.
Esperanza Hernández, ama de casa: “Ensucia mucho la casa. Uno pisa la ceniza. Y luego también está la ropa: la tiende uno y la recoge toda tiznada”.
María Guadalupe Pastor dijo que como amas de casa que lavan y tienden la ropa blanca se les ensucia y de la misma forma el patio. “Entra uno a su casa y mete lo negrito de la ceniza y pues sí, sí es molesto”.
A raíz de la información que publicamos el miércoles pasado, de que los cañeros violan las normas ambientales, a la redacción de Diario de Colima llegaron más quejas de colimenses por las molestias que les causa el tizne de la quema de caña.
La señora Esperanza Moctezuma Orozco acudió a esta Casa Editora para expresar su molestia por la constante caída de ceniza debido a la quema de caña que se realiza en la zona conurbada de Colima y Villa de Álvarez.
Señaló que todos los días sale a caminar y en estos días no puede hacerlo, “porque en todo momento uno está respirando la ceniza que seguramente hace daño a la salud, por lo que las autoridades deben hacer algo al respecto”.


No toca a Profepa verificar
ni regular la quema de caña

No es competencia de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) verificar y regular las plantaciones agrícolas, como es el caso de los cultivos de caña de azúcar, dado que en éstos no existe vegetación forestal, ni tampoco intervenir en predios con vocación o uso agrícola, sino en aquellos terrenos forestales, precisó el delegado, Alberto Eloy García Alcaraz.
Abundó que sobre este tema ya se pronunció la autoridad ambiental del municipio de Colima, quien dejó en claro que es competente para regular dicha actividad, y que inclusive afirmó que se están incumpliendo con los horarios considerados como viables para realizar las desafortunadas quemas.
Opinó que “sería inviable que inspectores federales adscritos a esta Procuraduría, verificaran el cumplimiento de un Reglamento municipal, como lo sugirió en fecha reciente una columnista en un medio de comunicación local, ya que debe ser la propia autoridad competente la que debe verificar y proceder en consecuencia en caso de encontrar incumplimiento, en atención a su responsabilidad institucional”.
Aclaró que las quemas agrícolas, aun cuando aumentan la contaminación al aire, no se clasifican como fuente fija de jurisdicción federal y precisó que si la actividad de quema de caña provoca daños a la salud pública, como se ha comentado, entonces quien debe pronunciarse al respecto son las propias autoridades responsables de velar por la salud de la población colimense.
Puntualizó que la responsabilidad de la Profepa es regular la protección, conservación y restauración de los ecosistemas y recursos forestales, más no las plantaciones agrícolas.
Detalló que la Profepa participa en la prevención, combate y control de incendios en terrenos forestales, pero no en la quema de cultivos comerciales.
Reconoció que cuando se quema la caña de azúcar se producen una serie de problemas relacionados con la calidad del aire, el suelo, la materia orgánica y la salud, aunado un impacto ambiental, sobre todo en las poblaciones asentadas alrededor de las áreas de cultivo.
García Alcaraz resaltó la necesidad de crear conciencia entre los productores de caña en torno a que la actividad debe ser controlada y cuando la velocidad del viento sea menor, así como utilizar cortafuegos a fin de evitar las quemas accidentales.
Dijo lamentar no tener competencia en el tema que nos ocupa, “porque si fuese así, tengan la seguridad que ya hubiéramos intervenido”. Recordó que dicho tema ya se había aclarado en años anteriores.

 

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