
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
EL UNIVERSAL
Afirma el cantante en rueda de prensa, en la que habló acerca de cómo venció dos veces al cáncer
GUADALAJARA, Jal.- Vicente Fernández reapareció en público con lentes oscuros, tejana, sin bigote y un poco más de abdomen, luego de su operación para extirparle un quiste canceroso.
Llegó a una conferencia de prensa enchamarrado, por el clima frío y junto con sus tres médicos.
Primero cauteloso y luego atento con la prensa comentó: “no soy eterno, no tengo miedo, pero sí temor a Dios, porque soy un hombre creyente por lo cual espero en su momento rendir cuentas al Señor”.
CONCIERTOS GRATIS
Advirtió que tendrá que esperar una convalecencia de 2 meses y medio, por órdenes médicas, para regresar el 15 y 16 de febrero a cantar y festejar sus 73 años.
“Si dije que me retiro, pues me retiro, no voy a hacerle al buey. Voy a cumplirle a mi público antes de que me lleve la tostada y no estaré buscando intentar regresar a cantar cuando no pueda y que me lleven en silla de ruedas”.
Reveló sus deseos de tener conciertos de despedida en cada estado del país.
“Ya platiqué con algunos gobernadores para que busquen patrocinios y que ellos busquen organizar una presentación gratuita para todo el público, porque es caro mover a 60 ó 70 personas, con todos los aparatos. Pero me gustaría mucho hacerlo”, dijo el cantante.
También hizo notar que lo operaron en Illinois, porque en Houston ya había tenido dos experiencias y no le había gustado.
“Ahora lo hicieron con un robot, que me metió sus aparatos por unos agujeritos, pero no por el que piensan, para no abrirme, porque si lo hubieran hecho no hubiera podido cantar más.
“Fue una intervención muy peligrosa, donde me encomendé a Dios, tardaron 12 horas y sólo recuerdo que iba cantando rumbo al quirófano y que les dije a los doctores ”órale cabrones ya empiecen”, pero ya habían terminado”.
MÉDICOS
Gustavo Cruz Santiago, especialista del Hospital Ángeles del Pedregal, con 35 años de experiencia en gastroenterología, indicó que El charro de Huentitán puede hacer su vida normal, pese a que se le retiró una parte del hígado. “Ese órgano tiene un enorme potencial y por esa razón, un padre puede donarle la mitad del suyo a su hijo y vivir sin problema.
“Si el resto del hígado es sano, puede consumir su dieta normal, sin problema alguno”, destacó.
Cruz Santiago subrayó que por rutina, Fernández debe someterse a estudios cada 6 meses, para detectar cualquier recaída.
“Eso pasa con cualquier cáncer, en cinco años un paciente puede recaer, existe el riesgo”, puntualizó.
Copyright © 2011, Diario de Colima.
