
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

EL UNIVERSAL
El serbio remontó un mal inicio en ambos sets ante el suizo, y lo venció: 7-6 y 7-5, y así Djokovic cierra su mejor año
LONDRES, Inglaterra.- El serbio Novak Djokovic ganó ayer su segunda Copa de Maestros ante el suizo Roger Federer, a quien derrotó en el O2 Arena de Londres por 7-6 (6) y 7-5, en 2 horas y 14 minutos.
Djokovic, que demostró una vez más su fortaleza mental al imponerse en dos sets en los que comenzó perdiendo, vuelve a coronarse con un título que ya ganó en 2008, y priva a Federer de ampliar su récord de seis Masters, más que ningún otro tenista en la historia.
El de Belgrado, que cierra el año por segundo año consecutivo como número uno del mundo, y Federer, que ha sido el primero del ranking a final de temporada en seis ocasiones, se conocen a la perfección: habían disputado hasta ayer 28 partidos, 16 de los cuales se los había llevado el suizo.
El helvético, además, llegaba con inercia ganadora a su octava final del Masters (el argentino David Nalbandian ya le había ganado en 2005), dado que se impuso en sus dos últimas citas, en la semifinal de los Juegos Olímpicos este verano y en la final del Masters 1.000 de Cincinatti, tras plantarle un 6-0 al serbio en el primer set.
A los 10 minutos de juego, había subido un contundente 3-0 al marcador del abarrotado pabellón O2 Arena, con capacidad para más de quince mil espectadores.
Ante la adversidad, el serbio no perdió el tono y se mantuvo firme hasta igualar en choque en el séptimo juego, para imponerse de nuevo al resto y remontar con un 5-4 en el marcador que ponía a Federer contra las cuerdas.
Después de que Djokovic recibiera atención médica por un golpe en el codo que se dio al tratar de alcanzar una bola de su rival, Federer salvó una primera bola de set para acabar sucumbiendo a la segunda.
Federer quebró de primeras y ambos tenistas, que comenzaban a acusar el cansancio, avanzaron con fuerzas parejas hasta que, tras casi 2 horas de partido, llegó un nuevo punto de inflexión.
El suizo sirvió con 5-4 para forzar el tercer parcial y se puso por delante 40-15, pero Djokovic todavía tenía que demostrar por qué es un maestro.
Las dos bolas de set del helvético se quedaron en nada ante la concentración y la fuerza de Djokovic, que gritó como si ya hubiera ganado al conseguir el 5-5.
Federer todavía podría haber forzado el desempate de ese segundo set, pero en esta ocasión estaba ya derrotado, y el serbio pudo cerrar el duelo con una bola rápida y precisa que obligó al suizo a dar un golpe en el aire.
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