
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

Armando MARTÍNEZ OROZCO
“El poder llevar a cabo la obra de teatro A todos nos toca en el cementerio municipal de Colima es un hecho muy importante porque ella vuelve a su naturaleza, ya que se cuenta en cinco misterios que van develando la muerte de una persona”, dijo a Diario de Colima Francisco Lozano, de la compañía de Teatro Rodante, con motivo del tercer Festival del Día de Muertos que se celebró antier en este camposanto.
“Entonces para nosotros siempre el lugar donde desde un principio concebimos la obra fue un espacio abierto donde no había nada. Este personaje (que represento) que iba a ser el primer muerto con el cual se iba a inaugurar un panteón de alguna parte y aquí se entrega la oportunidad de hacerlo en el panteón de Colima, es por eso que esto se convierte en un hecho significativo”, señaló.
Porque al estar con una memoria viva, que es el actor principal, hablando de una situación trágica sucede que este hecho cobra una relevancia muy alta sobre todo, como en este caso, cuando la muerte cae de manera inesperada, puntualizó.
Entonces, consideró que esto le entrega un mayor significado simbólico A todos nos toca porque aquí se retoma un festejo mexicano como es del Día de Muertos, comentó, que tiene mucho arraigo y una trascendencia que pudiera ser insólita en otros países donde no se celebra la muerte por miedo a ella misma, aclaró.
“Aquí en México hay esa posibilidad no sólo de celebrarla sino de comer con los muertos, bailar con ellos, cantarles con mariachi, volviendo bello el lugar frío y yerto de los muertos con flores, con la presencia de jóvenes que barren las tumbas y que convierten el lugar en camposanto alegre”, agregó.
Añadió que más que una burla del pueblo mexicano hacia la muerte, este tipo de situaciones son una muestra de profundo respeto y este lo llevan para decir que el deceso no es el fin sino que es un camino, opinó.
“La cosmovisión indígena habla de que estamos aquí para continuar un paso y no hemos llegado sólo para vivir y al morir se acaba todo. Más bien es al contrario, morimos y entramos a otra cosmovisión, a otro lugar. Entonces lo veo más que una burla, yo lo visualizo como una ofrenda de calidez a un espacio frío”, finalizó.
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