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AÑO 58 | Nº EDICIÓN

 

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GERMÁN RUEDA

Tópicos CCXI

LA semana comenzó bastante movidita, tanto en el ambiente político como en el jurídico y hasta en el moral. Es decir, hubo de chile, de dulce y de manteca. Todos los tópicos dan para un artículo por sí mismos, pero el espacio es reducido y también en forma directa va la paciencia del posible lector.
El evento de mayor significación para un político es quizá la toma de protesta para cumplir con un encargo, ya sea éste el de precandidato, candidato o, simplemente, el puesto para el cual ha sido electo o designado.
De ellos, el de segunda magnitud, es cuando se protesta ser el candidato de un partido, aspirando llegar al de mayor calibre y, por ende, la aceptación de la candidatura reviste una gran responsabilidad y habilidad del equipo de trabajo. Ya han sido comentadas las tres formas de los tres eventos de los tres candidatos a la Presidencia. De ellos destaca en primer lugar el del PAN, por el gran fracaso en la metodología empleada. Un amigo desayunaba en un restaurante frente a la Plaza de Toros México en la ciudad de los palacios, a las 8 de la mañana, y ya estaban llegando los autobuses de los contingentes acarreados desde las zonas conurbadas de la metrópolis. Siete horas después estaba doña Josefina (hoy Chapina, la solitaria) gritando a voz en cuello su aceptación de la propuesta ante un estadio Azul semivacío. Le copiaron al PRI sus acarreos de antaño, pero sin logística ni talento político ni la preparación de quienes hacen cabeza en el panismo. Tanto el señor Madero como Gil Zuarth y Gutierritos, el vocero, han quedado en el peor de los ridículos. Fueron abucheados en el primer acto importante de la campaña presidencial de Vázquez Mota. La señora no cuenta con su propio partido, no tiene los hilos de la campaña y tampoco cuenta con gente capacitada para ayudarle en los próximos meses por decidir su futuro. Ya ha habido voces temiendo haber sido un acto de sabotaje, tramado por sus dos contrincantes en la elección interna. Piensa mal y acertarás. Mal empieza la semana para quien ahorcan en lunes dice el adagio. La señora sabe ahora el tamaño del reto a enfrentar, sólo por ahora, como candidata, y estará pensando un poco más en mejor regresar a educar a sus hijas.
La otra protesta fue la de El Peje en el teatro Metropólitan de la capital, también y lo más destacado ocurrió unos días antes con la amorosa aceptación por parte del patriarca de la izquierda, a la adhesión de Manuel Bartlett para una senaduría, ahora con las huestes de la izquierda nacional.
A nadie sorprendió la determinación del exsecretario de Gobernación, exgobernador de Puebla, exsecretario de Educación, exsenador por el PRI donde militó desde su adolescencia y a quien se le ha estigmatizado por aquella decisión o problema técnico (sólo él lo sabe) de la “caída del sistema” durante la elección del 6 de julio de 1988 en su calidad de máxima autoridad electoral. Ya había dado muestras de su alejamiento de la dirigencia de su partido de toda la vida.
AMLO le dio la bienvenida de la forma más cordial, pero con una pieza de oratoria digna de un Papa, pues absolvió de culpa a todo aquel arrepentido de haber obrado mal en el pasado, pero con la intención de redimirse y expiar sus culpas por la vía de la penitencia militando en las filas amlistas. El mensaje del mesías tropical no tiene desperdicio por la reiteración de su cinismo.
Pero no tendrá perdón Bartlett si después de haber recibido una homilía de ese calibre, haciéndolo culpable de haberle robado la Presidencia a Cuauhtémoc Cárdenas ahora es perdonado y aceptado en su regazo, y Bartlett aún así persiste en su empeño de seguir figurando en la política nacional, “cuésteme cuanto me cueste”.
Dónde quedó el honor, dónde quedó el último reducto de moral y entrega a una causa como lo hizo su ilustre padre al defender la expropiación petrolera codo con codo con el general Cárdenas, abriéndole así las puertas a su hijo para tener un nombre como plataforma para el despegue en el mundo de la política mexicana.
La toma de protesta de Peña Nieto fue un ejemplo de cómo hacer política de acuerdo a los tiempos y las formas. El PRI inventó en México la técnica de los acarreados con su torta y su Lulú, y en ocasiones hubo aquel suceso con el profesor Jonguitud como gobernador, teniendo como valla a unas estudiantes, durante horas, al rayo del sol, con ciertas consecuencias de desmayos. El suceso jamás se repitió, se aprendió la lección y se registró en los manuales de la logística de campaña. Hasta para llevar acarreados se debe saber cómo, ha comentado Ricardo Alemán. Hacer política con mesura marcan los tiempos, el modelo de las grandes concentraciones sólo se hará cuándo, dónde y cómo lo pidan las circunstancias.

gruedaf@yahoo.com.mx

 

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