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AÑO 58 | Nº EDICIÓN

 

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PETRONILO VÁZQUEZ VUELVAS

Un fino hilo

UN fino y delicado hilo sostiene el puente entre la dignidad y la desvergüenza, entre la disciplina y la pendejez.
Hay momentos en que el hombre debe asumirse como tal y tomar decisiones firmes y bien pensadas, sobre todo cuando eres miembro de un importante grupo político social. Después de los acontecimientos por todos conocidos, el grupo “Sin cuenta amigos” toma la determinación de continuar con el proyecto. Si las circunstancias políticas no son favorables por las predeterminaciones y los prejuicios, se toma un camino adyacente.
Por tal razón, decidimos participar con el Partido Verde Ecologista, un partido que va en alianza con el PRI. De tal suerte se apoya en lo general a la fórmula priista: a Peña Nieto, para la Presidencia de la República; a Nacho Peralta y a Nabor Ochoa, para la Senaduría; Nabor, por cierto, también abanderado por el Verde Ecologista; a Miguel Ángel Aguayo y Pico Zepeda, para la diputación federal, y en la Villa, bueno, tendrán más opciones que en un municipio tan politizado, resulta saludable y favorable.
Que a nadie le asuste ni escandalice. Hay muchos casos donde por circunstancias políticas algunos actores del universo político local, todos ellos muy valiosos, han tomado la misma determinación cuando han sentido en carne propia las injusticias. Mi reconocimiento y respeto porque esas determinaciones ensancharon los caminos de la democracia y participación ciudadana.
Es más, la maestra Elba Esther Gordillo funda en su momento el Partido Nueva Alianza, al romper con el PRI, siendo ella secretaria general del partido. La querían hasta correr por las graves consecuencias que su determinación ocasionó. Quiere decir que, en aquel momento, los canales de comunicación se cerraron y ella optó por retirarse.
Ahora, a nivel nacional, el Comité Ejecutivo del PRI en el país decide no ir en alianza con el partido de la maestra y en Colima deciden finalmente que sí, que van en alianza con el Panal, y bueno, gracias a ese acuerdo, la Villa tiene un candidato de ese partido. Entonces, pienso, no siendo el único caso, si hubiese algún comentario, el rasero debe aplicarse de la misma forma y medida.
La lealtad, estimados dirigentes de cualquier partido, es un concepto y un valor que tienen ida y vuelta, que para que se constituya en un verdadero concepto debe circular en las dos direcciones. Que impacte en los dos sentidos, de lo contrario estaríamos como los fariseos, o como dijera Trotsky, hablando de su moral y la nuestra.
El militante se cansa de mentiras, de promesas incumplidas, de acuerdos que no se respetan. Por eso, cuando se cierran las puertas en reiteradas ocasiones, es hora de que, con dignidad y optimismo, empecemos a caminar por nuevas veredas, con la mirada en alto y una alforja llena de sueños y proyectos. No voy solo, me acompañan “Sin cuenta amigos” que hemos decidido participar en una alternativa verde, con el único fin de servir a la Villa con experiencia, tradición y honestidad.
Todos somos peregrinos en el mundo. Por lo que les recuerdo que la política es circunstancial, el dinero se acaba, pero los amigos verdaderos son para toda la vida… Y aquí siempre tendrán uno.

DILEMA ENTRE AMIGOS

Mi padre, don Chayo, fue un hombre ocurrente, oportuno con las respuestas y muy amiguero. Dos de sus grandes amistades eran Felipe Cruz Borja y Alfonso Rolón Michel. Hace muchos años, 40, más o menos, Felipe buscaba la presidencia municipal o andaba en algo y le dice a mi padre que le hiciera una reunión en la casa porque sabía que sería un éxito. El PAN, aunque con seguidores, distaba mucho de soñar siquiera con acceder al poder.
Felipe, acendrado panista; Alfonso, destacado priista, y los dos grandes amigos, pusieron a mi padre en un dilema. Finalmente, mi padre le hizo la reunión a uno de sus dos grandes amigos y la casa fue insuficiente, pues había muchísima gente parada en la calle.
Toca la suerte que ya para terminar, pasa en su camioneta Alfonso, y al ver tanta gente se detiene sin bajarse, dándose inmediata cuenta de lo que ocurre al ver a los amigos presidiendo el evento. Sin voltear hacia donde estaban, le pregunta a mi madre, Carmen, con voz fuerte: “Camen, Camen, ¿se murió mi padiente o por qué hay tanta gente?”. Todo mundo soltó la risa.
Mi padre, ante lo bochornoso de la situación, salta de inmediato: “Pariente (así se decían), precisamente estábamos terminando la reunión y les estaba diciendo que la siguiente semana te toca visitarnos y que nos habías ofrecido un pozole”; Alfonso se dio el arrancón, riendo con la cabeza semiagachada, como solía andar en la camioneta. Y la amistad siguió como siempre.

UN BUEN ANDARÍN

Mere salió de El Remate a las 5 de la tarde del viernes, rumbo a Talpa. Solo, con una mochila con un peso de 15 kilos donde traía su casa de campaña unipersonal, su saco de dormir, botiquín, golosinas y la cantimplora de agua.
Cruzó las barrancas de La Lumbre y Los Ganchos, Mazatán, Alsiseca, Perenpix, llegando a dormir a Canoas a las 3 de la mañana. Antes de que clareara el sábado, continuó hasta Tolimán, donde almorzó un rico suadero y descansó un rato en la casa del hermano de Lázaro, el que vende tusca en las tiendas. Partió a las 10 de la mañana pasando por la Puerta de los Chivos, llegando a Tuxcacuesco a las 5 de la tarde, ahí comió con otros peregrinos que iban de Cofradía y la Villa. Continuaron su camino a las 12 de la noche del sábado, llegando a Ejutla a las 12 del día del domingo.
Ahí se separan y Mere continúa solo hasta un lugar que se llama La Trinidad, cerca de Manzanillito, a las 8 de la noche, y ahí pernocta y a las 3 de la mañana continúa, llegando a La Piñuela a las 3; luego, transita por Lomas y Barrancos llegando a almorzar a Ayutla a las 8 de la mañana. Almuerza, descansa un rato y a las 10 y media continúa rumbo a Talpita, luego Cuautla, jornada larga hasta San José de Los Andrade, a las 9 de la noche.
El martes, a las 3 de la mañana sale, llega a Volcanes a las 6, a media cuesta de La Campana a las 8; un señor vende jugos y galletas; arriba a Jacales, a las 11 y media, ahí almuerza, llegando a Cocinas a las 5 de la tarde; a las 6 sube la Cruz de Romero y a las 7 y media está en Talpa.
Cuatro jornadas y un pedazo, caminando en ocasiones de 16 a 20 horas diarias; ya van varios años que los peregrinos encuentran por las subidas y bajadas de los cerros Talpeños a Magdaleno Lino Olmos, sin duda, uno de los mejores andarines que van a Talpa año con año.

 

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