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AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

 

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Despacho político

Domingo 03 de Marzo de 2013
         


ARMANDO MARTÍNEZ DE LA ROSA

De Cervantes a Poniatowska, pasando por Peña Nieto y Fox

EN las bulliciosas, turbulentas y quisquillosas aguas de la intelectualidad mexicana, se ha desatado una polémica curiosa y risible que involucra a Elena Poniatowska, Jorge Luis Borges y a la editorial Random House Mondadori, uno de los negocios del emporio mediático del ex primer ministro italiano Silvio Berlusconi, que incluye televisoras, periódicos, revistas, encuestadoras dentro y fuera de su país. Berlusconi encabeza Forza Italia, de línea fascista.
Dados al mito y al culto a la personalidad como somos los mexicanos, a Mondadori –por negocio, supongo– se le ocurrió editar el libro Borges y México, que presentaría antier en el Palacio de Bellas Artes, acaso el edificio más bello del país. Pero llegado el día, se hizo la ceremonia sin una palabra sobre el libro, que en realidad es una reedición. Incluso, se le retirará de circulación para corregir un error que ya le da la vuelta al mundo.
El yerro está en una entrevista que le hizo Poniatowska a Borges en 1973, la primera vez que el argentino visitó México. La entrevista forma parte del libro y ahí, en el volumen, se le atribuye al poeta la autoría de Instantes, un poema –bastante malo, a mi gusto– escrito en realidad por la estadounidense Nadine Stair. Y también refiere otro, este sí de Borges, Remordimientos, que supuestamente apareció en la entrevista original de la mexicana en el diario Novedades, ya desaparecido. Sin embargo, a decir de la viuda del bonaerense, María Kodama, ese poema se lo dictó Borges, ya ciego para entonces, a ella luego del fallecimiento de la madre del escritor, ocurrido dos años después del encuentro con la mexicana.
Poniatowska se ha defendido argumentando que su entrevista original de la que dice guardar la grabación, nunca contuvo los poemas, que no le avisaron de la reedición del libro y que el caso es responsabilidad de Mondadori, no de ella, que nunca tuvo un desmentido en su carrera periodística. Ella sabía, dijo, que Instantes no era de Borges, porque se lo advirtió el poeta mexicano José Emilio Pacheco, cuya erudición es proverbial.
Es probable que a Poniatowska le estén cargando la mano porque habría sido secretaria de Cultura en el hipotético gobierno de Andrés Manuel López Obrador.
Hay errores célebres. Uno de ellos, que ha originado debates sin fin en el mundo, está en la más grande novela de la historia de la literatura universal, El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha. Cuando Miguel de Cervantes publicó la segunda parte del Quijote, Sancho Panza, su escudero, cabalgaba a lomos de su burro, jumento que le había sido robado a finales de la primera parte.
Cervantes tuvo descuidos en la estructuración de la novela y en la revisión de la edición, por lo que algunos cervantistas atribuyen el error de continuidad a los editores, que percatados de la falla original, no supieron enmendarla adecuadamente. El caso es que hay diversas ediciones con soluciones diferentes a la incongruencia del robo del rucio y su inexplicada reaparición cargando al escudero.
¿Editores? Sí, los editores, como parece ser el caso de Mondadori. Lo admite su representante en México, Cristóbal Pera, quien descargó el error escandalosamente atribuido a Poniatowska en el “editor a cargo”. “Para nosotros fue una reedición, no es como cuando uno hace una edición nueva y empezamos a ver los manuscritos, por lo cual no se tuvo el cuidado que se tiene en un libro normal (sic)”.
Así, pues, que a la señora Poniatowska le están apedreando el rancho de su prestigio por un error que, dice ella, no le corresponde en un libro con un capítulo suyo del que Mondadori nunca le avisó que se publicaría.
Y así, pues, se aguó la fiesta en Bellas Artes, a la escritora la hicieron picadillo sin deberla ni temerla, a decir suyo, y Mondadori tendrá que costear un libro nacido con mala estrella. Y todo por el afán de vender mediando el culto a la personalidad.
Habrá quienes –costumbre mexicanísima– entren al debate sin siquiera haber leído ni a Borges ni a Poniatowska. Y pretendan vestirse con las sedas de la “cultura”, como les sucede con frecuencia a los políticos. De ejemplos, Vicente Fox –“José Luis Borgues”–; –Sari Bermúdez, que respondió, en entrevista, que ya había comenzado a leer “la novela” El dinosaurio, que en realidad es un cuento célebre por su brevedad del Nobel guatemalteco Augusto Monterroso, que consta de una sola línea: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”; y Enrique Peña Nieto y sus “lecturas”, en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el año pasado.
Por supuesto, con pifias tales, nada sucede. Divirtámonos, sí, pero dejemos de alborotar por fallas nimias. Después de todo, los yerros de los escritores, a diferencia de los cometidos por médicos o abogados, no llevan ni a la tumba ni a la cárcel.
Pero también esperemos que los políticos dejen de equivocarse en lo suyo, en la gobernanza, porque sus fallas sí nos llevan a todos a la ruina, en cuyo borde estamos.

MAR DE FONDO

** Con ocho millones de pesos que llegaron del gobierno federal al del estado, piensa la administración de Mario Anguiano combatir el dragón amarillo que está destruyendo los limonares de Colima, fuente de ingresos y empleo para decenas de miles de familias. Ocho millones para rescatar un cultivo que vale miles de millones de pesos. Y, además, tarde, dos años después, cuando la plaga ha afectado a casi la tercera parte de los limoneros en las huertas.

** Recordémosle al Supremo Tribunal de Justicia del Estado que el buen juez, por su casa empieza. Mientras persista la aberración legal de conformar el pleno con sólo cinco de los once magistrados que lo integran, la administración (que no impartición) de justicia en Colima seguirá dando motivos de suspicacia, por muchos jueces que remuevan o procesen.

** Me informa un suscriptor de Sky que mientras veía el desempate a muerte súbita en tiro con arco, ayer, donde la mexicana Aída Román disputaba la medalla de oro, en la pantalla de su televisor apareció un letrero invitando a pagar pronto para ahorrarse un mes de renta. La cortinilla tapaba casi toda la pantalla, de modo que sólo pudo ver la emocionante final en la repetición. ¿Ante quién hay que quejarse por la abusiva impertinencia de Sky?, pregunta el enojado suscriptor, que además no le debe ni el saludo a la empresa televisiva como para que le estén cobrando. Lo demás que dijo de los cerebros de Sky no lo puedo publicar.

** Estados Unidos, a pesar del Tratado de Libres Comercio de Norteamérica, del que es suscriptor junto con México y Canadá, fijó aranceles (impuestos a la exportación) a lavadoras mexicanas. ¿Serán lavadoras de la marca HSBC?

** “Con diez cañones por banda,/ viento en popa, a toda vela,/ no corta el mar, sino vuela/ un velero bergantín:/ bajel pirata que llaman/ por su bravura el Temido,/ en todo el mar conocido/ del uno al otro confín./ La luna en el mar rïela,/ en la lona gime el viento,/ y alza en blando movimiento/ olas de plata y azul;/ y ve el capitán pirata,/ cantando alegre en la popa,/ Asia a un lado, a otro Europa,/ y allá a su frente Estambul./ Navega, velero mío,/ sin temor,/ que ni enemigo navío,/ ni tormenta, ni bonanza/ tu rumbo a torcer alcanza,/ ni a sujetar tu valor./  Veinte presas/ hemos hecho/ a despecho del inglés, y han rendido/ sus pendones/ cien naciones/ a mis pies./ Que es mi barco mi tesoro,/ que es mi Dios la libertad,/ mi ley, la fuerza y el viento,/ mi única patria la mar”. (José de Espronceda, español, 1808-1842. Fragmento de La canción del pirata.)


 

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