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AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

 

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Despacho político

Domingo 03 de Marzo de 2013
         


ARMANDO MARTÍNEZ DE LA ROSA

Dinero blanqueado

MILES de millones de dólares provenientes de actividades criminales, especialmente del tráfico de drogas, fueron blanqueados por la sucursal mexicana del banco inglés HSBC, el mayor de la comunidad europea. Tal era el monto del lavado que HSBC enviaba toneladas de billetes de México a Estados Unidos en camiones para allá terminar el proceso de ingreso a la economía formal.
Uno de los lavadores famosos, pero no el único, fue el sino-mexicano Zhenli Ye Gon, en cuya casa decomisó la PGR 200 millones de dólares en efectivo, que el traficante internacional de metanfetaminas intentó recuperar en el juicio que la SIEDO sigue contra él.
Mientras el blanqueo de dinero continuaba con la ayuda de HSBC, en las calles de México soldados y jefes del Ejército y la Marina, así como policías honestos, exponían la vida luchando contra los criminales (y de paso, la perdieron cientos de inocentes) en una acción que los políticos opositores, por conveniencia partidista o personal, criticaban acremente el combate al crimen organizado.
Muchos lo hemos dicho: la fortaleza de la delincuencia organizada no reside en su capacidad de fuego, es decir, su armamento y sus ejércitos informales de sicarios, sino en las cantidades fabulosas de dinero en efectivo que posee y maneja. Uno de los problemas financieros de los cárteles es reingresar el dinero en efectivo sucio a la economía formal, para lo cual utilizan empresas fantasmas, casas de cambio fachada y bancos.
La gran omisión del gobierno de Felipe Calderón consistió en descuidar ese flanco estratégico del narco. Nunca lo atacó en serio, acaso por temor a la protesta de banqueros y por no ahuyentar capitales especulativos, entre los cuales algunos corresponden a los blanqueadores de dinero al servicio del crimen organizado.
Hoy, cuando ha saltado en la cara de políticos y banqueros el caso HSBC, han corrido a “deslindarse” –cómoda actitud de moda– de la conducta permisiva que campea en el sistema bancario y financiero en general del país.
Medidas ridículas como la de gravar con 3 por ciento de ISR (una bicoca en el caso del narco) a los depósitos bancarios en efectivo a partir de 15 mil pesos en 30 días naturales, en lugar de impedir el lavado de dinero (el crimen organizado estará feliz de pagar ese impuesto barato en comparación con sus beneficios). Sin embargo, los perjudicados resultaron las pequeñas empresas y las personas que a falta de empleo viven en la economía informal. Por cierto, sin la economía informal, ¿cuánto tiempo duraría la evanescente y frágil estabilidad macroeconómica?
Por otra parte, las empresas formales se equivocan cuando se quejan de los mínimos controles al lavado de dinero, pues consideran que “se caen las ventas”. En el mediano plazo, tanto dinero blanqueado circulando en la economía formal y la presencia de empresas lavadoras, llevarán a bancarrota a muchos negocios lícitos, además de contribuir a elevar los índices de inflación por ser dinero proveniente de actividades socialmente improductivas. La ganancia de hoy será la quiebra de mañana. Donde pueden verificar ese fenómeno es en el ramo de la construcción de obra pública que tiene a las empresas lícitas pequeñas y medianas con el Jesús en la boca y mendigando contratos a gobiernos de todo nivel.
Aún es imposible afirmarlo, pero pudiera HSBC no ser el único banco que haya lavado dinero, pero eso falta probarlo por las autoridades. Sin embargo, el sistema financiero nacional es complaciente con operaciones ilícitas para no molestar a los capitales especuladores que mantienen el espejismo de una macroeconomía sana y fuerte. En pocas palabras, tenemos una legislación que alcahuetea el lavado de dinero porque muchos políticos se sienten mejor con controles débiles, ya que no sólo se lava dinero del narco en los bancos celestinos.
¿Se atreverán el nuevo gobierno y los nuevos legisladores a modificar las leyes del ramo para impedir –y castigar duramente en su caso– el blanqueo de dinero? Lo dudo. Habrá que esperar si se ocupan de esa tarea o dejan que el tiempo pase para que, como suele suceder en México, el asunto se olvide y otro escándalo lo supla.

MAR DE FONDO

** La tormenta de ayer en la tarde volvió a exhibir deficiencias de la infraestructura urbana, sobre todo viejos vicios que han alentado gobiernos municipales. Uno de ellos es el embovedado del arroyo de Manrique desde 20 de Noviembre hacia el sur, cuyas aguas crecidas dañaron el puente de esta transitada avenida. Al pasar por el centro de la ciudad, también está angostado por construcciones cercanas. ¿Qué harán las autoridades aparte de reparar los daños? Sin remedio de fondo, será como el mito de Sísifo: una y otra vez lo mismo cada que el caudal aumente. El fantasma de Jova sigue apareciéndose y hasta ahora sólo ha servido para que el gobierno endeude más al estado.

** La propuesta del diputado Nicolás Contreras en el sentido de que los funcionarios estatales informen a detalle cuáles son las 560 obras de reconstrucción por Jova y cómo se gastaron los mil 300 millones de pesos para ese fin, ¿también será desechada por la mayoría oficialista del Congreso del Estado? ¿Ocultan algo o mucho más que algo?

** Dos días cumplió ayer descompuesto el semáforo de uno de los cruceros más transitados de la ciudad, el de la confluencia de Sevilla del Río con Ignacio Sandoval. ¿Tan difícil será repararlo?

** Son pocas las dependencias de gobierno que realizan bien su trabajo. Una de esas es la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Colima, que bajo la dirección de Roberto Chapula de la Mora ha tomado adecuadamente su función. Por esa razón, se ganó la confianza de muchos ciudadanos que ven en ella una alternativa a las deficiencias de la administración de justicia y a la prepotencia de funcionarios gubernamentales o de agentes de las corporaciones policíacas. Además, cuenta mucho el buen trato que Chapula dispensa a quienes acuden a él y sus sólidos conocimientos del derecho.

** “Madre, yo al oro me humillo;/ él es mi amante y mi amado,/ pues, de puro enamorado,/ de contino [continuo] amarillo./ Que pues, doblón o sencillo,/ hace todo cuanto quiero/ poderoso caballero/ es don Dinero./ (…)Es galán y es como un oro,/ tiene quebrado el color/ persona de gran valor,/ tan cristiano como moro./ Pues que da y quita el decoro/ y quebranta cualquier fuero/ poderoso caballero/ es don Dinero./ (…) Por importar en los tratos/ y dar tan buenos consejos,/ en las casas de los viejos/ gatos le guardan de gatos./ Y pues él rompe recatos /y ablanda al juez más severo,/ poderoso caballero/ es don Dinero”. (Francisco de Quevedo, español, 1580-1645. Fragmentos de Letrilla satírica.)

 

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