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AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

 

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Letras y números

Domingo 03 de Marzo de 2013
         


JOSÉ ÁNGEL BRAMBILA LEAL

Es hora de pensar

SÓLO tres noches más de escándalos, alto volumen y alharaca desenfrenada, y el silencio se dejará sentir como un bálsamo en los oídos, mientras los mensajes de radio, televisión, perifoneo y demás actividades que los partidos y sus candidatos han desarrollado, cesarán como por encanto, porque las leyes electorales así lo contemplan, quedando como testigos silenciosos los espectaculares, banderines, volantes y todo tipo de publicidad que los partidos crearon para promover a decenas de candidatos, generando las últimas esperanzas de votos para esos personajes, cuyas imágenes sonrientes ya no aguantan más.
Una vez más la batalla sexenal está por concluir; sin embargo, ya sin el ruido estrambótico de las campañas, la norma establecida de 72 horas que la Ley Electoral concede a los ciudadanos para reflexionar sobre el destino de su voto, hoy sí cumplirá –pareciera ser que por primera vez–, con el propósito para el que fue creada. Durante toda esta semana no volveremos a ver una sola encuesta que incline la intención del voto hacia tal o cual candidato y, a partir del jueves, el silencio será total; pero al interior de las casas de campaña el ajetreo se multiplicará y la adrenalina irá acumulándose hasta que la noche del domingo haga crisis.
Como si se tratara de la histórica competencia de la maratón olímpica, la recta final está a la vista y quienes van a la cabeza ya saborean la victoria. La noche del domingo será muy corta para los candidatos que hayan obtenido el triunfo, pues seguramente el jolgorio alcanzará hasta la madrugada, rodeados de sus seguidores, entre abrazos, chascarrillos, brindis y mariachis. Para los derrotados la noche será muy larga, hurgando en la oscuridad las causas de su derrota, y cómo enfrentará por la mañana la cruda realidad. Las mil imágenes desperdigadas por la ciudad, con su rostro sonriente y triunfante, ahora le producen escalofrío, como si se estuviesen burlando de él, por lo que quisiera saltar de la cama y, de un plumazo, como por arte de magia, desaparecerlos.
La lucha por el triunfo se ha vuelto tan encarnizada que los punteros utilizan todos los recursos disponibles para obtenerlo, tanto los que las leyes les permiten, como los que su imaginación les aconseja. Sólo faltan 140 horas para los llantos y las sonrisas, para las felicitaciones y las reclamaciones, para que se multipliquen los amigos o para que el perdedor se quede solo. Quienes sufran la derrota, difícilmente tendrán otra oportunidad y empezarán a buscar nuevos rumbos, debilitados ante una sociedad que no fácilmente perdona. Los vencedores empezarán a soñar. La gubernatura cambia de dueño en 3 años y varios de los triunfadores serán empujados por esos derroteros. El tiempo pasa más rápido de lo que se imaginan.
Se acabaron las victorias fáciles y el carro completo y quien maneje tesis como ésas, o está mintiendo o es un ignorante en la materia (o le pagan para que lo diga). Aun así, usted no va a encontrar un solo candidato que acepte que va a perder. Las casas encuestadoras –que por supuesto ellos pagan–, permanentemente les están susurrando al oído los números que les favorecen, ya que, al final, cuando el aspirante derrotado exija explicaciones, invariablemente la respuesta será que era una lectura del día en que se encuestó a los posibles electores.
¿Ganará Milton o el rector; Martha o Pico; Brenda o Itzel; Héctor Insúa, Hugo Vázquez o Carlos Aguirre? ¿Quién ganará la presidencia? Las preguntas son incesantes y no es tanto el deseo de saber quién se alzará con la victoria, sino el cosquilleo de escuchar el nombre que nosotros anhelamos. “Oye, dicen que en Manzanillo se lleva el PAN la alcaldía y las tres diputaciones. Dicen que en la Villa Petronilo hará ganar a Gonzalo, y que en Tecomán, Chencho Espinosa se lleva la victoria”. Dicen, dicen, dicen. La verdad es que, aunque las encuestas digan una cosa, quien se las crea, sin reticencia alguna, al final puede desilusionarse.
Pero entremos al juego. En el ámbito federal, si las preferencias de los electores se mantienen como hasta hoy, Martha Sosa arrasará en el Distrito I, ganando por un amplio margen la diputación federal a Francisco Zepeda. En el Distrito II, donde Milton lucha por la otra diputación contra Miguel Ángel Aguayo, la mayoría piensa que ganará el rector con licencia; lo curioso es que, quienes eso expresan, manifiestan que votarán en contra de ese candidato, por lo que el triunfo de Milton no sería una sorpresa inesperada. Brenda Gutiérrez y Jorge Luis Preciado seguramente serán elegidos para ocupar los escaños en el Senado de la República y nadie se llame engañado. El desaseo que mostró el presidente del PRI para imponer la fórmula de Mely e Itzel lo hará pagar las consecuencias.
En las alcaldías, todo parece indicar que la debacle tricolor será mayúscula. Si las tendencias prevalecen, Tecomán, Armería, Coquimatlán y Manzanillo serán para el PAN. Colima y Villa de Álvarez viven una lucha intensa y cualquiera puede ganarlas; pero en esas dos ciudades, que forman una sola metrópoli, Nico Contreras, candidato por el PRD, en Colima, y Petronilo Vázquez, por el Verde, en Villa de Álvarez, pueden restarle una cantidad significativa de votos a los candidatos priistas, beneficiando indirectamente a Pedro Peralta y Gonzalo García.
Con sólo perder estos municipios, el escenario político en Colima cambiaría drásticamente para el gobierno actual, ya que las diputaciones locales caerían en cascada para el PAN y el Congreso colimense dejaría de tener mayoría priista. ¿Le parecen sueños guajiros? Espérese, qué tantos son 6 días.
Ah… ¿Y Josefina? Depende de cuántos voten. Menos abstencionismo, más posibilidades. Mi voto es para ella. Usted, ¿cumplirá con su responsabilidad?
P.D. Gusta opinar: lo espero en Las Mentadas…

jbrambilaleal@yahoo.com.mx


 

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