
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
ARNOLDO VIZCAÍNO RODRÍGUEZ
Todo se ha consumado
NI modo que vaya a tratar de engañarlos, ustedes también lo vieron. Antier, vieron el desempeño de los presidenciables en el segundo y último debate. Me queda claro que por los resultados ya nada existe que pueda detener el triunfo de AMLO, salvo una tragedia, que ojalá no ocurra, pues si la oligarquía mexicana se atreviera a atentar, seguramente que se incendiaría el país y sepa Dios en qué terminaría todo, lo único seguro sería que todos perderíamos, por eso Dios nos libre de ese que sería el peor escenario.
Volviendo al asunto del encuentro del domingo entre los querendones, a riesgo de que no compartan mi valoración, me atrevo a ordenarlo de conformidad con su desempeño de la forma siguiente: Peje, 1; Copetes, 2; Secub, 3, y Chapina, 4.
Creó que AMLO fue quien mejor desempeño tuvo porque fue quien se mantuvo más sereno, ecuánime y propositivo. Fue también quien irradió verdadera sinceridad, humildad, amor y respeto por la patria. Fue el único transparente, el único al que no se le vieron dobleces, y algo importantísimo, el único que se atrevió a decir quiénes le ayudarán a gobernar. Presentar a buena parte de lo que será su gabinete fue el mejor hit, no sólo porque los otros no se atrevieran a hacer lo propio, sino porque el perfil y la buena fama pública de los propuestos son de primerísimo nivel, todos son mexicanos de excepción, conocidos, reconocidos y honestos.
Copetes fue el segundo lugar, porque aunque su discurso siempre trae implícita la falsedad, el truco, el engaño, también es cierto que se mantuvo elementalmente tranquilo, esquivando más o menos bien los obuses cargados de odio que con frecuencia mandaba Josefina a él y a López Obrador. En mi opinión, cuando Copetes se vio peor fue cuando se refriteaba las propuestas de AMLO, y mucho peor cuando le copió lo que en ese momento El Peje decía en el sentido de que “la mejor política exterior es la buena política interior”.
Secub, el hijo de Elba Esther, estuvo más zafado que de costumbre, este mozo de la Chucky creyó que una golondrina sí podía hacer verano. Quiso hacer de este ejercicio la continuación del anterior y así ganar algún puntito más que muy bien le reconocería la “amiga de Josefina”.
La que sí de a tiro no hay ni cómo ayudarla es La Chapina, pues el formato del debate no se prestaba para la diatriba, y ella, sin medir los riesgos, se lanzó con todo quedando más descalabrada que un cántaro de piñata de rancho y políticamente agonizante. Ahora bien, en descargo de Chapina, yo digo que ante las circunstancias y los últimos acontecimientos obviamente no le quedaba de otra, tenía que actuar como kamikaze; finalmente llegaba a ese encuentro perdida, lo que actualiza aquel dicho que “un perdido a todas va”. Josefina perdió la apuesta, pero es claro que no le quedaba de otra, más que jugarse el todo por el todo. Llegaba perdida, ubicada en un cada vez más lejano tercer lugar, lo que para nada le servía, por eso su apuesta suicida fue correcta, apostó a aniquilar al puntero Andrés Manuel o de perdida a Peña Nieto, buscando desesperadamente colarse; sabía que si fracasaba su plan caería más abajo en las preferencias, pero qué más daba: “Estar más perdida cuando de por sí ya estaba perdida”. En adelante, creo que a Josefina no le queda otra que acurrucarse en el voto duro de su partido, no sea que hasta éste se le vaya.
Concluyo la colaboración con mi quiniela sobre el resultado que espero de la elección presidencial: 45 por ciento, AMLO; 36 por ciento, Peña; 18 por ciento, Josefina, y 3 por ciento, Quadri. Quienes quieran mandarme sus quinielas aquí las publicaré, en el entendido que pasada la elección los invitaré a una sencilla pachanga con cargo a mi menguada pensión y en esa pachanga entregaremos un diploma de reconocimiento a quien haya estado más acertado en su predicción. Hecho el tiro, fuera manos; como dice AMLO: “La casa también juega”.
APARTE
Los curiosos que me leen, valdría la pena que se dieran una vueltita a curiosear por Cuauhtémoc, confirmarán lo que les digo: Indira Vizcaíno Silva será la próxima alcaldesa, y ya como presidenta estaré dispuesto a cazar apuestas con quien quiera en el sentido de que ella será la mejor alcaldesa de cuantas hayan existido en el estado y será la mejor gobernante municipal de cuantos ha tenido el municipio de Cuauhtémoc en los últimos 50 años.
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