
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
RAYMUNDO GONZÁLEZ SALDAÑA
Dos populistas, un títere y una estadista
PEÑA NIETO, LÓPEZ OBRADOR
Y EL POPULISMO IRRESPONSABLE
EN el debate del pasado domingo, quedó muy en claro quién es quién entre los candidatos para la Presidencia de la República. Todos pudimos ver las grandes diferencias entre ellos, entre quien promete sin sustento bajar la luna y las estrellas, quien responde a los intereses de una sola familia que le ha hecho mucho daño a la educación y a México, y quien tiene un proyecto de nación viable y responsable.
Peña Nieto y López Obrador, las dos caras del PRI, en todo el debate se dedicaron a prometer y prometer, sin sustentar sus promesas. El priista se limitó a presentar una serie de compromisos descaradamente electoreros sin decir cómo piensa ponerlos en práctica, y sobre todo sin decir cómo le va a hacer para conseguir los recursos que permitan implementarlos. El perredista habló de financiar sus propuestas y compromisos de crecimiento inverosímil con el combate a la corrupción y con austeridad, propósitos más que loables, pero que no representan una alternativa económica a la responsabilidad y la estabilidad, sino simplemente una bandera de propaganda electoral.
Esta clase de políticas se llama, aquí en México y en la China de Quadri, populismo. Un populismo descarado, patético, indignante que recuerda lo peor del pasado priista. Querer engatusar a los mexicanos con cuentos fantasiosos, con promesas absurdas, con compromisos imposibles de cumplir, equivale a decirnos que somos unos tontos. La economía y la estabilidad de un país dependen de un factor básico: no gastar más de lo que se recibe. Ese principio tan sencillo y sin embargo ineludible, es una ley que no se puede ignorar, ya que de otra forma el resultado es llevar el país al fracaso. Lo que no dicen los populistas Peña Nieto y López Obrador es que estas promesas que mencionan sin pudor, sólo pueden llevarnos a tres caminos, todos muy dolorosos para el país y para los ciudadanos: el primero es no cumplir, o sea verle la cara a los ciudadanos que votaron por ellos; el segundo es endeudar de forma irresponsable al país, como lo hizo Moreira en Coahuila, y el tercer camino es aumentar de forma importante los impuestos. No hay más alternativas, ya que no hay quien pueda conseguir recursos por arte de magia.
QUADRI, EL TÍTERE DE “LA MAESTRA”
El pasado domingo, el candidato de Nueva Alianza, Gabriel Quadri, pretendió poner la agenda del debate, y esto para intentar impedir a Josefina y en teoría también a López Obrador el cuestionar fuertemente a Peña Nieto, candidato que ya acordó con su promotora política Elba Esther Gordillo. No es un secreto que si accediera a la Presidencia Peña Nieto, Elba Esther sería la secretaria de Educación de su gabinete. Esto representaría un daño enorme para la educación en México y para el desarrollo del país. Sería el triunfo del corporativismo y de los privilegios en contra de los estudiantes y de las familias mexicanas. Esto es lo que defiende y lo que representa Gabriel Quadri, atrás de su fingida actitud liberal y ciudadana.
Por ello, Josefina Vázquez Mota se lo restregó en la cara, mientras que López Obrador no se atrevió y Peña se resguardó bien, de no criticar a su socia y operadora política. Quadri es la cara presentable de la impresentable, corrupta, inaceptable, Elba Esther Gordillo.
JOSEFINA Y UN PROYECTO
DE NACIÓN VIABLE
Josefina Vázquez Mota mostró con claridad en este último debate, ser la candidata que tiene un proyecto de nación viable, responsable y realista. Josefina habló de metas estratégicamente prioritarias, alcanzables y sustentables del punto de vista económico y social. Josefina no dedicó su tiempo a formular falsas promesas, sino a sustentar en los hechos de los gobiernos panistas, un proyecto de país que está llevando a México hacia la prosperidad, por el único camino posible, o sea el de la responsabilidad. Josefina encendió la esperanza de un futuro mejor para México, y lo hizo porque hoy tenemos un país mejor que el que dejó quebrado el PRI en los sexenios de populismo y corrupción. Hoy, México es un país confiable, con una moneda estable, con enormes reservas internacionales, con un gobierno que otorga confianza a los inversionistas, con un gran reconocimiento mundial de un manejo correcto de las finanzas. Estos logros son la base, el trampolín que se necesitaba para dar el salto. Hoy, el trampolín está puesto, es seguro y resistente, y sólo nos falta dar el salto. Josefina va guiar a México hacia el bienestar, la justicia social, el desarrollo económico y la revolución educativa. Hoy estamos al punto de donde siempre quisimos estar, cuando la conducción económica de los gobiernos del PRI nos llevaba de una crisis a la otra, de un endeudamiento al otro. Josefina tiene un perfil de estadista, un proyecto serio y una tarea enfrente que la necesita. Josefina, por todo ello, será a partir del 1 de julio, presidenta de México.
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