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AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007

 

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Alimenta tu alma, adelgaza tu cuerpo

Domingo 03 de Marzo de 2013
         


VIVIANA ORTIZ MEILLÓN

Compromisos y autorrealización

Me he preguntado muchas veces: ¿Qué hacen algunas personas que alcanzan sus metas, mientras otras no lo logran? ¿Qué características tienen los seres humanos que desarrollan sus potencialidades al máximo? ¿Cuáles son las particularidades de quienes no las desarrollan? ¿Por qué algunas personas se ven atractivas, llenas de energía, entusiasmo, proyectos, armonía,  y otras lucen opacas, sin ganas, sin rumbo?
En lo primero que pienso es que la historia personal nos determina, pero me niego a creer que seamos presos de nuestro pasado,  y por fortuna hay muchos ejemplos en la historia que nos demuestran que aún ante las condiciones más adversas, podemos llegar a ser personas autorrealizadas. Estas preguntas verdaderamente me intrigan y la intriga me ha llevado a leer todo lo que he podido al respecto, quizá ésta es una de las razones por las que estudié psicología. 
En esta búsqueda me he encontrado muy interesantes respuestas o aproximaciones de respuestas a esta pregunta.  Leí por ejemplo a Abraham Maslow, un psicólogo estadounidense que escribió un libro llamado El hombre autorrealizado, y su obra póstuma  La personalidad creadora, ambos enormes volúmenes que intentan responder a la pregunta de por qué  algunos seres humanos se autorrealizan y otros no. 
Lo que quiero compartirles hoy es uno de los temas con los que me tropecé tratando de responder a estas interrogantes: los compromisos. ¿Qué efecto tienen los compromisos en nuestras vidas? ¿Qué importancia tienen éstos en los logros que alcanzamos o en los que no alcanzamos?
Para mí personalmente fue muy interesante darme cuenta de que tienen más importancia de la que creemos, y este material me ha dado herramientas muy valiosas en el trabajo con jóvenes que tienen un rendimiento académico poco satisfactorio, y actualmente en mi tarea de acompañar a mujeres que se proponen bajar de peso y ser más felices.
También ha sido un recurso utilizado con excelentes resultados en trabajadores que por alguna extraña razón en algunos casos determinados dejan de cumplir con sus compromisos, y de esta manera lesionan su autoestima y autoconcepto, y también la productividad de la empresa. Y de eso se trata el texto del día de hoy, que espero disfruten y ojalá en alguno de los campos mencionados, la propia vida, los hijos, o la empresa puedan utilizar sus conceptos.
Si buscamos en el diccionario el significado de la palabra compromiso, nos encontramos con la siguiente definición:   Un compromiso es una obligación contraída, es la palabra dada  y también la fe empeñada. 
Y como lo dice esta definición del diccionario de la Real Academia Española, cuando hacemos un compromiso, damos nuestra palabra. Y entregar algo tan valioso como es nuestra palabra, no debe hacerse irresponsablemente o de manera casual y cotidiana,  porque cuando no cumplimos con nuestra palabra, una parte de nosotros deja de tener fe en nosotros mismos. 
De ahí, que una de las definiciones de compromiso, sea “fe empeñada”.  Si nosotros hacemos un compromiso y no lo cumplimos, la gente deja de tener fe en nosotros, y eso sería lo de menos, lo verdaderamente importante es que nosotros dejamos de tener confianza en nosotros mismos y en la mayoría de los casos es un fenómenos que sucede en nuestro inconsciente, así es que como no lo vemos, tampoco podemos hacer mucho al respecto.
Probablemente ustedes estén pensando en los grandes compromisos que adquirimos en la vida; pero no, decirle a alguien “yo te llamo para ver cuándo nos vemos” y no cumplirlo tiene un efecto en nuestra vida. Decirnos a nosotros mismos “mañana voy a llamar al carpintero para que arregle la puerta” es un compromiso, y no cumplirlo tiene efectos en nuestra vida.
Cuando repetimos muchas veces, la conducta de no cumplir un compromiso, los efectos se acumulan  y podemos empezar a padecer un caso serio de duda de nosotros mismos.
Esta duda, alimenta la desvalorización y causa cansancio, confusión, falta de claridad y una sensación general de “no puedo hacerlo”. Y cuando digo esto, pienso en mis alumnos, que muy frecuentemente me dicen: “no voy a poder con esa materia”, cuando es evidente que tienen todos los elementos para poder,  con esa materia y mucho más, pero ellos sostienen una firme creencia de que no pueden. ¿Y cuál creen que es el resultado? Obviamente, no pueden.   Esta es una creencia común que tenemos las personas, “no soy capaz”.
Cumplamos nuestros compromisos porque si no lo hacemos, al mismo tiempo que nuestra relación con nosotros mismos sufre daños, se deteriora también nuestra relación con los demás, porque en el mejor de los casos, al no cumplir sistemáticamente con nuestros compromisos, los demás nos pierden la confianza, pero puede ser que generemos en los otros sentimientos de dolor, enojo, traición o la sensación de abandono. 
Aun así me parece que lo más grave de este tema es la desvalorización que acabamos generando en nosotros mismos.  A propósito de esto Mark Twain dijo: “Podemos asegurarnos de la aprobación de otra gente, si actuamos correctamente y trabajamos mucho; pero nuestra propia aprobación, vale cien veces más”.
¿Qué podemos hacer para ayudarnos en esta tarea de cumplir nuestros compromisos? El siguiente sábado les comparto algunas sugerencias.

 

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