
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
RAÚL PÉREZ OSORIO
Metáfora educativa
ENVIAR una felicitación a todo el magisterio es quizá el más precario reconocimiento para quienes desarrollan una labor ingente y trascendental. Siempre por estas fechas se desata una polémica y controversia sobre el ámbito educativo. El gobierno, tratando de atajar que los maestros incrementen en sus reclamos económicos y, por otro lado, los medios de comunicación aliados de los gobiernos, demeritan su labor porque supuestamente los mentores no merecen las exigencias económicas que pretenden.
Aludiendo a Leonardo Da Vinci, el maestro del Renacimiento, se dice que era muy riguroso como pintor y de la misma manera seleccionaba a sus modelos que iba a pintar. Existe una anécdota, no sé si verdadera o ficticia, sobre la pintura La Última Cena, obra del genio del Renacimiento, que si la observamos, y como verdadero artista que era, sigue causando ebullición estética en el espíritu humano.
Se dice que cuando pintó a Jesús, escogió para tal objetivo un joven que expresara en su rostro la verdad y bondad que emanaba el Nazareno; terminó de pintarlo y así siguió con los demás apóstoles. Dejó al último a Judas, el que traicionó al Maestro. Cuando buscó el modelo de Judas ya habían pasado 7 años de haber pintado a Jesús, y como buscaba un modelo que representara la maldad y la traición, se encontró en una cárcel a un hombre degradado por toda clase de crímenes cometidos, ése fue el que le sirvió de Judas. La sorpresa fue que este hombre era el mismo que le había servido de modelo de Jesús años antes. Esto demuestra cómo el bien y el mal se vinculan por el entorno social.
Esto sirva para tratar de hacer una breve radiografía de lo que sucede en nuestro país. Las diminutas e industriosas abejas, de manera natural, transmiten a sus crías reglas muy claras laborales de lo que desarrollarán en el futuro. Esta especie de compulsión educativa apícola, vamos poniendo así, se ha tratado de imprimir en las campañas electorales todos los actores responsables hoy se culpan unos a los otros, porque no se desarrolla a la perfección y de manera armoniosa la educación.
Quienes viven de manera entregada vocacionalmente a educar, son trabajadores que merecen todo el apoyo, sin restricciones ni regateos para su trascendente actividad; pero también, hay que decirlo, hay quienes viven de manera deshonesta de los recursos económicos que se destinan a la educación.
Irrita que los responsables del quehacer educativo se estén culpando recíprocamente, por no cumplir sus acuerdos políticos que habían pactado con el fin de revolucionarlo. Esos arreglos estuvieron relacionados con el fraude de 2006; hoy, la situación es distinta, los acuerdos políticos ya no son útiles a esos actores políticos, porque sus intereses se han bifurcado. ¿Y la educación? Bien, gracias.
Niños, jóvenes, hombres y mujeres, se supone, desde nuestra más tierna infancia, se nos va modelando conforme a la imagen paterna o materna y llevamos impreso el sello de nuestro ambiente familiar. Posteriormente, el medio social va influyendo, sobre todo en la adolescencia y la juventud en que empieza a definirse nuestro carácter. La escuela se ve obligada a modelar al futuro ser que integrará bien o mal la sociedad en su conjunto, ¿qué sucede cuando a los jóvenes se les impide por la razón que sea, el ingreso a la escuela, como en nuestro país? Millones de jóvenes deambulan sin trabajo de su profesión, si es que la tienen, porque el sistema económico que les rige no es el adecuado para que la desempeñen, porque no tiene en cuenta el aspecto social y humano, únicamente su obsesión es la ganancia como sinónimo de éxito, que tiene aterrada a la sociedad, y comprobadamente es un profundo fracaso. Corroborado con esa infinidad de muertes que se van dando por el sistema político y económico, que va segando el futuro de los jóvenes que no encuentran un camino decoroso en las actividades lícitas.
Lastima decirlo, pero éste es un adefesio de estado, las circunstancias económicas, políticas, culturales, sociales, laborales se entrelazan, y cuando son equivocadas o mal implementadas, traen como consecuencia esta barbarie que no se detiene en todo el país.
Hay personas que por intereses económicos o políticos se oponen a que esto cambie; si éstos se imponen el 1 de julio para que siga así el país, se acentuará de manera implacable la degradación económica, política, social, moral y cultural propias de un país envilecido, que ha exportado modelos de narcotráfico a Malasia, país en el cual condenaron a muerte a tres mexicanos por esta actividad. Esto ya parece un acto deliberado de sevicia de los más repugnantes por parte del Estado mexicano, al negar educación y trabajo a los jóvenes, orillándolos a la vida delincuencial.
El entorno social es irrefutable, la política económica aplicada es antisocial y un éxito para sus beneficiarios; pero el éxito económico neoliberal ha sido una desgracia social y será más cruel si no se da un cambio verdadero, sabiendo perfectamente que no será mágico éste, porque eso lo prometen quienes fabrican sueños comerciales y políticos.
Sincera y firmemente creo en AMLO, tengo los suficientes elementos para hacerlo, los gruesos callos de la corrupción se sienten lastimados con la posibilidad de su llegada a la Presidencia de la República; pero son millones de mexicanos y mexicanas que me da mucho gusto saber que antes fueron recalcitrantes contra Andrés Manuel, y hoy lo ven como la única esperanza y le darán la oportunidad de cambiar definitivamente la historia de nuestro país.
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