
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
MARIO ALBERTO SOLÍS ESPINOSA
Claridad ante la sospecha
EL operativo realizado por la Secretaría de Marina-Armada de México en la Procuraduría General de Justicia del Estado, mismo que terminó con la detención de más de 40 agentes judiciales, pinta de cuerpo entero la situación caótica en que se ha sumido la administración estatal, como resultado de la incapacidad del gobierno y la sospecha de corrupción interna.
Las autoridades locales no han podido instrumentar una estrategia mediática que muestre los efectos benéficos de acciones como las realizadas el pasado 15 de febrero, cuando elementos de la Marina tomaron las instalaciones de la PGJE y al margen de la legalidad, aseguraron a casi un centenar de policías de procuración de justicia.
Inicialmente, la medida fue bien vista por la sociedad, pues se concluyó a priori que tales acciones tenían como fundamento el principio de la lucha contra la infiltración del crimen organizado en las dependencias policiacas. Sin embargo, los procedimientos, los hechos subsecuentes y sobre todo las contradicciones, generan confusión y alimentan la sospecha generalizada.
El gobierno de Mario Anguiano no ha tenido la claridad para articular líneas de acción que muestren su compromiso con la depuración de las instancias responsables de la seguridad en Colima, más bien parece que ante la evidente intervención del gobierno federal, pretende cubrirse las espaldas para impedir que la madeja lleve a los niveles más altos.
Las versiones encontradas de los funcionarios estatales, así como los reiterados cambios en el discurso en la cúpula gubernamental, resultan indicativos de la descomposición que permea a la estructura oficial, pues incapaces de justificar una situación caótica de las instituciones, los responsables de la conducción del estado le abonan a la confusión.
Sin embargo, no sólo la administración de Mario Anguiano es responsable de esta anómala situación, dado que el gobierno federal, a través de la Marina, viene actuando en el límite de la ley, asegurando personas sin la necesaria orden de aprehensión. Aun cuando se tratase de delincuentes, no se puede proceder como ellos, porque entonces imperará la anarquía.
Tampoco quedan muy claras las motivaciones para detener a un importante grupo de agentes judiciales, sólo para dejar libres a varios de ellos unas horas después, con el agravante de que habrían sido torturados y amenazados con represalias en contra de sus familias. ¿Si no existía la seguridad de su colusión con el narcotráfico, porque los detuvieron?, ¿no hubo trabajo de inteligencia?
Es claro que este operativo guarda un trasfondo que por mucho supera la mera limpia de las dependencias policiacas, de otra manera, el gobierno estatal y las autoridades de la Secretaría de Marina hubieran actuado con estricto apego a la ley. No había motivo para complicar al extremo la detención de elementos supuestamente corruptos, a menos que la verdad que subyace en este tema no guarde relación con la necesaria depuración policiaca.
Como en otros tantos asuntos, las autoridades deben una explicación a la sociedad y a los familiares de los judiciales detenidos. No se pide otra cosa que transparencia. Todas las suspicacias carecerían de sustento si un vocero acreditado por la instancia federal y estatal, ofrece detalles del operativo, la situación de los asegurados y los motivos que llevaron a su detención, así de simple es.
BREVE HISTORIA PARA CAMILA
Muy poco afecto a la tecnología como soy, el pasado fin de semana tuve mi primera experiencia con la tecnología 3D. Resulta que mi princesa y un servidor acudimos al cine para disfrutar la película infantil de más reciente aparición en la cartelera. Luego de comprar nuestros boletos, nos fueron entregados los lentes indispensables para disfrutar del formato en que se presentaba la cinta. De entrada, mi primogénita y yo nos mostramos algo desconfiados por tener que utilizar unos lentes de dudoso origen, pues como le dije a la infantina, quién sabe en qué condiciones hayan sido usados previamente. Luego, la película muy mala, tanto que la moconeta y yo nos dedicamos a comer palomitas y otras golosinas de las que nos avituallamos convenientemente. Tan poco atractivo nos pareció lo que ofrecía la pantalla, que la mayor parte del tiempo Camila y yo estuvimos sin lentes, peleando por las dichosas palomitas, pues mientras yo buscaba en la oscuridad la bolsa, mi primogénita las escondía. Al final, resultó ser una tarde muy amena, pues la pésima calidad de la película ni a calor le llegó a mi princesa, quien claridosa como es, afirmó que el filme le había parecido excelente. ¿Y a ti?, preguntó con su vocecita cantarina, preferí no responder… El aclas, Camila, ya regresó a la normalidad, suma tres derrotas al hilo y aspira a meterse de lleno a la lucha por el descenso. El sábado, otra vez perdió en el último minuto, como sabe hacerlo con frecuencia. Muchas ganas de sufrir las nuestras, pudiendo irle al Barcelona, como ya te lo he sugerido en varias ocasiones.
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