
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
MARIO ALBERTO SOLÍS ESPINOSA
La lógica del caos
EL cisma que vive el priismo colimense no tiene antecedentes en la historia política de la entidad. Jamás un partido político había entregado una elección como lo está haciendo ahora el PRI con las posiciones al Senado de la República, pues retiró a dos cuadros competitivos y dejó a postulantes que sólo cubrirán el requisito de participar.
No obstante, el caos que enfrenta el partido tricolor en la entidad resultaba hasta cierto punto previsible; era cuestión de tiempo para que la impericia y el escaso talento de quienes regentean al PRI salieran a flote y se reflejara en las campañas. De hecho, el terremoto político apenas puede estar comenzando y amenaza con trasladarse a los procesos locales.
La defenestración política de Ignacio Peralta Sánchez y Nabor Ochoa sólo puede explicarse desde una lógica futurista, pensando en cancelarles sus posibilidades de convertirse en aspirantes al gobierno estatal. Una apuesta arriesgada, por decirlo suavemente, pues una debacle electoral en julio pondría a ese partido en la perspectiva de una derrota mayúscula en 2015.
El sentido común dictaría que el PRI juegue con sus mejores cartas en los actuales comicios; en todo caso, dentro de 3 años su menor problema sería escoger de entre una amplia baraja de postulantes, donde estarían incluidos los dos candidatos originales al Senado de la República. No obstante, esa claridad no funciona para los actuales jerarcas tricolores.
La élite priista, reducida al gobernador y sus allegados, prefirió ensuciar las aguas hasta convertir las campañas priistas en un desastre. Condena a la derrota a Mely Romero e Itzel Ríos, complemente desconocidas en la mayor parte de la geografía estatal. Pero, además, esas candidaturas arrastrarán al resto de los abanderados federales.
Resulta muy poco probable que Francisco Zepeda pueda ganarle a la panista Martha Sosa sin el respaldo de la candidatura de Nabor Ochoa. Ese mismo efecto negativo puede producirse en Manzanillo, donde Virgilio Mendoza se acerca cada vez más a la priista Armida Núñez, cuando todavía no inicia la campaña.
En el primer distrito también son previsibles las consecuencias, pues ahora, Miguel Ángel Aguayo tendrá que convertirse en candidato estandarte de la elección federal. No tiene el carisma ni el arrastre para tal empresa, la viabilidad de su triunfo dependerá de lo que partir de este momento haga el abanderado panista, Milton de Alva Gutiérrez.
Los principales beneficiarios de este cisma priista se encuentran en el grupo compacto del gobernador Mario Anguiano. Personajes que desde la burbuja del poder maniobran para eliminar contendientes, aun sacrificando las expectativas de una victoria priista. Incendian su propia casa para obtener beneficios futuros, lo extraño es que la militancia tricolor lo permita.
Difícilmente el PRI recompondrá su panorama electoral, al menos en lo que se refiere al ámbito federal. Ya en el contexto de los comicios locales influirán otros elementos, sin embargo, los pronósticos tampoco son alentadores para el priismo, aún con los pésimos candidatos que el PAN postuló en muchos de los cargos en disputa.
Tocará a los propios priistas solicitar explicaciones respecto al proceder de sus dirigentes. Lo deseable es que no confundan la lealtad con el silencio cómplice, pues en todo este desorden, nadie se acuerda de la democracia al interior de los partidos; por el contrario, el manoseo de candidatos es una simple manifestación del dedazo y los métodos más arcaicos del sistema de partidos.
BREVE HISTORIA PARA CAMILA
El viernes, cumplí con la nada grata tarea de llevar a Camila al ISSSTE para que le aplicaran su vacuna de los 6 años; como era previsible, la moconeta se tiró al drama, aun cuando en los días previos exigía la aplicación de la dosis, porque le prometí que saliendo del trance le compraría la muñeca de moda. Afortunadamente, el mal rato no duró más de unos minutos. Todo se calmó cuando tuvo el juguete en sus manos e incluso disfrutó plenamente el baño con su muñeca sirena. Lo mejor de todo es que la infantina no presentó ninguna reacción; como siempre, fue mayor mi angustia de padre sobreprotector, ¿cuándo aprenderé?
Mi solidaridad con la familia de la periodista Regina Martínez y todos los colaboradores de la revista Proceso. Mi indignación por tanta impunidad en nuestro país, por la ineptitud del gobierno federal y los estatales para garantizar la vida de sus gobernados. Lo único que no podemos hacer es cruzarnos de brazos para ver cómo los políticos y sus partidos destrozan nuestras esperanzas de un país de libertades, justicia y mejores condiciones de vida.
Copyright © 2011, Diario de Colima.
