
AÑO 60 | Nº EDICIÓN 20007
MARIO ALBERTO SOLÍS ESPINOSA
Los primeros 10 días
TRANSCURRIDOS los primeros 10 días de la campaña presidencial, lo más destacable es la significativa cantidad de mexicanos que todavía no decide por quién votará el 1 de julio. A la fecha, tres de cada diez mexicanos aún no tiene claro qué proyecto de nación respaldará con su voto en las urnas y esos números convierten el triunfo en una posibilidad accesible para todos.
Para nadie es ajeno que el candidato priista, Enrique Peña Nieto, encabeza todas las encuestas, pero tampoco es un secreto para el mexicano común que esos sondeos de opinión son manipulados al antojo de quienes las pagan, ya sea por intereses políticos, económicos, empresariales o de cualquier otra índole.
Si nos atenemos a los resultados de la mayoría de las encuestas, resulta que los indecisos representan un tercio de los potenciales electores, eso quiere decir que el actual puntero no tiene segura la victoria, pero también que los candidatos del PAN y la izquierda tienen posibilidades matemáticas de remontar su actual desventaja.
No obstante, en los primeros 10 días de campaña, el único que ha observado un crecimiento considerable es Andrés Manuel López Obrador. Expertos en materia electoral calculan que el salto en las preferencias del tabasqueño es de cinco puntos efectivos, superando la barrera del 20 por ciento que no alcanzaba al inicio de la contienda.
De acuerdo a los mismos sondeos, Enrique Peña Nieto subió un punto y Josefina Vázquez se estancó. Por lo tanto, resulta evidente que el crecimiento de López Obrador proviene del segmento de indecisos y hasta ahora es el único que ha podido impactar en ese sector de ciudadanos generalmente escépticos de la política y sus protagonistas.
Lo anterior implica que el convencimiento de los indecisos deberá convertirse en un aspecto medular de las campañas, pues ahí podría remontarse la desventaja de la izquierda o el PAN respecto al candidato priista, o por el contrario, en ese porcentaje de indefinidos, Enrique Peña podría garantizar su victoria presidencial.
Tan importante es el segmento de los indecisos que muchas empresas encuestadoras prefieren omitir ese dato y recalculan dichos votos con fórmulas incomprensibles, mismas que generalmente benefician, al menos en el ámbito mediático, a los abanderados del PRI y PAN, cuando en términos reales está demostrado que hasta ahora la izquierda capta parte del porcentaje indefinido.
Ya en tierra, como suele llamarse a la campaña directa con los ciudadanos, López Obrador ha difundido propuestas concretas y una imagen de reconciliación que le viene bien a un país convulsionado por la violencia y la desigualdad. Las plazas públicas son lo suyo y desde ahí delinea objetivos contundentes para superar el rezago nacional.
Mientras tanto, Enrique Peña Nieto apuesta a eventos controlados, donde ni siquiera se despeina. Con un enorme aparato propagandístico que lo respalda, se cuida de no cometer más errores, sabedor que esa zona de confort podría ajustarle para que el PRI regrese a Los Pinos. La desmemoria colectiva y el fracaso de la alternancia son sus mejores aliados.
Josefina Vázquez Mota ha coleccionado un rosario de errores en sus primeros días de campaña; calculó mal al suponer que su condición de mujer y el discurso hueco de las precampañas serían suficientes para un arranque sólido y promisorio. Ahora tiene que recomponer, pero en el imaginario colectivo carga con una imagen negativa que le costará trabajo revertir.
Lo más importante, al momento de ofrecer una perspectiva, es hacerlo en la inteligencia de que una campaña es impredecible por naturaleza; por lo tanto, los escenarios de los primeros días pueden variar drásticamente en las semanas siguientes, entonces no hay nada escrito, solamente que son los mexicanos quienes tienen la decisión.
BREVE HISTORIA PARA CAMILA
La princesa tuvo su primera pijamada formal. Fue en la casa de sus abuelos paternos y en compañía de sus primas. Las moconetas se cuidaron de incluir todo lo necesario, así que no faltaron los juegos de mesa, la media luz para ponerle misterio al asunto y, por supuesto, los maquillajes de fantasía para pintarrajearse. Tampoco les falló el letrero que advertía la admisión sólo para niñas, así que cuando quería enterarme de cómo estaba mi vastaguita, tenía que hacerlo a grito abierto y con el riesgo de obtener una serie de almohadazos como respuesta. Camila fue la primera en caer, pues cuando vinieron las fotos de recuerdo, ella ya estaba más dormida que despierta. Fue una bonita experiencia para mi primogénita. Por cierto, la princesita cumple 6 años el sábado, me anticipo deseándole una existencia feliz y plena de salud, pero también le agradezco por cambiar mi vida, por su compañía, su risa y su voz, por ser mi inspiración y faro.
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