Duro golpe, toma de rehenes en planta de gas

EL UNIVERSAL



ARGEL, Argelia.- El asalto contra las instalaciones de gas de In Amenas, a mil 500 kilómetros al sureste de Argel, que terminó el sábado de manera dramática, ha supuesto un duro golpe contra dos objetivos sensibles y estratégicos: el gas, la principal fuente de riqueza del país, y la comunidad extranjera.
Inmediatamente después de que la célula terrorista “Los que firman con sangre†asaltara estas instalaciones levantadas en 2006 en la profundidad del desierto argelino, se detuvo el bombeo de gas por temor a un eventual sabotaje.
El 12 por ciento de la producción nacional de gas de Argelia sale de In Amenas, operada por el gigante argelino Sonatrach, por la británica BP y por la noruega Statoil. Un 12 por ciento que se eleva al 18 si se incluyen las exportaciones.
Según informó ayer el diario argelino Al Shuruk, Sonatrach ha perdido ya 40 millones de dólares como consecuencia de la crisis, a razón de 11 millones de dólares por día que la planta permanece inactiva.
Conscientes de la repercusión de este golpe contra un sector estratégico como el de los hidrocarburos, que reporta un 97 por ciento de los beneficios de las exportaciones y que representa casi un 50 por ciento del Producto Interior Bruto, las autoridades se han volcado a lanzar mensajes tranquilizadores.
Según Sonatrach, tras el asalto final del Ejército, que se saldó con 23 rehenes y 32 terroristas muertos, comenzó una operación para desactivar los explosivos colocados por los terroristas.
El Reino Unido y Japón criticaron la manera en la que se llevó el asalto, mientras que Francia y E.U. han mostrado su apoyo a Argel.

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