Continúa investigación del asesinato del niño Hendrik en Cinépolis

EL UNIVERSAL

Más de 16 balas encontradas en distintas fechas por personal de mantenimiento fueron entregadas a la PGJDF

MÉXICO, D.F.- La Procuraduría capitalina informó que un empleado de mantenimiento entregó a los peritos un total de 16 elementos balísticos, encontrados en diferentes fechas en el techo del Cinépolis, Plaza Ermita.
En el trabajo de investigación de la muerte del niño Hendrik, de 10 años, en el interior de la sala 2, se conoció que un empleado de mantenimiento tenía varias ojivas que recolectó en diferentes fechas.
Este hallazgo es distinto a los dos elementos encontrados por la dependencia, uno calibre .9 milímetros, el cual hizo blanco en la cabeza del menor, y otro, .38, también encontrados sobre la parte superior del inmueble, hecho con base de lámina y plafón. “La Subprocuraduría de Averiguaciones Previas Centrales, a través de la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Homicidio, informó que después de rendir testimonio, el empleado de mantenimiento señaló que cuando pasan las festividades populares es común encontrar balas”, se indicó en un comunicado.
El pasado 2 de noviembre del presente año, tras desvanecerse el menor cuando veía una película acompañado de su papá, el gerente operacional le indicó a uno de los empleados que checara el techo de la Sala 2 para verificar la existencia de algún desperfecto porque algo le había caído a un niño.
El empleado declaró que de forma común, al pasar un día feriado, le indicaban que había goteras en el techo de alguna de las salas y encontraba ojivas. Las balas encontradas en diferentes fechas las guardó en una caja.
Los 16 elementos balísticos fueron embalados para su estudio en el laboratorio de Balística.

CONTINÚA LA
INVESTIGACIÓN
EN IZTAPALAPA

La Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal realiza un operativo en la delegación Iztapalapa para el esclarecimiento del homicidio del infante a causa de una bala perdida.
El dispositivo policial está compuesto por medio millar de elementos de la Policía de Investigación, adscritos a la Jefatura General, Dirección General de Investigación, Operativo Cazadores, así como de la Dirección General de Investigación de las fiscalías centrales y desconcentradas, además del personal del Grupo Especial de Reacción e Intervención.
Las acciones consisten, entre otras, en recorridos pie-tierra del personal de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal, casa por casa, sin menoscabo de las colonias colindantes, a efecto de entrevistar a los vecinos de la zona.
La Policía de Investigación aplica preguntas específicas a los habitantes de la zona para reunir información que pudieran ayudar a resolver el homicidio el infante Hendrik.
Personal de esta institución realiza una búsqueda de personas, armas y vehículos que pudieran estar relacionadas con alguna averiguación previa.
Por su parte, el jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, dijo que el caso del niño Hendrik Cuacuas, quien falleció luego de recibir un impacto de bala en una sala de cine, no puede quedar impune y se debe encontrar al responsable.
Indicó que luego de la muerte del menor será necesario trabajar en conjunto con la industria cinematográfica para evitar que casos como este vuelvan a repetirse.

YA HABÍA UN
ANTECEDENTE
DE ATAQUE

Pedro Jiménez, director jurídico de Cinépolis, rechazó que en la misma sala del complejo de Cinépolis en Iztapalapa, se hayan registrado otros casos similares al de Hendrik Cuacuas.
Pero inmediatamente admitió que en marzo pasado, sucedió un caso “difícil de explicar”. Un hombre recibió una herida en un pie que “afortunadamente no pasó a mayores”, sin precisar si se trataba de una lesión por arma de fuego.
Dijo que en esa ocasión se pagaron dos mil 200 pesos por lo servicios médicos, y que la cantidad ponía en evidencia que no se trataba de un caso grave.
Después de 11 días del incidente y 9 de la muerte del pequeño, las dudas se mantienen, pese a que las autoridades judiciales del D.F. aseguran que todo fue obra de la casualidad, de una bala perdida que cayó del cielo, que atravesó el techo y que pegó justo en el asiento 16, justo donde Hendrik estaba sentado.

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