De ayer y de ahora

Ruidos y molestias
JAIME ROGELIO PORTILLO CEBALLOS



“SEÑOR licenciado, quiero decirle que estamos cansados de que al otro lado de mi casa haya unos puercos y chivos que la ‘verdá’ son causa de un cochinero, foco de infección y molestias a toda hora, que ya no aguantamos; además, se meten a mi terreno y hasta mi casa haciendo destrozo y medioâ€, me decía una señora de una colonia de la zona oriente de la ciudad de Colima en un día de marzo de 1993, cuando laboraba como secretario del ayuntamiento capitalino.
Mandé llamar al responsable del área jurídica, el licenciado Humberto Retana, quien tenía bajo sus órdenes algunos inspectores, y le solicité que enviara uno de ellos a la dirección señalada para corroborar la denuncia y citar, si fuera necesario, al dueño de los animales y aplicara el Reglamento Municipal, una vez que tuviera todos los elementos para solucionar el problema.
Como este caso, se me presentaron decenas durante mi trabajo en el ayuntamiento. Hubo algunos verdaderamente difíciles, no tanto por el problema en sí, sino por la enemistad, animosidad, malquerencia y necedad de los vecinos enfrentados.
Por mencionar alguno de ellos, me referiré a dos señores, cuyos nombres omito, que discutieron a lo largo de meses sobre un problema de una barda y de un techo que según uno de ellos, se apoyaba en su barda. Discusiones, enfrentamientos, amenazas, presiones a los funcionarios municipales, sin resultados concretos.
Este caso lo turné a la oficina municipal llamada Procuraduría de Vecinos, cuya función es precisamente buscar la conciliación y la solución de los problemas vecinales.
De ruidos y molestias en el vecindario hay multitud de quejas que se presentan en el ayuntamiento, en las audiencias públicas, en las visitas que realiza el presidente municipal a las colonias o, a nivel general, en las juntas mensuales que teníamos con todos los Comités de Barrio.
Fuente de problemas de convivencia son, entre otras, la música de radios, grabadoras, estéreos y televisiones a todo volumen en casas, departamentos, automóviles y camionetas; las fiestas y bailes ruidosos que no dejan dormir al vecindario; algunos centros nocturnos, botaneros y cabarets que venden indiscriminadamente bebidas alcohólicas provocando actos impúdicos o inconvenientes; los jóvenes que en pandilla se reúnen a tomar cerveza o vino en vía pública...
Los animales, como hemos referido, provocan muchos problemas de convivencia entre vecinos. Así, hay perros inaguantables que ladran mañana, tarde y noche, que son bravos y hacen sus necesidades precisamente enfrente de la casa del vecino. En las Unidades Habitacionales, por la cercanía de las viviendas, cualquier ruido se escucha, y muchos juegos de niños con una pelota, pateándola sin ton ni son, termina con un pleito o discusión por un pelotazo involuntario.
Si a los perros les añadimos puercos, chivos, gallinas, palomas, gatos, pericos y guacamayas, el problema se complica. Conocí el caso de un perico o cotorro que se la pasaba repitiendo día y noche: “Cotorro, rro, rro, cotorro, rro, rro, buenos días…â€, en una colonia residencial, en la calle Pablo Neruda del norte de la ciudad.
Todos estos problemas nos reflejan que los habitantes de una comunidad tenemos que cobrar conciencia de que la convivencia requiere un esfuerzo, que debemos de respetar los derechos de los demás y que la autoridad, en este caso el ayuntamiento, debe aplicar justamente los reglamentos existentes y crear otros para resolver nuevos problemas surgidos de la convivencia .
O usted, amable lector, ¿qué haría si al otro lado de su casa hay cotidianamente música a todo volumen, o que están en baile ruidoso, alegres y borrachos tome y tome, o que hay ladridos interminables del perrito del vecino, o que existen máquinas o talleres con ruidos molestos e insoportables, o que queman basura y el humo invade constantemente su casa, o que el perico no lo deja dormir? ¿Verdad que se requiere respeto a la privacidad, a los derechos de los demás y una autoridad municipal que aplique justa y oportunamente los reglamentos para lograr una convivencia armoniosa en nuestra comunidad?



Imprimir