El suicidio debe considerarse un tema de salud pública, asegura experto

general, revolviendo ciencia, religión y justicia, con prejuicios”.

Redacción | Martes 1 de Noviembre del 2016 7:21 pm

“Las necesidades prácticas o situacionales, los compromisos, los pensamientos, emociones y significados de los episodios de vida, se conjuran para colocar a alguien en condiciones de ánimo y valoración para atentar contra su propia vida”, dijo el psicólogo clínico Raúl Armando Santana Rivas, al dictar ante alumnos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Colima la conferencia “Aproximaciones psicosociales al fenómeno de la tentativa de suicidio”.

Comentó que si bien el suicidio es un fenómeno controversial que genera diversos puntos de vista y suspicacias, “jamás deberá abordarse de manera general, revolviendo ciencia, religión y justicia, con prejuicios”.

Dijo que como en otras enfermedades o trastornos, la ciencia y muchas instituciones han llevado al suicidio a un proceso de medicación, es decir, en el que problemas no médicos como sentimientos o comportamientos no deseables pasan a ser diagnosticados enfermedad, “avanzando en la explicación más no en la comprensión, en la intervención más no en la disminución, en la vigilancia, más no en el reconocimiento de este deseo de morir”.

En ese sentido, dijo que existe un área de oportunidad en la investigación de estos temas, ya que se necesita conocer qué pasó antes de la tentativa de suicidio, identificar los elementos que construyen la crisis y descubrir cuál es el escenario y la motivación, porque “dicho acto es un fenómeno al que no se le da seguimiento, no se reporta o se reporta como accidente o lesión y, en caso de fallecimiento, es algo vago que queda sin registro”.

Para Raúl Santana, las tentativas del suicidio provienen, entre otras causas, de la forma en que nos percibimos y somos percibidos por los demás, de nuestros lazos sociales: estados de ánimo, intenciones, pensamientos o creencias impuestas o conquistadas, “que llevan a los individuos a creer que el suicidio, en una determinada posición, es una salida o una afirmación en una situación en la que se sienten atrapados y no les queda de otra” .

Así, un suicida, para cometer su acción, escoge un lugar específico donde sabe que determinada gente tendrá que enterarse. Él compara este acto con un performance, con una actuación. En dicha actuación, dijo, se implican una serie de potenciales espectadores; ejemplo de esto son las cartas de despedida en las que el acto se dirige a alguien, bien sea que se e acuse o aluda.

Agregó que en muchas ocasiones estos escenarios y actores se encuentran presentes después de la hospitalización y son un factor para que la persona no supere el problema y se activen nuevamente los elementos que detonaron la crisis. Por ello, Santana hizo énfasis en estar preparado como psicólogo para obtener, con las herramientas pertinentes, este tipo de información de los pacientes, “ya que en algunos de los casos se sabe que la situación con la familia, el trabajo, la pareja o en la escuela fueron las principales causas en estas tentativas de suicidio y que seguirán más o menos igual, pero eso, en el hospital no se investiga”.

Para concluir, Raúl Santana Rivas compartió con el auditorio su postura respecto al papel que debe tener la psicología ante temas importantes como el suicidio, y sobre todo el trabajo que debe existir entre la investigación y la vinculación, ya que “los psicólogos deberíamos hacer algo que tuviera un mayor impacto y no sólo presentar el conocimiento y los resultados de nuestros proyectos de manera sofisticada”.

Dijo que es importante que la psicología se preocupe por producir un psiquismo nuevo, más amplio y profundo, en el que se consideren las características y los roles de las sociedades actuales, pero aún más importante es que los gobiernos consideren el suicidio como un problema de salud pública y participen de manera colegiada con este gremio para establecer las acciones que podrían realizarse para disminuir su incidencia.

Agregó que temas como estilo de vida, medio ambiente o el sistema sanitario, tienen que ver con salud pública, pero en el caso del suicidio no existen medidas preventivas para ayudar a disminuir este problema. “Sabemos que las instituciones violentan a los sujetos, que la familia, el trabajo y la escuela también lo hacen pero, ¿hay prevención para estas situaciones? ¿Acaso a la gente se le deja descansar un día más cuando está viviendo algo difícil?”, argumentó el ponente.

Santana Rivas es profesor investigador en la Universidad Marista de Guadalajara, cuenta con un doctorado en Psicología Discursiva y Suicidología, también con una maestría en Ciencias Sociales, Comunicación y Cultura, ambas por la Universidad de Guadalajara y posee una gran experiencia laboral y una vasta lista de publicaciones en su línea de estudio, que es el suicidio.

TEMAS: Universidad de Colima

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