Medicina regenerativa, una opción para quienes esperan un trasplante

La medicina degenerativa o ingeniería tisular puede ser la salvación para miles de pacientes que esperan un trasplante de algún órgano vital, sostuvo María Cristina Piña Barba, del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM.

Notimex | Sabado 27 de Agosto del 2016 12:48 pm
Crédito: Foto Internet

La medicina degenerativa o ingeniería tisular puede ser la salvación para miles de pacientes que esperan un trasplante de algún órgano vital, sostuvo María Cristina Piña Barba, del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) de la UNAM.

Refirió que en México se requieren 12 mil 431 riñones al año para trasplante, siete mil 396 córneas, 404 hígados, 58 corazones y tres pulmones, pero el futuro no es la sustitución ni las operaciones referidas, sino la reconstitución de órganos y tejidos.

Ejemplificó que ante una falla cardiaca se quitaría la parte dañada y se pondría un andamio con células madres para repararlo.

En este escenario, ella y sus colaboradores del Instituto de Investigaciones en Materiales (IIM) apuestan a la combinación celular con métodos de ingeniería de materiales, bioquímica y fisioquímica para restablecer funciones biológicas.

En su Laboratorio de Biomateriales crean y prueban andamios celulares, estructuras donde se depositan células y sustancias químicas y biológicas para guiar su crecimiento, diferenciación, implantación, distribución y organización.

Dichos soportes físicos, explicó Piña Barba, están hechos con biomateriales de tercera generación biocompatibles (no tóxicos ni genotóxicos) como los de primera (acero inoxidable, titanio y sus aleaciones, y algunos biopolímeros).

Además, son biodegradables y bioactivos (se ligan químicamente al tejido, como la hidroxiapatita con el hueso), como los de segunda generación.

Éstos tienen poros interconectados donde se pueden meter células, vasos sanguíneos, arterias, venas o sistema linfático para la reconstitución tisular, lo cual los hace de tercera generación. También deben responder a estímulos celulares específicos y favorecer la actividad en el rubro y la formación de una red vascular.

Para los andamios, desde 1996 Piña y su equipo utilizan la técnica de descelularización de órganos y tejidos, consistente en quitarle a estos últimos (animales o humanos) las células y lo que pueda provocar rechazo del organismo.

¿Qué queda? Un riñón, un hígado o un corazón transparente, es decir, un soporte de colágena (desarrollado por Héctor Martínez en su tesis de maestría), común a todos los mamíferos.

La donación de una persona fallecida en un accidente se podría limpiar y recelularizar, o sembrar células troncales de un enfermo para posteriormente implantarlo sin problema de rechazo.

“Comenzamos por descelularizar hueso de bovino –ya lo hemos hecho también con tráqueas, riñones, hígados y corazón–; a este tejido óseo y duro se le quita el calcio y queda una esponja de colágena. Se le da la forma del órgano requerido y en dos meses hay formación tisular.

“Este proceso, señaló Piña Barba, es una posible solución a los trastornos traqueales causados por malacias, cáncer, estenosis y traumas, que pueden derivar en enfermedades respiratorias e incluso en la muerte”.

TEMAS: Medicina regenerativa trasplante

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