Diario de Colima

   
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Colima, Col. México, a Miércoles 08 de Septiembre de 2010
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Editorial  

 

  Obras urgentes  
 

      POCO interés le ha merecido al gobernador Mario Anguiano el efecto pernicioso que están provocando las lluvias y que debido a la pésima infraestructura hídrica en la entidad comienza a generar daños.
En Tecomán se registró la precipitación pluvial más alta de todo el país, con 200 milímetros en 24 horas, según dio a conocer el Servicio Meteorológico Nacional, y se prevén más por la presencia de un sistema de baja presión frente a nuestras costas.
Los daños ocasionados por la lluvia se hicieron más evidentes en Cerro de Ortega, donde el dren San Miguel se desbordó, inundando varias colonias con aguas que alcanzaron 90 centímetros. Esto obligó a las autoridades, que se apoyaron en el 88 Batallón de Infantería de la Sedena, a desalojar a varias decenas de personas e instalarlas en albergues.
Dos derrumbes se registraron también en la carretera Ciudad Guzmán-Colima, en los kilómetros 41 y 43, y aunque este último fue retirado con cierta celeridad de la cinta asfáltica, el primero en mención continuó ocasionando problemas a la circulación, aunque en territorio de Jalisco.
Cada temporada de lluvias los percances se hacen presentes. En la ciudad capital, las calles que vienen de norte a sur y viceversa se convierten en verdaderos arroyos que no sólo causan estropicios al asfaltado y a las banquetas, sino que perjudican a los automóviles que circulan por ellos. Hay deficiencias de drenaje.
Lo anterior debiera servir para que la administración estatal asumiera un compromiso de fondo y generara condiciones adecuadas para que el año entrante se dispusiera de nuevas estrategias, y en especial de obra física, para remediar el problema.
Si bien es cierto que en las zonas urbanas los desbordamientos, inundaciones y arroyos que se forman en calles y avenidas ocasionan embotellamientos viales y desperfectos en tuberías, también lo es que las comunidades rurales resienten el impacto de las lluvias en una doble dirección: en sus cultivos y en sus propios hogares, como quedó demostrado en Cerro de Ortega.
De hecho, dos de las presas que abastecen las superficies de siembra en la entidad, como la Basilio Badillo y la de Trojes, están al máximo de su capacidad, de manera que están siendo vertidas sus demasías a razón de 20 metros cúbicos (20 mil litros) por segundo, para evitar eventualidades. Este desfogue podría causar problemas aguas abajo.
Habrá que ver si en esta semana el mandatario Anguiano Moreno actúa en consecuencia y deja de lado la indiferencia que le ha caracterizado en estos y otros asuntos. Los colimenses desconocen si en el Plan Estatal de Desarrollo, que es el órgano articulador de su administración, está contemplada alguna estrategia enfocada a evitar este tipo de situaciones que afectan a todos los ciudadanos, toda vez que impactan negativamente en la economía y en las propias actividades empresariales.
No basta con estar prevenidos para alojar en albergues a quienes resulten afectados por estas circunstancias. Es necesario que se trabaje a fondo para saber a ciencia cierta cuáles son los puntos vulnerables que se requiere atender en términos de infraestructura urbana y solucionarlos.
Ya se sabe que a los gobernantes en general no les atrae realizar obras subterráneas, como los colectores pluviales, precisamente porque no se ven. Pero es su obligación atender las necesidades, se vean o no los remedios.

 
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ARMANDO MARTÍNEZ DE LA ROSA
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