Año 61 | Nº de edición 20605

Hoy es

Viaje de las ideas

El G-6 y el sospechosismo del Fosap

COMO cada 15 de diciembre, el rectorado de la Universidad de Colima tiene a bien rendir su informe de labores, como lo mandata la normatividad vigente.
Y este domingo reciente, día 15, no fue la excepción. El rector Eduardo Hernández Nava compareció ante su Consejo Universitario y expresó lo que, a su entender, fue lo más trascendente durante su primer año de actividades universitarias.
El problema es que el Rector de nuestra Alma Máter omitió lo que, sin duda, es lo más trascendente en estos años recientes, y que tiene qué ver con el uso transparente de recursos públicos, a que está obligado todo funcionario.
Y lo mismo el Rector, como su equipo de colaboradores, están obligados a decir a los universitarios y a los colimenses dónde están alrededor de 500 millones de pesos de un fondo de ahorro creado al inicio de la década de los 80, fondo que pertenece a las y los trabajadores, pero del cual ni Hernández Nava ni sus tres antecesores han querido explicar su paradero.
Por eso, en el marco de este primer informe, de letras, más no de números, Eduardo Hernández, desde afuera del recinto escuchó el clamor de universitarios valientes, que vienen exigiendo cuentas claras acerca de dicho fondo.
Esta manifestación, que no es otra cosa que la mera exigencia de transparencia, a que están obligados todos los servidores públicos, merecieron ya una andanada de descalificativos contra el dirigentes del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad de Colima (SUTUC). Para que vea usted, amigo lector, cómo andamos en corrupción.
¿En qué país, que se precie de ser democrático, republicano y libre, en su seno, hay reacciones viscerales, como las que se vienen dando en contra de quienes únicamente están demandando transparencia y rendición de cuentas?
Porque además de las reacciones airadas contra el SUTUC por parte del aparato político y su parafernalia, llama la atención que, previamente al informe, la maquinaria de opacidad hizo circular una fotografía, en prácticamente todos los medios impresos, en la que aparecen los seis últimos rectores que ha tenido nuestra Alma Máter, en el orden cronológico: Jorge Humberto Silva Ochoa (10 años), Fernando Moreno Peña (8 años), Carlos Salazar Silva (8 años), Miguel Ángel Aguayo López (8 años) y Ramón Arturo Cedillo Nakay (interino).
El encabezado de tal fotografía se refiere a que en la Universidad de Colima todo marcha a sus mil maravillas, con unidad inquebrantable; los mal pensados pueden inferir que el G-6 pretende mostrar el músculo al SUTUC.
Tan sencillo que sería que el G-6, si en realidad quiere mostrar músculo, pues que tan sólo dé pistas de los secuestrados 500 millones de pesos de Fosap, a menos que sólo quieran engordar el músculo del sospechosismo.

PUNTO Y RAYA

La contradicción del góber Quién lo hubiera dicho. En la víspera, el gobernador Mario Anguiano anunció, con bombo y platillo, que su Administración ya cubrió el aguinaldo de los trabajadores de Gobierno del Estado. Sí, pero omitió decir que sacrificó a quienes han hecho posible que hoy haya instituciones: los adultos mayores. Se les debe desde septiembre a la fecha, según el viajero Salvador de la Mora Diego. ¿Así cómo, pues?

Ciudadanos patean a diputado traidor Los ciudadanos, la única forma que tienen de desquitarse de malos funcionarios es zarandearlos o patearlos en el trasero, cuando se los encuentran. Así le fue al diputado poblano del PRI, Édgar Salomón Escorza, quien fue rescatado por la policía, cuando ciudadanos indignados lo tenían en el suelo a punta de golpes. Es la suerte de los traidores. En Colima, que no se nos olvide que tenemos nuestros Santa Annitas, que votaron a favor de que nuestro último recurso ahora sí muy no renovable, el petróleo, fuera entregado al capital extranjero, con la consiguiente panorámica negra para las actuales y futuras generaciones, sobre todo para niños y jóvenes que padecerán todavía más la pobreza, el desempleo y la inseguridad. Nuestros Santa Annitas colimenses son: senadores Mely Romero Celis, Jorge Luis Preciado Rodríguez y Norma Galindo Matías; y los diputados federales: Miguel Ángel Aguayo López, Francisco Zepeda González, Arnoldo Ochoa González, Martha Sosa Govea y Nabor Ochoa López. Amigos colimenses: se hace patria emulando a los poblanos.
En atención a mis distinguidos lectores, les informo que estaré aprovechando los días decembrinos para tomarme un par de semanas y así ir de visita a Europa, Sinaloa. Antes, pido de todo corazón que tengan una feliz Navidad y un mejor Año Nuevo. Si la madre naturaleza nos los permite, nos estaremos viendo en los primeros días de 2014. ¡Hasta la próxima!



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