Año 61 | Nº de edición 20637

Hoy es

Movimiento Regeneración Nacional

Una historia de lucha y resistencia: Rafael Sandoval

“HAY aire y sol, hay nubes. Allá arriba un cielo azul y detrás de él tal vez haya canciones; tal vez mejores voces… Hay esperanza, en suma. Hay esperanza para nosotros, contra nuestro pesar”. Juan Rulfo, Pedro Páramo.
“Le tenemos más miedo al gobierno que al volcán”, con esta frase enmarcaba Rafael Sandoval, don Rafa, el relato de la defensa de las tierras en la comunidad de La Yerbabuena, tierras de las que el gobierno pretendía desalojarlos para continuar promoviendo el turismo de élite, esto bajo la justificación de que el volcán era un peligro para la comunidad y existía la necesidad de desalojar por seguridad, con toda la visión de negocio y rentabilidad, ya que La Yerbabuena es una comunidad dueña de grandes riquezas naturales, un manantial, un terreno sin contaminación y una impresionante vista del Volcán de Fuego; evidentemente el lugar perfecto para el desarrollo privatizador de unos cuantos.
El conflicto desató la presencia de elementos de seguridad pública que llegaban a la comunidad y se retiraban al poco tiempo después de quemar cartucho o dar virajes bruscos en las calles, cartas a Vicente Fox, exigiendo el respeto a los habitantes y la organización de la población; pasaron los militares, se establecieron varios años en campamento en la casa ejidal, amedrentando a la comunidad y ejerciendo presión sobre ella.
De las familias que habitaban ahí quedaron muy pocas, entre ellas estaban la conformada por don Rafa y doña Sofía; sus hijas ya se encuentran viviendo en Colima, pero ellos decidieron quedarse allá, en su casa, cuidando sus tierras y sus animales.
A don Rafa lo aquejaba una enfermedad que, decía él, “le daba mucha lata”; sin embargo, nunca dejó el pie de lucha que era parte de su vida y su actividad diaria. Con un temple y una fuerza, el abuelo de la comunidad luchaba y se defendía de los intereses del gobierno por despojarlos de lo que les corresponde.
Rafa tuvo una gran trayectoria en las diferentes luchas: fue militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores, en el que, con entusiasmo, recordaba haber acompañado a Rosario Ibarra de Piedra, o doña Chayito, cómo le decía él, en su campaña electoral a la Presidencia de la República; también participó en el Conacar (Consejo Nacional Cardenista); posteriormente participó en la UNTA (Unión Nacional de Trabajadores y Jornaleros Agrícolas); después hizo trabajo en la UGOCP (Unión General Obrero Campesina y Popular); posteriormente en el Frente Democrático Nacional; momentos después participaba en el Partido de la Revolución Democrática. Después de hacer trabajo en cada organización, fue partícipe del Movimiento de Resistencia y Defensa de la Tierra en la comunidad de La Yerbabuena, a la par que apoyaba la Otra Campaña.
La última vez que lo vi, el 18 de octubre de 2012, me externó su simpatía y su voluntad de participar en Morena. Estaba convencido de acompañar a Andrés Manuel López Obrador, como él le decía, en esta nueva etapa de conformación de nuestro partido-movimiento. Sabía, pues, que el gobierno había cooptado a toda la oposición, que las cúpulas de los partidos existentes habían acordado profundizar, aún más, el proyecto neoliberal en el mal llamado “Pacto por México”, y que era necesario construir un instrumento de lucha para la transformación de nuestro país.
Con esta concepción de seguir luchando por cambiar a la comunidad y al mundo en el que habitaba, haciendo fuertes críticas a quienes pensaban que ya no era necesario luchar, que el cambio está en uno mismo y hasta de aquellos que creían que los seres superiores del universo bajarían a acabar con las malas estrategias políticas del gobierno, para él la lucha por cambiar el régimen de corrupción y de injusticias en que vivimos seguía siendo necesaria; había que salir y organizarse, expresar que había un proyecto alternativo de Nación, el del México profundo y real que anhela una democracia verdadera, a pesar que este nombre se ha manoseado y descompuesto tantas veces por partidos e instituciones.
Don Rafa empezó a empeorar a finales de 2012. Los médicos que lo atendieron y su familia vivían con la esperanza de que mejoraría nuevamente y volvería a salir caminando del hospital, como ya lo había hecho anteriormente; sin embargo, en esta ocasión no fue así: regresó a su casa con cansancio, y así, finalmente, el 8 de enero de 2013, falleció don Rafa. En palabras de doña Sofía, su compañera de toda la vida: “Murió aquí, yo sólo fui y lo tapé; cuando volví a ir a verlo, ya se había ido. Se me fue mi novio”, un hombre que vivió para luchar.

*Presidente del Comité Ejecutivo
Estatal de Morena Colima



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